Actualizado: 01/06/2020 20:01
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La situación

A unos días de la jornada electoral, Obama parece sólido y la batalla cubanoamericana de Florida roza el 'empate técnico'.

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A mitad de semana, el mapa electoral muestra a Obama sólidamente arraigado en todos los estados de la Unión Americana que ganó John Kerry (2004). Así tiene 252 votos electorales seguros, y para ser electo debe conseguir otros 18 en los estados donde George W. Bush superó a Kerry. Al menos en cinco de ellos, según las encuestas, Obama tiene ventaja significativa: Iowa (12,2%), Nuevo México (8,4%), Virginia (7,0%), Colorado (6,5%) y Ohio (6,1%), que dan 7, 5, 13, 9 y 20 votos electorales, respectivamente.

McCain no podrá romper la inercia del animal político americano en los estados que los demócratas ganaron en 2004. Y tendrá que hacer alarde de su declarada rebeldía para evitar que Obama gane tres de los cinco estados antemencionados y cierre así el nuevo contrato de alquiler de la Casa Blanca. Máxime cuando las encuestas dan a Obama ventaja mínima, pero ventaja al fin, en otros cinco estados ganados por Bush: Nevada (3,3%), Missouri (2,7%), Florida (2,2%), Carolina del Norte (1,0%) e Indiana (0,5%).

La crisis del Partido Republicano (GOP, por sus siglas en inglés) se agudiza, porque su rival demócrata tiene posibilidades de arrancarle hasta 7 escaños en el Senado y unos 20 en la Cámara de Representantes. Sin embargo, el cuarteto cubanoamericano del GOP en el sur de la Florida no parece estar en serios apuros.

Sin novedad en el frente

El puesto del senador Mel Martínez se disputará en los comicios de 2010 y la representante Ileana Ros-Lehtinen viene eslabonando sin contratiempos su cadena de victorias electorales desde la noche (agosto 29, 1989) en que Celia Cruz exclamó: "¡Ganaron los cubanos!". Ros-Lehtinen venció entonces a Gerald Richman en los comicios especiales para ocupar la vacante del finado Claude Pepper, en el Distrito 18 de la Florida.

Allí Ros-Lehtinen aventajaría con el 62,1% al demócrata David Patlak en 2004, a pesar de que el distrito había perdido, tras reconfigurarse los límites en 2002, su porción de la ciudad de Hialeah, bastión republicano del electorado cubanoamericano.

Ahora la empresaria de origen italocolombiano Annette Taddeo pone hasta $350.000 de su patrimonio para desbancar a Ros-Lehtinen, pero la encuesta de McDonald Group por cuenta de Telemundo (Canal 51, Miami) a 300 electores del distrito, entre septiembre 27 y octubre primero, arrojó ventaja de 13 puntos porcentuales a favor de Ros-Lehtinen, con margen de error inferior al 5%.

Taddeo no podrá forjarse otro destino en un distrito con casi igual número de votantes republicanos (131.893) que demócratas (130.163). Ni siquiera empleando la socorrida técnica obamista de asociación con Washington: "Ros-Lehtinen y Bush son dos gotas de agua".

Entre cubanos

La precitada encuesta dio también ventajas de cinco y dos puntos porcentuales, respectivamente, a los hermanos Lincoln (Distrito 21) y Mario Díaz-Balart (Distrito 25) sobre sus rivales demócratas Raúl Martínez y Joe García. Todos son de origen cubano.

En los comicios de 2004, el tándem Díaz-Balart se alzó con el 59,5% (Distrito 21) y el 58,5% (Distrito 25) de los votos frente a sus respectivos contrincantes: el corredor de bienes raíces Frank José González, también de padres cubanos, y el programador de computadoras Michael Hanley Calderin, de ascendencia judía.

La lista de representantes que podrían perder sus escaños ubica, en orden descendente de riesgo, a Lincoln Díaz-Balart en el lugar 49, por el arrastre republicano del Distrito 21, y a Mario Díaz-Balart en el lugar 36, por la falta de empuje de Joe García, quien nació y vive en Miami Beach sin haber residido en el Distrito 25.

El Distrito 21 comprende la ciudad de Miramar, al sur del condado Broward, y en condado Miami-Dade a Hialeah y Miami Lakes, así como parte de la zona de Kendall; el Distrito 25 abarca las regiones de Perrine, Cutler Bay, Goulds, Homestead y Florida City en Miami-Dade, además de porciones reducidas de los condados de Monroe y Collier. El grueso del electorado de ambos distritos se concentra en Miami-Dade, donde 624.308 votantes hispanos registrados sobrepujan a 253.218 negros y 279.291 anglos.

