Actualizado: 20/05/2022 11:41
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Kiev, Ucrania, Rusia

La batalla por Kiev

El simple hecho de tener más recursos materiales no garantiza el éxito militar instantáneo

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El proceso de los análisis para la toma de decisiones de cómo se librarán las acciones combativas en cualquier escenario de guerra comprende tres aspectos fundamentales:

  1. El enemigo
  2. Las tropas propias
  3. Condiciones en que se libraran las acciones combativas

Comencemos por los dos primeros aspectos. Asumiendo que el enemigo sean las tropas rusas y las de Ucrania sean las tropas propias.

A medida que las tropas rusas invaden Ucrania, buscando ocupar la capital, Kiev, y deponer al gobierno, el desequilibrio entre las fuerzas armadas de los dos países es un factor importante en el conflicto.

En casi todas las comparaciones, las fuerzas rusas son superiores a sus adversarios ucranianosen términos de tamaño, fuerza y nivel tecnológico de equipos. Sin embargo, hay un par de áreas donde las fuerzas ucranianas tienen una ventaja. En primer lugar, las tropas ucranianas están defendiendo su patria, mientras que las fuerzas rusas están invadiendo a su vecino, que para la mayoría de los rusos no son vistos como enemigos, sino como un pueblo estrechamente relacionado.

En segundo lugar, los rusos necesitan poner en marcha una organización logística altamente complicada debido a las cadenas de suministro que necesitan para una invasión a gran escala como esta. Ya se han visto imágenes en redes sociales de unidades rusas que se han quedado varadas en carreteras y caminos por diferentes problemas logísticos especialmente el suministro de combustible.

Los ejércitos modernos, además de marchar con el estómago necesitan ahora los suministros de combustible para sus vehículos. Si no se logra la logística correcta, cualquier invasión de un país está destinada al fracaso. Si el presidente Putin a través de algún espiritista pudiera comunicarse con Napoleón sobre la invasión de Rusia en 1812 o con Adolfo Hitler sobre la Operación Barbarroja iniciada en junio de 1941, tendría una respuesta bien clara de cómo terminará esta catástrofe que ha iniciado invadiendo Ucrania.

Realicemos una comparación de las fuerzas rusas y ucranianas comenzando por el número de tropas.

Rusia tiene un vasto ejército permanente (el quinto más grande del mundo), con unos 900.000 efectivos activos y otros dos millones de reservistas, en comparación con los 196.000 soldados activos de Ucrania y los 900.000 reservistas. Sin embargo, Rusia solo ha puesto en marcha unos 200.000 soldados para la invasión, lo que significa que las fuerzas están bastante equilibradas en términos de botas en el terreno, y Ucrania ha llamado a todos los hombres de 18 a 60 años que pueden luchar, lo que significa que en realidad pueden tener la ventaja en términos de gran número de personal.

Esta enorme fuerza rusa es mucho más grande que las fuerzas que Rusia envió para la primera y segunda guerra chechena y es equivalente en tamaño a las mayores operaciones en tiempos de paz de la Unión Soviética o la OTAN durante la Guerra Fría.

Sin embargo, el número de tropas no es nada sin potencia de fuego para respaldarlo. Y en esto, Rusia tiene una ventaja abrumadora, teniendo mucho más y mejores equipos que sus oponentes ucranianos.

En total, el ejército de Rusia cuenta con alrededor de 12.500 tanques, en comparación con los 2.500 de Ucrania, aunque, una vez más, Rusia no ha desplegado todos sus tanques para esta invasión, por lo que el desequilibrio en este conflicto será menor de lo sugerido por los números generales.

En términos de vehículos totales, Rusia tiene alrededor de 60.000 vehículos militares según Global Firepower, con Ucrania teniendo unos 12.000. Sin embargo, dado que el ejército ucraniano está defendiendo su patria, la necesidad real de vehículos es mucho menor que para las fuerzas invasoras rusas.

