Actualizado: 16/10/2017 9:39
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EEUU, Prensa, Elecciones

Trump, Univisión y el periodismo americano

¿Cómo cubrirá la gran cadena hispana de medios masivos la carrera electoral estadounidense hasta 2016, y en particular al precandidato Donald Trump?

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La reciente e inconclusa batalla entre el multimillonario Donald Trump y la cadena Univisión, además de mostrar principios y patriotismo en ambas partes, ha provocado dudas sobre cómo la gran cadena hispana cubrirá la carrera electoral hasta 2016 y en particular al precandidato Trump.

¿Se comportará el periodismo de Univisión a la altura de los estándares informativos estadounidenses, o seguirá una línea más latinoamericana, cercana al periodismo de “advocacy”? Periodismo militante, que aboga por una causa política o social, a costa de la objetividad periodística y el juicio noticioso[i].

El domingo pasado, en el programa de CNN Reliable Sources, su conductor Brian Stelter se lo preguntó directamente a la presentadora del noticiero Univisión, María Elena Salinas: ¿En algún momento se han desviado hacia el advocacy? Es decir: ¿Han cruzado la línea de apoyar algo por ideología y no por su valor noticioso? Salinas lo aceptó al contestar porque Univisión da preferencia al tema migratorio y eso puede ser considerado advocacy[ii]. Pero Stelter no se quedó ahí. Anteriormente había preguntado a Salinas si la cobertura noticiosa de Trump sería equilibrada y más tarde si el principal propietario de Univisión, el multimillonario israelí Haim Saban, gran donante y partidario de Hillary Clinton no influiría en la cobertura electoral para 2016[iii].

Salinas, una profesional madura en los medios, rechazó galantemente cualquier influencia de cualquier propietario, pasada o presente y mencionó estrictos controles en vigor así como estándares de calidad informativa.

Pero la dirección de noticias de Univisión debía de estar preocupada. ¿Por qué tantas preguntas sobre la integridad editorial de una cadena de que transmite en español? ¿Cómo llamaron la atención de la gran prensa?

No sé si Brian Stelter habla castellano o sigue la programación de Univisión, pero tal vez parte de la respuesta se encuentre en el pasado abril, cuando Jorge Ramos, principal periodista de Univisión fue electo una de las 100 personalidades del año por la revista Time y en la cena de gala le haló en público[iv], las orejas no a uno, sino a dos presidentes extranjeros: el venezolano Nicolás Maduro y a Enrique Peña Nieto, actual mandatario mexicano, a quien le pidió la renuncia.

“¿Y nosotros, también podemos hacer eso?” se preguntarían asombrados muchos conductores de noticieros nacionales, estatales y locales en Estados Unidos. Tradicionalmente, en la prensa estadounidense, las opiniones y las demandas de ese tipo salen —cuando pesan lo suficiente— de las secciones de opinión y editoriales, no desde el perfil de un reportero o del presentador de programas noticiosos, que es el perfil que justamente cumple —con ganado prestigio, es cierto— el periodista Jorge Ramos.

Y por otra parte está Haim Saban, el multimillonario, principal propietario de la cadena Univisión. Saban, un israelí nacido en Egipto, hombre que se hizo rico por su propio esfuerzo y de fuertes convicciones, tiene su teoría personal de cómo influir en la política. Dice que es muy importante controlar lo que sale en la prensa. La revista New Yorker lo reporta en una entrevista en el año 2010, tres años después que Saban tomara el control de Univisión. Las tres recetas de Saban para influir en política son: “Hacer contribuciones a los partidos políticos, crear grupos de análisis (think tanks) y controlar los medios informativos”[v].

Indudablemente, las preguntas de Stelter sobre la integridad de Univisión en la próxima campaña electoral estuvieron bien fundamentadas.

Gran parte de los cuerpos legislativos en Estados Unidos pensarían que no existe contradicción alguna ––como Salinas aseguró apasionadamente en la entrevista–– en apoyar la inmigración legal y rechazar la inmigración ilegal al mismo tiempo. La ley no rechaza al inmigrante sino la ilegalidad. Sería lo mismo ––compasión aparte con el drama del necesitado inmigrante –– que respetar la aduana y rechazar el contrabando[vi].

En su defensa a ultranza de la legitimidad moral de una inmigración indocumentada, como prefieren llamarlo, Univisión, al tiempo que alienta un acto ilegal, contribuye al conflicto en el país donde reside y alienta a seres humanos a cruzar la frontera.

Univisión es la principal cadena hispana en el país y al abogar en todo foro por los inmigrantes ilegales defiende no solo sus altos principios morales y de solidaridad, sino también la ampliación de su base comercial y con ello el fortalecimiento de su respectivo poder electoral.

Es, en definitiva lo mismo de siempre, o como se dice en inglés, “business as usual”. Pero, ¿y quién tira la primera piedra?



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