Se estima que más del 80% de los electores registrados en ambos distritos voten por el candidato del partido al cual pertenecen. En el Distrito 21, los republicanos (132.531) sobrepujan a los demócratas (121.988). Igual ocurre en el 25, aunque la diferencia es menor: 137.913 contra 134.549. En ambos casos, las cohortes cubanas favorecen a Lincoln (61%) y Mario (59%).

Sin embargo, los votantes independientes o afiliados a otros partidos: 86.767 (Distrito 21) y 105.087 (Distrito 25) favorecen a Martínez (51%) y García (44%) frente a Lincoln (32%) y Mario (38%). Igual tendencia se aprecia entre los votantes hispanos que no son de origen cubano y entre los electores no hispanos.

Por ironía demográfica, la suerte de los contendientes cubanoamericanos parece estar en manos de estos últimos grupos. Y, entre ellos, el Partido Demócrata desarrolla campañas muy agresivas para registrar nuevos votantes y sacar partido de la fatiga republicana, incluso entre cubanos.

El Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Miami encuentra que la mayoría de los exiliados se alinean en el bando republicano, pero la clave electoral de Cuba apenas suena en medio del contrapunteo americano sobre la crisis económica y la guerra en Irak. No obstante, el panfleto republicano Última Noticia enfatiza que los partidarios de Castro cifran sus esperanzas en la victoria de Martínez sobre Díaz-Balart.

Diario de campaña

Según el último informe de contribuciones a las campañas electorales en la Florida, Martínez y García acumulaban 1,3 y 1,2 millones, respectivamente, mientras Lincoln sumaba 1,6 millones de dólares y Mario, 1,2 millones.

La familia Díaz-Balart salió de Cuba en 1960. Tras graduarse en la Universidad Case Western Reserve (Ohio), Lincoln ejerció la abogacía y para 1982 comenzaba con mala pata su carrera política, frente al republicano Humberto Cortina, por un escaño en la Cámara de Representantes de la Florida.

Animados por el liderazgo de Ronald Reagan, los hermanos Lincoln y Mario Díaz-Balart se pasaron al GOP (abril 24, 1985). Al año siguiente, Lincoln era representante de la Florida y en agosto 29 de 1989 comenzó a desempeñarse como senador del estado. Para 1992 ganaba, frente a su colega Javier Souto, el nuevo escaño a la Cámara de Representantes de EE UU por el recién creado Distrito 21.

Apenas dos años después, Lincoln se convirtió en el primer legislador hispano que integró el influyente Comité de Reglas. Y en 1995 dio acaso la nota más espectacular de su posición anticastrista: protestó contra la política de la administración Clinton hacia Cuba esposándose a la cerca de la Casa Blanca, donde terminó siendo arrestado.

Mario Díaz-Balart nació en Fort Lauderdale (Florida) y dejó sus estudios de ciencias políticas en 1985 para trabajar como asistente de Xavier Suárez, alcalde de Miami. Mario entró a la Cámara de Representantes de la Florida (1988), pasó al Senado (1992) y regresó a la Cámara (2002), donde presidió el comité de rediseño de distritos electorales. Raúl Martínez asevera que Mario no sólo configuró el Distrito 25 para sí mismo, sino también el Distrito 21 para perpetuar a su hermano.

Así como las familias Clinton y Bush han dominado la Casa Blanca en los últimos 20 años, los hermanos Díaz-Balart han prevalecido en el sur de la Florida más allá de la política simbólica contra Castro.

Por ejemplo, Lincoln respaldó en 1997 que se concedieran de nuevo a los inmigrantes legales tanto los beneficios por invalidez como los bonos de alimentos que la reforma del sistema de seguridad social había recortado. También apoyó medidas que otorgaban residencia legal a miles de inmigrantes centroamericanos. Mario sobresale por su militancia ecologista, con más de mil millones de dólares en fondos federales para proyectos locales, especialmente la restauración del ecosistema cenagoso Everglades.

Precisamente por atraer recursos a su distrito y fomentar nuevos empleos, The Miami Herald otorgó su respaldo a Mario Díaz-Balart. Y pese a que éste acompaña invariablemente a su hermano en las votaciones del Congreso, el periódico miamense prefirió apoyar a Raúl Martínez frente a Lincoln. La justificación de esta postura esquizoide sería que Martínez da soluciones prácticas a los problemas de la comunidad, tal y como demostró siendo alcalde de Hialeah.

El Herald precisa que Martínez fue reelecto en 1993 para la alcaldía, pese a estar en trámites de apelación contra la sentencia de 10 años de cárcel, dictada en juicio (1989) por cohecho y extorsión. Este fallo fue anulado y el jurado no se puso de acuerdo en el nuevo juicio (1996). Ese mismo año, un tercer juicio concluyó con la absolución de Martínez por uno de los cargos de extorsión y el jurado empantanado otra vez en las cinco acusaciones restantes. La Fiscalía decidió no seguir adelante.

