República Dominicana
Garras bolivarianas sobre el Caribe
La sombra de Hugo Chávez: el presidente venezolano intenta influir en las elecciones de 2008 a través de ex militares dominicanos.
El general Pedro de Jesús Candelier, ex jefe de Foresta de República Dominicana, había ordenado la suspensión de hornos de carbón y la tala de árboles para esos fines, cuando un carbonero desobediente fue sorprendido en los bosques con un burro cargado de sacos de carbón. "Quemen ese carbón", ordenó Candelier, y luego de meditar un instante agregó: "Con burro y to'".
Esta historia convirtió al general en el prototipo de "mano dura" y la cremación del burro vivo se convirtió en leyenda. Sucedió en el último gobierno de Joaquín Balaguer. Pero en 1996, cuando Leonel Fernández asumió la presidencia de República Dominicana, el general de Foresta fue ascendido a jefe de la Policía Nacional, cargo que ocupó hasta 2002, ya en el gobierno de Hipólito Mejía, que triunfó frente a Fernández en las elecciones del año 2000.
El tránsito de Candelier en la Policía Nacional se distinguió por la intolerancia, la "mano dura" heredada de los tiempos del burro, y una creciente ola de asesinatos de delincuentes de poca o mucha monta, que la policía justificaba con la frase "murieron en un intercambio de disparos".
Las denuncias de asesinatos a mansalva, de simples rateros ultimados tras ser apresados vivos, y encerronas alevosas a delincuentes desarmados, cundieron las páginas de la prensa, lo que coronó la "mano dura" del general Candelier con apelativos muchos más cercanos a la verdad. En 2002, la "celebridad" del general era tan notable que el presidente Mejía lo sustituyó del cargo de jefe de la Policía Nacional.
La reaparición de Candelier data de hace más de un año. Con Leonel Fernández repitiendo su período presidencial tras las elecciones de 2004, una ola de criminalidad y violencia ha alertado al país. Una razón ha sido el estrangulamiento económico y el aumento de la pobreza y la desesperanza; otra, la droga, que antes cruzaba por Dominicana rumbo a Puerto Rico, Estados Unidos y Europa, y ahora deja gran parte de la mercancía en territorio nacional, potenciando el consumo, el tráfico y las pandillas rivales de traficantes, suerte de "franquicias" de los carteles colombianos.
La ocasión no pudo ser más propicia para que el reclamo de una "mano dura" que controlara esa situación hiciera saltar a la palestra pública el nombre de Pedro de Jesús Candelier, ahora frente a un nuevo partido llamado Alianza Popular. El general habla de democracia, pero muestra tras bambalinas su capacidad de reprimir el desorden social que han generado las crisis y los gobiernos incapaces.
Es el eco doméstico de los procesos latinoamericanos que han llevado al poder a una nueva izquierda, desde Lula, moderado y demócrata, hasta Chávez, déspota, totalitario y con visos de dictador.
Sombras nada más
El lunes 26 de febrero, el periódico Listín Diario sacó en primera plana un titular alarmante: "Creen Chávez utilizará influencias en elecciones RD". El artículo comentaba la vinculación del presidente venezolano con dos generales dominicanos fuera de servicio y relacionados con movimientos políticos emergentes: "Se habla de la figura de un ex general y ex jefe militar que en estas semanas está cultivando un discurso crítico sobre las fallas del Estado actual, y también se dice que se han barajado otras figuras, un abogado muy vinculado a la izquierda y a Cuba desde hace años y una prestigiosa líder del Partido Revolucionario Dominicano".
El anuncio encontró rápidas respuestas. El martes, el mismo diario sacaba las declaraciones del secretario de Estado dominicano, Miguel Mejía, quien negó esa posibilidad. Amigo íntimo del presidente de Venezuela y asiduo a la embajada de este país en Santo Domingo, Mejía argumentó: "Hasta donde conozco del presidente Chávez, su gobierno y el proceso bolivariano de Venezuela tienen como principio el respeto de la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de las naciones". En franca ignorancia de las referencias concretas sobre el proceso boliviano que llevó a Evo Morales a la presidencia, las elecciones ecuatorianas y la candidatura frustrada del peruano Ollanta Humala.
Mejía habló de los nexos entre el anterior gobierno dominicano y el ex mandatario venezolano Carlos Andrés Pérez y los capitanes Ricardo Arturo y Alfredo David Salazar Bohórquez, quienes recibieron asilo político en República Dominicana tras ser acusados de planear el asesinato de Chávez en la isla Orchila. En ese entonces, se hicieron famosas las presiones de Caracas para que fueran deportados, pero el derecho internacional amparó a los militares asilados.
El ex secretario de las Fuerzas Armadas Dominicanas, el mayor general retirado José Miguel Soto Jiménez, también entró en la polémica y descartó las posibles influencias de Chávez en el panorama político nacional, aunque insistió en que "la influencia de Chávez en las próximas elecciones presidenciales y de cualquier otra nación europea o norteamericana sería una lesión a la soberanía nacional".
Casualmente, Soto Jiménez parece ser otro de los ex militares dominicanos a los que alude la denuncia. El ex secretario dirige un movimiento de transformación denominado Quinta República y según la respuesta enviada por Miguel Mejía, la alusión a "un ex jefe militar" apunta al primero.