En términos de aviones, Rusia tiene total superioridad sobre Ucrania. Además, el hecho de que el bombardeo ruso de los primeros días de la guerra ha eliminado gran parte de su capacidad para llevar aviones al aire, es lógico que Rusia tiene una superioridad aérea casi completa. Si bien las historias del “Fantasma de Kiev”, un supuesto piloto de combate ucraniano de MiG-29 que supuestamente ha derribado seis aviones rusos el primer día de la guerra pueden levantar el ánimo de los ucranianos que defienden su país, la realidad es que Rusia controla los cielos sobre Ucrania.

Como bien sentenció Napoleón, afirmando que “para ganar la guerra lo que mas se necesita es dinero, dinero y mas dinero”, es imprescindible analizar los presupuestos militares de ambos países en conflicto.

El presupuesto militar ruso, de unos $45.000 millones, es diez veces mayor que los $4.700 millones de Ucrania. Además, el ejército ruso se ha centrado en la modernización desde 2008. Ucrania ha intentado actualizar su equipo desde la anexión de Crimea por Rusia en 2014, pero a pesar de triplicar su presupuesto de defensa, gran parte de su blindaje y equipo sigue siendo viejo y probablemente ineficaz contra el armamento ruso moderno.

Ucrania ha recibido un estimado de 2.000 misiles NLAW (Next Generation Light Anti-tank Weapon) que han sido suministrados a las fuerzas ucranianas por el Reino Unido, que desarrolló el armamento en conjunto con Suecia. Estos parecen haber tenido algún impacto, según se ve en los videos circulando en las redes sociales.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ha dejado bien claro cuánto necesita Ucrania el apoyo militar de sus partidarios en Occidente. Un alto funcionario de inteligencia estadounidense dijo que el presidente había dicho que necesitaba “municiones” y “no un viaje” cuando Estados Unidos lo instó a ponerse a salvo y ofreció ayuda para hacerlo. En la actualidad permanece en Kiev, aunque ha dejado claro que espera ser atacado y asesinado por los rusos.

Factores morales

Como se está demostrando en los primeros días de esta guerra, el simple hecho de tener más recursos materiales no garantiza el éxito militar instantáneo. Los informes sugieren que Putin y los principales comandantes rusos esperaban tomar Kiev extremadamente rápido con poca oposición. Ha quedado demostrando que ese no ha sido el caso, ya que los ucranianos están oponiendo una enérgica resistencia a las fuerzas invasoras.

Además del armamento disponible para un ejército, de igual importancia es la moral de una fuerza de combate (incluida la cohesión y la motivación de las tropas) y el enfoque conceptual de una fuerza de combate (estrategia, innovación y pensamiento militar). Si bien las fuerzas rusas tienen experiencia y una larga historia de combate, existen dudas sobre la motivación de muchas de las tropas para esta aventura militar inspirada en Putin.

Las fuerzas ucranianas, por otro lado, están defendiendo su propio país contra un agresor. Ucrania tiene una fuerte tradición de defensa territorial, confiando en pequeños grupos insurgentes que luchan batallas locales contra fuerzas más poderosas. El ejército insurgente ucraniano luchó contra las fuerzas nazis y luego contra los soviéticos, continuando hasta 1953, causando decenas de miles de bajas.

El peor temor de Putin es que a pesar de la superioridad de las fuerzas rusas en términos de mano de obra y armas, sus tropas se empantanen en una guerra interminable, donde a pesar de mantener una gran parte de Ucrania serían incapaces de erradicar una insurgencia que continuara enviando de regreso a Rusia una imparable cadena de bolsas plásticas con los cadáveres de sus soldados.

Otro aspecto muy importante a considerar es que las tropas rusas no son como las de otros ejércitos occidentales que están formadas por soldados profesionales. Los soldados rusos son conscriptos del servicio militar obligatorio con una profesionalidad cuestionable. Aunque los soldados ucranianos también son conscriptos, entra a jugar un factor decisivo que los diferencian. Los primeros son invasores y los segundos defensores de su patria. No es la primera vez que la moral combativa sorprende a muchos estrategas.

