Actualizado: 20/01/2022 14:54
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Perú-Chile

Relaciones renovadas

Alan García y Michelle Bachelet logran el descenso de la tensión entre los dos países, a pesar del pasado y de Chávez.

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Un grupo de diputados del partido opositor Renovación Nacional (RN) logró recientemente que la Cámara de Representantes de Chile aprobara por amplia mayoría una recomendación a La Moneda para que rechazara la candidatura de Venezuela a un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En entrevista para Encuentro en la Red, el autor de la propuesta y jefe de la bancada de RN en la Cámara, Alfonso Vargas, dijo que la candidatura de Venezuela provoca desunión y recordó que Caracas "ha intervenido en los asuntos internos de otros países de la zona", en lo que podría considerarse una alusión directa a Chávez y al proceso electoral en Perú, origen del retiro de los respectivos embajadores.

Pero si es cierto que la Cámara chilena expresó su postura (coincidente con manifestaciones de la cancillería) respecto a la actuación internacional de Chávez, hay aquí también, sin duda, otro punto de coincidencia entre la nación austral y Perú, cuyas relaciones se han intensificado de manera impensada hasta hace muy poco tiempo.

Sucesos dignos de nota

Controversias por delimitaciones marítimas y por la mediterraneidad de Bolivia, posturas nacionalistas, una gran industria cerrada, la extradición de Alberto Fujimori, visiones sobre la historia y hasta un viejo diferendo por la exclusividad del espirituoso Pisco Sour, parecían que iban a separar por mucho tiempo a Santiago y Lima.

Sin embargo, bastó que ascendiera Alan García a la presidencia de Perú, el 28 de julio pasado, para que la frecuente tensión entre los dos países aflojara a niveles desconocidos.

La presidenta Michelle Bachelet recogió el mensaje de acercamiento que García lanzara desde su candidatura a la primera magistratura del país. Pronto asistiría al acto de investidura. Con anterioridad a su asunción, García visitó brevemente Santiago y reiteró su deseo de estrechar lazos y emular en desarrollo económico y social.

Muy excepcionalmente elogiado por los resultados de su primer mandato, el nuevo inquilino del Palacio Pizarro expresó admiración por el equilibrio, el avance económico y el plural despliegue de la democracia chilena.

Un punto que no dejó lugar a dudas, se evidenció al afirmar que los diferendos no adquirirían primer plano en su gobierno, que se negociarían por sendas separadas al sentido esencial de las relaciones bilaterales.

El reciente acuerdo de libre comercio, que complementa otro de 1998, es observado por políticos pragmáticos como un instante decisivo. Y no únicamente para las relaciones bilaterales, sino como paradigma —hasta ahora único en su tipo en Sudamérica— para comenzar realmente la imprescindible conexión de las economías latinoamericanas.

Frente a las críticas del opositor nacionalismo peruano, el diario Correo, de Lima, dijo en una reciente edición en torno a las inversiones chilenas en Perú, que rondan los 4.000 millones de dólares:


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