Actualizado: 20/01/2022 14:54
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Colombia

«La paz sobrevendrá a la vuelta de 50 años»

El ex diplomático colombiano Libardo Buitrago habla sobre la violencia y el futuro de su país, a cinco años del secuestro de Ingrid Betancourt.

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"Estamos conversando el día en que se cumplen cinco años del secuestro por la guerrilla de Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia". Así comenzó el diálogo con Encuentro en la Red el ex diplomático y hoy director de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Pacífico, el colombiano Libardo Buitrago, comentarista de la radio y televisión chilenas.

Nuestro tema, por supuesto, fue la actualidad colombiana. De acuerdo con Buitrago, "el presidente Álvaro Uribe está inmerso en el más grave de los problemas que haya tenido que enfrentar: la constatación de la penetración de la llamada parapolítica [contubernio de paramilitares con gobiernos locales y parlamentarios] en la vida política colombiana".

Mientras se informa desde Bogotá que un congresista se había escabullido de la policía y tres de los ocho legisladores detenidos confesaban sus lazos con los paramilitares, recuerda el catedrático que a éstos "se les atribuyen no sólo atrocidades en cuanto a violación de derechos humanos, sino vinculaciones directas con el narcotráfico".

Paréntesis: los contendientes

Creadas en 1997, la mayor de las organizaciones paramilitares, Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), se suelen enfrentar principalmente con las distintas guerrillas que operan en el país y, menos frecuentemente, con el ejército. Han sido calificadas de terroristas por la Unión Europea y por Estados Unidos.

A pesar de que levantó esperanzas, al acuerdo de desmovilización de 2003 no se acogieron varios jefes; hubo grupos que retomaron las armas y otros nuevos se formaron con posterioridad, lo cual establece que deben sumar miles en plena capacidad bélica. El tema se complica cuando se sabe que discrepancias entre dos de las guerrillas, el ELN (Ejército de Liberación Nacional, 2.500 efectivos) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, 15.000), se solventaron infructuosamente en varios combates.

Lo alarmante, sin embargo, es que la mayoría de los parlamentarios mencionados y una cifra no precisa de personajes relacionados con los paramilitares, son afines al mandatario Uribe, cuyo prestigio puede sufrir mucho. Recientes informaciones indican que Jorge Aurelio Noguera Cotes, ex jefe de la policía secreta de Uribe por casi cuatro años, enfrentará también a la justicia. Ya el mandatario prometió que pedirá disculpas si es hallado culpable.

Y esto, cuando todavía no se apagan los ecos de la renuncia de la canciller María Consuelo Araújo, a causa de la implicación de su padre, ex ministro, y de su hermano, actual senador, en las tenebrosa red de la parapolítica.

Aun cuando exagere, la declaración de Salvatore Mancuso, líder de la AUC, de que el 35% de los congresistas "son amigos" de su organización, grafica el pantano que atraviesa esta nación de 47 millones de habitantes.

Uribe: difícilmente airoso

El experto Libardo Buitrago señala que son cinco los conflictos primordiales en su país: "Un Estado acosado por distintas fuerzas y que brega por no continuar debilitándose; la vertebración parapolítica-narcotráfico, y la consiguiente distribución de dinero tanto entre la izquierda como en la derecha".

Para el ex cónsul general del Palacio de Nariño en Santiago de Chile, el cuarto elemento reside en "la larguísima presencia guerrillera y su vieja relación con el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y el chantaje como fuente de financiamiento, aunque tampoco faltan en estas acciones objetivos políticos".

Finalmente, en este ámbito desolador, se estructuran y crecen las bandas organizadas del crimen y la delincuencia común, que sacan provecho de la circunstancia general, opina el comunicador.


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