Actualizado: 23/10/2017 23:51
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EEUU, Trump, Elecciones

Ramos, Trump y el periodismo de barricada

La actuación del presentador de Univisión en la conferencia de prensa de Trump fue lamentable, plantea el autor de este artículo

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Jorge Ramos, presentador principal de Univisión, al parecer ha decidido emular a Donald Trump en eso de no ser políticamente correcto. Ramos, que ya hace un tiempo no es muy “periodísticamente correcto” por su activismo en defensa de la inmigración ilegal en Estados Unidos, así como por sus peticiones de renuncia y censuras a presidentes extranjeros, se presentó el pasado martes en una conferencia de prensa del aspirante presidencial republicano Donald Trump como un simple reportero y armó todo un espectáculo ante las cámaras.

Si ese era su objetivo, estilo Occupy Wall Street o Black Lives Matter, el periodista mexicano lo logró a cabalidad.

Rompió el tradicional turno de preguntas, administrado tradicionalmente por el que las responde, en este caso el precandidato Trump; exigió dicho turno autoritariamente para sí, interrumpió al periodista que le tocaba preguntar, desconoció todos y cada uno de los llamados al orden y al final tuvo que ser expulsado del recinto.

Sus colegas de la prensa mirarían todo aquel espectáculo asombrados. ¿Quién era aquel ser apasionado, que quería a toda costa discutir? Se parecía a Jorge Ramos, el respetable presentador de Univisión, pero, en serio, ¿era él?

Porque lo sorprendente es que cuando Ramos se apropió de la palabra, antes de que lo echaran del recinto entre sus tímidos reclamos de “Don’t touch me”, no hizo ninguna pregunta específica, solo preguntas argumentativas en un debate con un Donald Trump que demostró desde el podio mucho más control de sí mismo y elegancia. Ramos no paraba: que si Donald no podía hacer esto, que si Donald no podía hacer lo otro; que si esto, lo otro y aquello eran también un disparate.

En fin, una muestra de activismo político parecido al de la cena de gala de la revista Time hace apenas unos meses cuando pidió la renuncia a un presidente latinoamericano y le enmendó la plana no a uno sino a dos presidentes latinoamericanos. ¿El tema de la arenga de Ramos esta vez?…: la inmigración que cruza la frontera de Estados Unidos de América sin permiso del gobierno y que claramente viola la ley al entrar al país.

Esa misma inmigración a la que Ramos llama “indocumentada” esgrimiendo el majadero y salvífico argumento de que “un ser humano nunca puede ser ilegal”. Aceptando dicha majadería, un ser humano que viola las leyes migratorias no comete un acto ilegal y por lo tanto no puede ser llamado “ilegal”. Tal vez Ramos aceptaría que alguien que infringe una ley comete un delito y preferiría que la llamen delincuente. La “inmigración delincuente”.

Otro precandidato, el republicano Jeb Bush, en un atrevidísimo acto de osadía creativa y energética, calificó a alguna inmigración ilegal como un “acto de amor”. No hay que confundirse: los inmigrantes que cruzan la frontera desde México u otra parte, en busca de una mejor vida —casi siempre arriesgándola y a veces perdiéndola— tienen toda la justificación del amor para hacerlo, pero siguen sin tener el derecho. Habría que preguntarle a Ramos qué pasa en su México natal con los inmigrantes ilegales.

La actuación del presentador de Univisión en la conferencia de prensa de Trump ha sido lamentable. Ha sido evaluada en la prensa nacional como de activismo en vez de periodismo. Con su ejemplo de incivilidad, de estar “fuera de lugar” como claramente estuvo Ramos en dicho evento, alimenta en vez de aliviar los reparos y resentimientos en contra de la etnia que el periodista quiere defender.

No hay nada malo con un escándalo para remover las conciencias, pero lo malo es que en este caso el escándalo de Ramos no tuvo dignidad. Fue sacado de la sala, después se le permitió entrar y de nuevo no hizo ni una pregunta específica a un Trump que demostró mucho más dominio del momento y cortesía. Lamentablemente ese Trump bombástico, inexacto, superficial, ego maníaco y que según Ramos no sabe lo que está diciendo, ni cómo hacerlo, dejó al presentador más chiquito que al principio.

Univisión es la mayor cadena hispana de entretenimiento en Estados Unidos, y en su constante defensa editorial y activista de la legitimidad moral en una inmigración ilegal alienta un acto ilícito, contribuye al conflicto en el país donde reside y alienta a seres humanos a cruzar la frontera con peligro. Jorge Ramos también.


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