Actualizado: 17/05/2022 17:16
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América Latina

Petróleo para dividir

Las aspiraciones de Hugo Chávez de convertirse en un líder regional son sólo un sueño alimentado por petrodólares.

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No es poco el dinero que el presidente venezolano Hugo Chávez ha invertido en Latinoamérica, para así lograr aumentar su influencia en la región. Pero su "ideal bolivariano" —el intento de convertirse en el líder que conduzca al continente hacia un sistema social más avanzado— está cada vez más lejos de concretarse.

Chávez se ha convertido —¿no lo fue siempre?— en lo contrario: una fuerza circunstancial que frena el desarrollo económico y político y divide a las naciones.

Más que hablar de una manera simplista de un enfrentamiento generalizado entre la derecha y la izquierda, en América Latina pueden señalarse al menos tres tendencias, las cuales representan tres estrategias diferentes a la hora de enfrentar los problemas económicos y sociales.

Una es la fórmula neoliberal clásica —que propone el libre comercio, la reducción de impuestos y la inversión extranjera—, donde la creación de riquezas es la principal vía —o la única, según sus partidarios más fervorosos— que conduce al bienestar.

Otra es la izquierda democrática —que combina los acuerdos internacionales y las inversiones con una política de justicia social—, la cual busca una combinación que sabe imperfecta, pero al mismo tiempo entiende que puede mejorarse, entre el capital nacional y extranjero y los derechos laborales y ciudadanos.

La tercera es la izquierda autoritaria —que aún hoy apuesta por el control estatal férreo, las nacionalizaciones y es enemiga más o menos declarada de las inversiones foráneas—, cuyos seguidores fundamentan su discurso en la pobreza y la injusticia social, pero los cuales terminan casi siempre por mostrar una peligrosa vocación favorable al establecimiento de un régimen totalitario.

Esquema agotado

El populismo —un mal latinoamericano casi endémico— se pasea de derecha a izquierda, lo que impide una adjudicación seria a un polo político.

La tendencia hacia la izquierda no se ha detenido con el triunfo de Alan García en Perú, donde un sonado enfrentamiento con Chávez opacó en parte el destacar el hecho de que ganó un candidato de izquierda, que pertenece a un partido tradicional y populista.

Sólo en algunas naciones —como es ahora el caso de México— puede el debate electoral estar enfocado en la cómoda y antigua lucha entre la derecha y la izquierda, los valores conservadores y la utopía revolucionaria, los "ricos" y los "pobres".

El aporte de Chávez a este cuadro político complejo ha sido la posibilidad de tratar de difundir un esquema que parecía agotado —la revolución social al estilo cubano— no mediante la violencia guerrillera, sino empleando la otra arma tradicional necesaria para hacer la guerra: el dinero. El poder de los petrodólares convertido en un recurso antiimperialista.

Se calcula que desde que llegó al poder en 1999, el mandatario venezolano ha empleado entre 18.000 y 25.000 millones de dólares en proyectos internacionales, los cuales mezclan los intereses económicos con objetivos políticos.


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