Actualizado: 19/10/2017 11:37
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México

Una universidad sui géneris en la ciudad de México

En un decenio de existencia, la UACM, con una matrícula de 10.000 alumnos, no ha graduado siquiera 100

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Cuando, en 2006, el aspirante a la Presidencia de México por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador, resultó derrotado por su oponte del Partido Acción Nacional (PAN), bloqueó, junto con sus seguidores, las avenidas fundamentales de la ciudad —con el consiguiente perjuicio aun para los comerciantes más humildes—; estableció casas de campaña; acusó a todas las instituciones posibles de haber cometido fraude en contra suya; se declaró “presidente legítimo” de la República Mexicana —“cargo” que mantiene hasta hoy—; aseguró que tenía pruebas del fraude electoral —las cuales nunca presentó—; y durante los últimos 5 años ha dado el Grito de Independencia como el “presidente legítimo” que dice ser, sin dejar de celebrar asambleas populares, mítines en delegaciones, municipios y estados, etcétera. Este político nacido en el estado de Tabasco no tiene, desde hace tiempo, cargo partidista ni ejecutivo alguno. Entonces, ¿de dónde ha salido el dinero —sin dudas una cifra alta, muy alta— para las acciones que ha llevado a cabo en el lustro precedente?

López Obrador se define como un hombre de izquierda, defensor de los humildes, adversario de la oligarquía, el monopolio, los acaudalados; apostante por la igualdad, el desarrollo unitario de la nación, el bienestar social, etcétera. Solo que habría que sumarle, según ha demostrado él mismo, su rancio radicalismo, su ánimo divisivo y su obsesión protagónica en las propias filas de la izquierda; su intransigencia al estilo de “si no estás conmigo, estás contra mí”; sus maneras vulgares al aludir al adversario, y quizá, sobre todo, esa total carencia de reconocimiento para algo bueno que haya hecho otro que no sea él.

Y con vehemencia se ha declarado López Obrador un garante del erario.

Así, durante su mandato como Jefe de Gobierno del Distrito Federal (2000-2006) fundó la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM); sin duda, una de las más sui géneris que pueda existir. A saber: como en otras universidades, se ingresa por sorteo, solo que el aspirante que no lo logre la primera vez, tiene ya la plaza asegurada para el próximo año. Lógicamente, con tan inusitado nivel de ingresos, más el escaso número de graduados, el resultado es que en 10 años se duplica la matrícula, así como el claustro y la erogación gubernamental.

Pues resulta que en un decenio de existencia —fue creada en abril de 2001— la UACM, con una matrícula de diez mil alumnos, no ha graduado siquiera 100 y ha gastado un presupuesto de 5 mil millones de pesos (aproximadamente 420 millones de dólares al cambio de hoy). Y si de presupuesto hablamos, el de este año es de 856 millones de pesos, y de estos, 790 millones están destinados al pago de nómina.

Otros datos curiosos:

No son pocos los alumnos que llevan 10 años asistiendo a clases y apenas han rebasado el 3 % de los créditos docentes.

De acuerdo con las expectativas hay estudiantes que demorarán 20 años en graduarse.

El promedio de alumnos por profesor es de 8.

Los profesores, ya sean licenciados, másteres o doctores, ganan todos lo mismo: aproximadamente 2.570 dólares mensuales.

Así las cosas, recientemente la doctora Esther Orozco —designada rectora de la institución desde abril de 2010— cometió un error excesivamente costoso en este país: la honestidad. “Es momento de revisar el rumbo de la UACM”, expresó públicamente.

Como era de esperar, de inmediato la izquierda crapulosa —en la que se incluyen los zánganos y zánganas que han medrado de la UACM durante estos años— hicieron coro y blanden las armas de siempre: la intriga, la calumnia para desacreditar, sea como fuere, a su oponente; en este caso a la rectora. Buscan firmas de otros zánganos de izquierda entre alumnos y profesores, organizan manifestaciones y ponen mantas “combativas”. Algunos de ellos, claro, vistiendo el típico pulóver de Ernesto Guevara (no escribo el sobrenombre porque no era amigo mío)… En fin, ya lo sabemos, la izquierda, esa izquierda batalladora que abunda por estas latitudes y a la que no le gusta, sobre todo, trabajar.

Otro aspecto sui géneris de la UACM es que quien decide, quien manda de verdad, es el llamado Consejo Universitario, compuesto por 34 miembros entre profesores, alumnos y trabajadores. De este modo le ha resultado muy difícil a la rectora que sea valorado su llamado a la eficiencia: quienes están su contra se levantan del pleno y rompen el quórum.

La doctora Orozco lucha hoy contra aquellos molinos de viento. Quién sabe hasta cuándo.

Mientras, Andrés Manuel López Obrador anda en campaña presidencial para las elecciones de 2012. Dice estar seguro de que ahora sí será elegido, puesto que no permitirá el fraude que le arrebató la presidencia en 2006. Promete, entre otras cosas, seguir siendo el inmaculado guardián del erario.


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