La anunciación
Hamlet Hermann, ex guerrillero dominicano e izquierdista confeso, fue fundador de una fuerza policíaca-militar durante la pasada gestión de Leonel Fernández (1996-2000). Bajo el nombre de AMET (Autoridad Metropolitana de Transporte), fue asesorada y entrenada por técnicos y militares cubanos. Su objetivo era organizar el transporte vehicular en el país, un verdadero caos. En esos años, Hermann fue acusado de querer extralimitar las funciones de AMET convirtiéndola en una policía militar paralela, de influencia en todo el país.
Hace alrededor de tres años, acompañado de Pedro de Jesús Candelier, Hermann viajó a Cuba —lo que suele hacer con regularidad— para conocer personalmente a Fidel Castro. La reunión se dio y el general dominicano salió impresionado.
Un colega y amigo comentó en su programa de televisión esta historia a Fidel Santana, dirigente principal de FALPO (Frente Amplio de Lucha Popular), organización definida como "guerrilla urbana" y con un peso protagónico en las protestas sociales de la zona central del país.
Santana, quien sufrió la persecución de Candelier a la FALPO durante su jefatura de la Policía Nacional, que reprimió y asesinó a miembros de esa organización, se quedó sorprendido con la información. En un alarde de camaradería cómplice, dijo: "todos tenemos derecho a rectificar", y se perdió en consideraciones sobre la lucha, la revolución y el pueblo.
Sobre el tablero de ajedrez
El panorama electoral dominicano arrancó en agosto de 2006, tras los comicios para los poderes legislativos y municipales. República Dominicana presume de una politización generalizada que no da tregua con las campañas proselitistas, la mayor afición nacional, con más adeptos que el béisbol, el merengue y las peleas de gallos.
La reforma pasada de la constitución posibilitó la reelección hasta dos períodos consecutivos de cuatro años, al estilo de Estados Unidos. Ha sido la oportunidad para que el presidente Fernández (que gobernó entre 1996 y 2000, antes de la reforma constitucional y con la reelección prohibida) pueda acogerse a la Carta Magna y optar por reelegirse para el período 2008-2012, tras su gobierno actual (2004-2008).
Esto ha desatado campañas fuertes y duras para las primarias del Partido de la Liberación Dominicana (que preside Fernández) y las fuerzas políticas opositoras. Parece tangible la posibilidad para repetir del actual presidente dominicano, lo que ha desatado contradicciones en la estructura de gobierno.
Apegado a las fuerzas de la sociedad, la economía y la política estadounidense, Fernández —que recibe petróleo de Petrocaribe tras firmar alianzas con Hugo Chávez— no se ha alineado a la ola expansiva bolivariana en Latinoamérica.
La Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) —hermana de la estadounidense Global Foundation for Democracy and Development (GFDD)—, fundada y presidida por Fernández, y que se define como tribuna de ideas, discusiones, diálogos y pluralidad, se ha inclinado en sus programaciones por la globalización, el liberalismo y las posiciones críticas y reflexivas.
FUNGLODE, junto al tratado de libre comercio que Dominicana firmó con Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA), alejan al país de la influencia chavista y sus pretensiones del ALBA, así como de otros compromisos populistas que Caracas impone a los gobiernos títeres que ha financiado en Suramérica y Centroamérica.
Tras el arribo al poder de Fernández en 2004, al vencer a Hipólito Mejía (opuesto al neoizquierdismo latinoamericano), la embajada venezolana en el país desplegó una amplia actividad proselitista. Chávez visitó Santo Domingo y se firmó el acuerdo de Petrocaribe. Todo marchaba bien, pero paulatinamente el acercamiento de Fernández a Washington (incluyendo la actividad de fuerzas militares estadounidenses en el sur de República Dominicana) frustró las expectativas venezolanas.
Hace apenas unos días, FUNGLODE recibió la visita de Peter Hakim, del Diálogo Interamericano, invitado al ciclo de conferencias El nuevo contexto político de las Américas, junto a Marco Aurelio García, asesor principal del presidente brasileño Lula da Silva, y Ana María Sanjuán, directora del Centro por la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela.
En su conferencia y en entrevistas a la prensa, Hakim insistió en criticar al presidente Chávez y su estilo de gobierno. Sus declaraciones motivaron que la embajada venezolana en Santo Domingo hiciera circular una carta en la que lo tildaba de "mercader del descrédito", "enviado especial" de Estados Unidos y de tratar de "satanizar" al presidente Chávez.
Las declaraciones hechas por Marco Aurelio García de que en Latinoamérica no existía una "izquierdización" y que el gobierno de Lula no estaba interesado en las nacionalizaciones y otras políticas generadas en Venezuela, se sumaron al desagrado de la diplomacia caraqueña en Dominicana.
El distanciamiento es obvio. Incluso Petrocaribe ha sido altamente descalificado por muchos, defendido por otros, pero nunca ha estado exento de cuestionamientos, a pesar de que desde las conflictos venezolanos de 2002, agentes de la izquierda dominicana controlados por el Partido Comunista y la Fuerza de la Revolución, se fueron a Caracas como fuerza de choque a favor de la "reconquista chavista de las calles".
La politización (que no ideologización) del pueblo dominicano, alineado sobre todo en tres fuerzas que rigen la contienda presidencial, PRD, PLD y PRSC, hace poco probable el crecimiento de una alternativa y el surgimiento de un "redentor" que lo guíe hacia la esperanza socialista, totalitaria y excluyente.
Sin embargo, no se descarta la existencia de argumentos que puedan justificar la injerencia de Chávez en el destino político de República Dominicana en relación con las elecciones de 2008.
© cubaencuentro
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