Condiciones en que se libran las acciones combativas

Las malas condiciones climáticas generalmente favorecen al defensor con respecto a las operaciones aéreas. Cada avión tiene limitaciones climáticas, y la visibilidad de un piloto puede verse afectada por el grosor de la cubierta de nubes. La nieve es un problema si está cayendo hasta el punto en que la visibilidad dificulta el empleo combativo.

La mayoría de los pilotos prefieren un amortiguador de 150 metros sobre el terreno y debajo de las nubes como mínimo, aunque esas preferencias pueden disminuirse durante la guerra. Nosotros particularmente nos preparábamos en los ataques de “Tope de Mástil” contra los buques a una altura rasante de 50 metros sobre el nivel del mar.

Con una visibilidad deficiente de menos de cinco kilómetros y techos por debajo de los 300 metros AGL (sobre el nivel del suelo), los aviones de ataque de ala fija rusos tendrán muchas dificultades para evitar el terreno, identificar objetivos y garantizar que no haya fuego amigo durante la entrada al ataque.

Los aviones de ataque de ala fija, como el avión ruso Sukhoi Su-25, o el helicóptero Mil Mi-24 ruso, generalmente brindan apoyo de fuego en las proximidades de las fuerzas amigas. Requieren una estrecha coordinación entre los elementos terrestres y las aeronaves atacantes.

Un beneficio para los ucranianos es que los rusos los están atacando en su patio trasero por lo que las fuerzas ucranianas están familiarizadas no solo con el terreno, sino también con lo que pueden y no pueden salirse con la suya cuando las condiciones meteorológicas empeoran.

El defensor tiene una ventaja porque normalmente ha establecido un campo de fuego, mientras que el atacante está buscando objetivos. La nieve también podría hacer que el terreno se vea uniforme y, como resultado, dificultar que los rusos vean a personas que no se mueven.

Como el defensor conoce el terreno mejor que el atacante, este tiene la ventaja. Esta misma regla se aplica a los helicópteros de ataque. Hasta cierto punto, depende de la competencia de la tripulación y los sistemas de la aeronave para los vuelos rasantes.

Muchos de los misiles tierra-aire de Ucrania son guiados por radar y no se ven afectados por las condiciones meteorológicas, lo que también dificulta las cosas para los rusos. Las condiciones meteorológicas son un arma de doble filo, porque dificultan igualmente a los ucranianos en el apoyo aéreo cercano.

Si los aviones rusos de ala rotativa necesitan acercarse para identificar objetivos debido a la poca visibilidad o los techos bajos, la aeronave atacante se vuelve susceptible a los SAM (misiles tierra-aire) de los defensores ucranianos, que son guiados principalmente por infrarrojos.

La forma número uno en que un avión atacante derrota a un misil que le disparan es la detección visual, el sistema de la aeronave puede advertir al piloto que lo están irradiando, pero sin que el piloto logre detectar el misil en sí, puede ser difícil de evitar.

Ambas partes están bien versadas en la guerra aérea invernal, pero los misiles infrarrojos guiados por calor es una ventaja para los ucranianos, que podrán apuntar mejor a los aviones rusos en el frío.

Otros aviones a mayores altitudes no tienen que preocuparse por el terreno, pero son visibles para los misiles guiados por radar y los aviones interceptores. Los rusos también necesitan apuntadores en el terreno para proporcionar coordenadas detalladas hacia los objetivos.

Además, deben tener armas guiadas por GPS para lograr una mayor precisión, el defensor también puede emplear interferencias de GPS y otras medidas defensivas electrónicas para mitigar la precisión del ataque aéreo enemigo. Esto, por supuesto, no impide que el atacante bombardee con una discriminación menor de la deseada.

Lo que estamos viendo en este momento es una verdadera falta de integración entre las fuerzas terrestres y las fuerzas aéreas rusas. Da la impresión que todavía no tienen la capacidad operativa completa para integrar objetivos entre los componentes terrestres y aéreos como se ha visto en otras operaciones de la OTAN o Estados Unidos.

La batalla de Kiev se complica cada vez más y a estas alturas es imprevisible si el raciocinio se imponga y se encuentre una formula para la paz que evite un final realmente trágico no solo para los pises envueltos sino para toda la humanidad.


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