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Sociedad

Entre política migratoria y derecho materno

¿Qué potestad tiene el Estado sobre los hijos de los cubanos?

El pasado 6 de abril de 2006, un editorial del diario oficialista Granma, con el título "El tráfico humano y la muerte viajan con lancha rápida y pasaporte norteamericanos", hacía referencia a un nuevo intento fallido de salida ilegal por parte de 39 cubanos, desde la costa sur de la provincia de Pinar del Río, supuestamente vía México, a bordo de una lancha rápida con matrícula de Estados Unidos.

Pese a lo ya cotidiano de estos sucesos, el gobierno cubano divulgó este caso en particular debido a que las unidades guardafronteras interceptaron y ocuparon la embarcación que —según asegura— había realizado anteriormente actividades ilegales de tráfico humano. Asimismo, detuvieron a dos de los contrabandistas y un tercero resultó muerto cuando los guardafronteras abrieron fuego contra la lancha.

En el reporte se mencionaba la presencia de 20 hombres, 12 mujeres y 7 niños entre los aspirantes a emigrar, "una parte de los cuales, fundamentalmente mujeres y niños, ha sido restituida a sus hogares tras habérseles tomado declaraciones". El resto continuaba detenido "mientras se esclarecen los hechos y se definen responsabilidades".

Y al parecer, tales responsabilidades han sido debidamente "definidas" por las autoridades, toda vez que con fecha 17 de abril de 2006, un nuevo editorial de Granma vuelve sobre los hechos con un título que de antemano oblitera cualquier cuestionamiento: "Nada ni nadie puede poner en peligro la vida de un niño".

Con semejante titular ya se sabe qué podemos esperar del contenido: bajo el pretexto de que entre las personas que esperaban emigrar ilegalmente en la madrugada del 5 de abril se encontraban 7 niños con edades comprendidas entre los 23 meses y los 14 años, que estuvieron sometidos a malas condiciones por la humedad, presencia de mosquitos, y falta de agua potable y de alimentos por espacio de dos días; que dos de estos niños, de 3 y 11 años respectivamente, debieron ser trasladados a servicios médicos con urgencia por presentar síntomas de deshidratación e intoxicación y que todos los menores, en general, debieron ser hospitalizados "por la irresponsabilidad de los padres". El nuevo editorial anuncia que "teniendo en cuenta la gravedad de los actos perpetrados por los familiares de los menores, exponiéndolos a graves peligros para su salud y sus vidas, se adoptó la decisión de poner a las siete progenitoras que poseían la custodia de estos niños a disposición de los Tribunales de Justicia, que determinarán las medidas legales pertinentes".

Medidas inconstitucionales

Semejante decisión resulta tan arbitraria e injustificada como los tres fusilamientos del año 2003, a propósito de la tentativa de secuestro de una embarcación, también con fines migratorios.

Con independencia de la diferencia de matices entre ambos casos, las medidas (desmedidas) resultan absolutamente anticonstitucionales. En todo caso, la posición del gobierno cubano es tan hipócrita como la de la Ley de Ajuste que tanto condena. ¿Acaso manifestaron las autoridades igual preocupación por los niños cuando propiciaron, abierta y descaradamente, la estampida de los balseros en 1994?

En aquella ocasión se permitió la salida en peligrosísimas y rústicas embarcaciones a muchos menores y a mujeres en avanzado estado de gestación, sin que el gobierno mostrara tanta "humanidad" y desvelo como los que hoy pretende exhibir.

¿Dónde estaba la devoción por los niños cuando sucedieron los tristes hechos del remolcador 13 de Marzo en los que murieron ahogados en el mar aquellos menores por los chorros de agua lanzados desde las unidades guardafronteras?

Los que tratan de huir desesperadamente de la Isla son los rehenes de las respectivas políticas de los gobiernos cubano y estadounidense, y así quedan sujetos a los vaivenes de lo que convenga, según las circunstancias específicas del momento.

El cuestionamiento de los derechos maternos de custodia sobre los hijos basado en criterios dependientes de la política, es injustificado y no tiene antecedentes. El fenómeno de la emigración ilegal no había asistido nunca antes a la pérdida de derechos de las madres, que se ha considerado siempre sagrado en Cuba.

¿Qué potestad tiene el Estado sobre los hijos de los cubanos?

Sin negar la absoluta irresponsabilidad de aquellos (padres y madres, y no sólo "progenitoras") que arrastran a sus hijos a una tan incierta aventura —muchas veces por desconocimiento real de los enormes riesgos o por las esperanzas de una posible reunificación familiar—, sería más objetivo analizar cuáles son las causas que empujan a cientos de cubanos cada año a la desesperada decisión de enfrentar condiciones tan adversas con el fin de salir de la Isla.

Una carta muy cómoda

La Ley de Ajuste Cubano es, como el embargo, una carta muy cómoda para el régimen de La Habana, pero ciertamente no es lo único que incita a la sostenida corriente migratoria de cubanos hacia el norte. Cabe preguntarse por qué son tantos los ciudadanos que quieren irse de un país que antes de 1959 era el destino soñado de miles de inmigrantes.

Hoy La Habana se arroga el derecho de exigir responsabilidades a "las madres que exponen a sus hijos a peligros extremos", mientras calla ladinamente las muchas muertes de hijos de esta tierra que ha enviado a pelear en guerras ajenas a otros países, los peligros a los que nos expone introduciendo, para cumplimiento de sus programas "solidarios" —y sin los debidos controles sanitarios—, un elevado número de extranjeros, a veces portadores de virus y otras patologías contagiosas que han sido transmitidas a la población cubana, y enviando a muchos de los especialistas de la salud a cumplir misiones internacionalistas, mientras deja lamentablemente abandonados los otrora flamantes programas de atención primaria de los cubanos.

Ignoramos qué medidas aplicarán los llamados Tribunales de Justicia sobre las madres implicadas en la fallida fuga. Sin embargo, es de prever que los mayores perdedores serán sus hijos doblemente castigados: primero sometidos al peligro y las angustias de la evasión (migración), ahora —por si fuera poco— separados de sus madres.

La Némesis cubana hace mucho tiempo cambió la balanza por el garrote.

© cubaencuentro

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