Actualizado: 30/03/2020 11:16
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Sanders y la campaña de alfabetización en Cuba

El senador y aspirante a candidato a las presidenciales por el partido Demócrata se “va con la de trapo” con una de las más repetidas mentiras del surtido arsenal castrista

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En entrevista con el periodista de CNN Anderson Cooper el senador por Vermont y aspirante a la nominación por el partido Demócrata declaró que “es injusto decir simplemente que todo está mal. Cuando Fidel Castro llegó al poder, ¿sabe lo que hizo? Un programa de alfabetización masiva. ¿Es eso malo por más que haya sido Castro el que lo hizo?”. Y con la campaña de alfabetización justificó olímpicamente los miles de fusilamientos y condenas en juicios sumarísimos sin las más mínimas garantías procesales. También justificó millones de exiliados, la destrucción del patrimonio productivo de un País y la desaparición de un número desconocido de personas ahogadas o desparecidas en las selvas de Centroamérica tratando de escapar de esa prisión llamada Isla de Cuba.

Junto con los de “los veinte mil mártires de la lucha antibatistiana, el “30 % de analfabetismo existente en Cuba” antes de 1961 —año de la campaña de alfabetización que enternece a Sanders— constituyen de las mayores y primeras falsedades que para justificar la derogación de la república lanzaron los jefes y repitieron (y aun repiten) sus voceros en los medios de propaganda del partido&gobierno en Cuba.

Sobre los “20 mil mártires” bastante se ha desmentido, solo recomendaríamos a quienes aún mantengan dudas la lectura de las primeras ediciones de la revista Bohemia donde se relacionaron las muertes ocurridas del 10 de marzo de 1952 hasta el 1º de enero del 1959 y sus causas. Al respecto el propietario y director de dicha revista, Miguel Ángel Quevedo, responsabilizó en su carta testamento de la autoría del embuste al “dipsómano” (así lo califica) Enrique de la Osa, periodista de ese medio.

Para aclarar lo del “30 % de analfabetismo” es posible acudir al propio informe oficial sobre la campaña y a los censos de población y viviendas de 1899 y de 1953, todo disponible en (www.onei.cu).

En 1953 la población total cubana ascendía a cinco millones 8 mil habitantes, de ellos 3,7 millones mayores de 14 años, y un millón 33 mil de ellos eran analfabetos, es decir el 23 % de los mayores de 14 años y el 18 % del total. En esos 50 años de república el analfabetismo se redujo del 70 % según el censo de 1899 al 23 % según el censo de 1953, con una reducción sistemática según los censos de 1907; 1919; 1931 y 1943. Nada mal para una república que salió devastada de una guerra de “tierra arrasada” y con números muy superiores a los del resto de América (incluidas zonas del sur estadounidense), muchos países europeos, como España o Italia, y ni hablar de África, Asia u Oceanía.

El informe oficial de la campaña de alfabetización refleja un total de 707 mil alfabetizados de un censo realizado en esos momentos ascendente a 985 mil analfabetos, con una población de 7,2 millones de habitantes, de ellos 4,6 millones mayores de 14 años, lo que arroja un 15 % de alfabetizados contra la población mayor de 14 años, es decir, la mitad del proclamado “30 %” de analfabetismo, más 278 comparando con el censo, el 6 %, “no alfabetizables” por edad o por desconocimiento del idioma español entre otras causas, según el informe citado. Por otra parte, esos números llevan otra lectura:

  • Según los censos de 1953 y 1970 en esos años residían en Cuba más de 200 mil migrantes, procedentes de España (gallegos fundamentalmente), haitianos, jamaicanos, otros caribeños, chinos, japoneses y otras nacionalidades, analfabetos casi el 100 % de ellos, al menos en español (incluidos y sobre todo los gallegos). Muchísimos fueron alfabetizados y reflejados en las estadísticas, sin ser residentes legales.
  • Es de todo conocido los métodos estadísticos del régimen cubano, que hoy manipulan desde los resultados de los procesos electorales hasta el Producto Interno Bruto nacional. Las estadísticas de la campaña no lo fueron menos, se manejaron en forma de “partes” diarios o semanales, con resúmenes mensuales hasta llegar al gran total. Es proverbial la repugnancia de los jefecitos municipales y provinciales a que los números no los favorezcan, lo cual además les trae problemas con la dirección, de ahí a inflar un globo, como se dice acá, no hay más que un paso.
  • La prueba de la alfabetización era una carta que el recién letrado le enviaba a Fidel Castro, carta que en innumerables ocasiones confeccionaba otra persona, los chistes al respecto en esa época corrían entre los propios alfabetizadores.
  • Las cartillas y textos para el trabajo de alfabetización contenían un barraje de propaganda que aún lastra el sistema educacional cubano, desde los textos escolares hasta la enciclopedia digital cubana, la ECURED, pasando por los diccionarios todos muestran contenidos sorprendentes por el grado de falsedad.

Tomando en cuenta estos factores es lógico pensar que el nivel de analfabetismo “alfabetizable” en los momentos en que se llevó a cabo la campaña debió estar más cerca del 10 % que del 15 % que obtuvimos con los números oficiales del partido&gobierno. Estos números, repetimos, en la década de los cincuenta del pasado siglo eran estelares internacionalmente, algo que cuando se compara la Cuba de hoy con la republicana suele obviarse.

En cuanto a la campaña en sí adoleció del mismo gigantismo, despilfarro y otros males que han caracterizado el proceso desde 1959 hasta hoy. Hubiera sido más lógico y racional completar la escolarización en los escasísimos lugares que por remotos no contaban con escuelas y maestros y en pocos años se hubiera resuelto igual el tema del analfabetismo, incrementando el ritmo seguido desde la instauración de la república.


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