Lo curioso es que el propio Herald ha machacado al santiaguero Raúl Martínez con reportajes, artículos de opinión y hasta editoriales por haberse hecho millonario durante sus 24 años en la alcaldía de Hialeah, así como por comportarse como vulgar guapetón. Una escena filmada en junio de 1999 por Univisión (Canal 23, Miami) es imagen habitual de la propaganda electoral republicana: Martínez irrumpe ante más de 400 personas, que bloqueaban la autopista Palmetto para protestar por la deportación de inmigrantes cubanos, y arremete a puños contra una ellas (Ernesto Mirabal).

Guerra sucia

A su vez, Martínez saca trapos sucios de Lincoln Díaz-Balart, como la multa de 30.000 dólares que le impuso la Comisión Electoral Federal en 2000 por no tener contabilizados 114.000 dólares de contribuciones. También se esgrimen acusaciones contra Mario sobre concesión de ventajas a clientes de su propia compañía Gordon Díaz-Balart&Partners y al consorcio eléctrico Florida Power & Light. Otras denuncias señalan contribuciones de ejecutivos de las empresas Locust USA, Mark Two Engineering y Hangar Orthopedic Group, tras haber sido beneficiadas por gestiones de ambos congresistas.

Tampoco Joe García escapa de la guerra sucia. Un anuncio por televisión inserta su nombre en el logo de la firma Enron y una foto suya con Kenneth Lay, presidente de Enron caído en desgracia por corrupción, antecede al lema "Enron Joe tiene que irse".

Joe García nació en Miami Beach, donde buscaron refugio sus padres a poco de triunfar la revolución de Castro. Empezaba su licenciatura en Derecho (Universidad de Miami) cuando encabezó el proyecto Éxodo, de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), para traer a EE UU inmigrantes cubanos varados en terceros países. Entre 1988 y 1991 se reunificaron así más de 10.000 familias.

En 1993, García perdió frente a Miguel Díaz de La Portilla las elecciones por un puesto de comisionado en el condado Miami-Dade. Al año siguiente, el gobernador (demócrata) de la Florida, Lawton Chiles, lo puso al frente de la Comisión Estatal de Servicios Públicos. Tras cinco años, García regresó a la FNCA como director ejecutivo. Hacia el 2004, la FNCA se escindió. El grupo homónimo presidido por Jorge Mas Santos, hijo del líder fundador Jorge Mas Canosa, sostiene hoy la candidatura de García, a la cual ha contribuido la familia Mas Santos con unos 20.000 dólares. El otro grupo, Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), tiene marcada propensión republicana.

Joe García es miembro de la junta directiva de la FNCA, pero trabaja con la Red Nuevo Demócrata (NDN) para sumar votantes hispanos. No cesa de criticar a la administración Bush, que inflama la retórica contra Castro pero expandió hasta unos 2.000 millones de dólares el comercio con La Habana. García señala también que, durante seis años en el Congreso, su rival ha elaborado una solita ley.

El bando republicano maneja contra García sus estrechas relaciones con el representante Charlie Rangel (Nueva York), quien no sólo simpatiza con Castro y Chávez, sino que está bajo la mira del Comité de Ética como consecuencia de reportar los ingresos del alquiler de su villa en República Dominicana. Nada parece indicar que este recurso a "amistades peligrosas" surta efectos apreciables.

La última yarda

A medida que se acerca la elección cunde el optimismo por la campaña de Obama, y el Partido Demócrata augura que García y Martínez pondrán fin al reino político de los hermanos Díaz-Balart en el sur de la Florida. Los panfletos y blogs difunden ya que hay sendos "empates técnicos" en las contiendas por los Distritos 21 y 25.

En la última sesión (Miami, febrero 19 de 2008) de la llamada Comisión Cubano-Americana por los Derechos Familiares, que sesiona como si fuera un caucus del Partido Demócrata, el vocero procastrista Francisco Aruca arengó: "Hay que buscar la manera de que al menos uno de estos congresistas pierda". No se sabe a ciencia cierta si esta búsqueda se ha vuelto hipócrita o cínica.

Lo cierto es que anda por ahí un anuncio político en inglés con música de circo, que empieza enfocando a Castro en uniforme militar, agitando su mano izquierda desde la tribuna. Unas letras rojas recalcan: "Cuban dictator Fidel Castro".

A continuación sale un hombre en traje oscuro, que hace casi los mismos ademanes de Castro. Las letras rojas indican: "U.S. Rep. Mario Díaz-Balart". Le sigue otro varón con parecida gesticulación y; en letras rojas, U.S. Rep. Lincoln Díaz-Balart. Las tres imágenes van sucediéndose hasta que aparece el letrero final: "Este noviembre acabemos con el circo familiar. Vota contra los primos de Fidel".


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