Actualizado: 25/01/2022 14:16
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Economía

Los rostros de Chávez

Al mismo tiempo que acelera su retórica antiimperialista, el presidente venezolano eleva a niveles históricos el comercio con Washington.

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Don Francisco Pi y Margall, presidente de la primera república española, de quien tan buenos testimonios de honradez dejó entre sonrisas el escritor gallego Luis Taboada, escribió: "las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse".

Son muchos los cubanos que han perdido para siempre la confianza, sobre todo en ciertas convicciones políticas y en sus representantes. Incluso personeros del régimen que usufructúa el poder en Cuba, osan hablar, en sordina, de que los jóvenes ya no creen en nada. Y esto, según Pi y Margall, tiene al menos un lado bueno, y es que no hay que preocuparse de perder lo que nunca se tuvo.

Entre los cubanos crece pues el número de incrédulos, muchos de los cuales —además de perder casi todas las virginidades— terminan perdiéndose ellos mismos por cuanto país hay en el mapa.

Cuando Hugo Chávez tomó el poder, este sector de cubanos no fió en su populismo, aunque en otras zonas de la población quizá alzó dudas, pues faltaban algunas pruebas, esas que, irrefutables, entregan los números.

Se sabe que el discurso antiimperialista convoca adherentes, y aquí se involucra la oposición absoluta de Chávez a cualquier tratado de libre comercio que incluya a Estados Unidos. Con su reciente retiro de la Comunidad Andina de Naciones, generó sombras, titubeos en más de uno.

Como nunca antes

Un despacho reciente de la agencia AFP ampara a los críticos de la honestidad de Chávez, al descubrir, para un público amplio, su doble rostro.

Sucede que el machacador de las políticas de Washington, el faro vigilante contra el imperio, el ariete insobornable, el comandante en jefe del pueblo de Venezuela, como lo llama una página en Internet, no sólo mantiene excelentes relaciones comerciales con el íncubo soberbio, sino que las ha mejorado considerablemente en los últimos tiempos.

De acuerdo con Edmond Saade, presidente de la Cámara de Comercio Venezuela-EE UU, el intercambio bilateral "anda de maravillas", al punto que las importaciones desde Estados Unidos "subieron sustancialmente" un 20% en 2005, con lo que la cifra ascendió a más de un cuarto de las compras totales de la nación sudamericana. El experto añadió: el año pasado "nos acercamos a los 40.000 millones de dólares en la balanza bilateral".

Hay que recordar que Venezuela ocupa el cuarto lugar entre los proveedores de petróleo a la nación norteña, a la que vende 1.500.000 barriles diarios, lo que en 2005 le reportó más de 30.000 millones de dólares. Otros datos de interés resultan de ser Estados Unidos el mayor inversionista en Venezuela, mientras este país posee 8 refinerías y 4.000 estaciones de servicio en el territorio políticamente enemigo.

Con razón señala el ex canciller venezolano Simón Alberto Consalvi que "nunca habían sido tan dinámicas y significativas las relaciones comerciales entre los dos países".

Sin duda que a partir de estas y otras cifras resulta muy difícil creer a Chávez que Estados Unidos prepara un ataque militar contra Venezuela, así como en la ética del ex golpista contra los tratados de libre comercio que varias naciones latinoamericanas han firmado con Washington.

No ayuda a Chávez el reconocimiento de que difieren efectivamente nuestros tiempos de aquellos años de la década de los sesenta, cuando muchos cubanos todavía confiaban en las variantes de populismo y su reato de convicciones políticas, cuando todavía éramos vírgenes, según Pi y Margall.