Actualizado: 21/08/2019 5:32
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Latinoamérica

Los niños y la pobreza

41 millones de niños latinoamericanos no celebrarán estas fiestas. Viven con menos de un dólar diario.

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Cuarenta y un millones de niños en Latinoamérica no celebrarán estas fiestas. Viven en extrema pobreza, o lo que es lo mismo, con menos de un dólar diario.

Estos niños y niñas han nacido para ser marginados sociales —a menudo literalmente, si tenemos en cuenta que hasta un 20% de los nacidos no son nunca registrados oficialmente—, y son virtualmente destinados a una vida de abusos de todo tipo, trabajo forzado, prostitución, crímenes y enfermedades. La escuela, vacaciones, fiestas de cumpleaños, nochebuena o el día de los reyes magos son cosas que jamás entran en sus sueños.

En el informe del Estado Mundial de la Infancia 2006, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dibuja un sombrío perfil de la niñez en todo el mundo: uno de cada dos menores de edad vive en la pobreza. Aunque algunos progresos se han realizado —por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil por debajo de los cinco años ha declinado, las campañas para la inmunización contra las enfermedades se han incrementado, la matrícula escolar continúa creciendo, las diferencias de género en la matrícula decrecen—, aún queda más de la mitad del camino por hacer.

Las causas de la exclusión infantil

La UNICEF hace énfasis en las causas de la exclusión infantil en todo el mundo: pobreza y desigualdad social, conflictos armados y gobiernos debilitados, VIH/SIDA y discriminación. Todo esto lo sufren los niños en Latinoamérica.

El crecimiento económico es el mejor antídoto contra la pobreza, como ha demostrado ampliamente el caso de Chile al reducir en la mitad su índice de pobreza. La desigualdad social es un asunto bien distinto, pues la de Chile es una de las más pronunciadas de la región: un 10% de los más ricos de la población se lleva más del 50% de la riqueza del país, pero paga menos del 10% en impuestos. Esto significa que los gobiernos no tienen suficientes recursos para proveer bienes sociales como la salud y la educación a toda la población.

Reclutar niños y niñas como combatientes para el ejército ha sido una práctica común en la guerra civil de Colombia. Las "maras" (bandas juveniles) centroamericanas convierten regularmente adolescentes en asesinos, tal como hicieron los paramilitares y los guerrilleros en la década de los 80. Los narcotraficantes usan niños como mulas por doquier para transportar sus cargamentos. En estos sub-mundos, las niñas son frecuentemente atrapadas en las redes de la esclavitud sexual.

Los fracasos de los sucesivos gobiernos de Haití afectan a los niños más que a nadie con sus bajísimas tasas de vacunación, asistencia escolar y nutrición —las más bajas de todo el hemisferio occidental—. Cuarentaiocho mil niños en Latinoamérica son VIH positivos o tienen SIDA; cerca de 800 mil son huérfanos debido a esta enfermedad. La mayoría de ellos termina malviviendo en las calles. Los niños descendientes de africanos y los niños indígenas —particularmente en las áreas rurales— son los más marginados y explotados.


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