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Actualizado: 23/09/2020 15:36

Exilio, Hialeah, EEUU

Historia de otra pelea cubana contra los demonios

El crecimiento de la población en Hialeah llevó al aumento del voto cubanoamericano

No se trata de una como la que los pobladores de Remedio en el siglo XVII pelearon contra supuestos demonios, sino una peleada por los cubanos en Hialeah en el pasado siglo XX y los demonios no eran elucubraciones fantasiosas sino la ideología nativista y las actitudes discriminatorias que empezaron a desarrollarse en una ciudad que cada vez era más latina, fundamentalmente constituida en aquellos años por cubanos. Se producía a escala de una pequeña ciudad un fenómeno que ahora vemos a escala de todo Estados Unidos.

Los historiadores gustan de ponerle fechas a los hechos y fenómenos que estudian, es parte de su deformación profesional, lo cual en ocasiones los obligan a seleccionar un determinado acontecimiento como el inicio de un proceso que se va a extender por, más o menos, largos años. En este caso consideré que la toma de conciencia de los cubanos de su fuerza política en Hialeah, y con ello el inicio de un proceso que llevaría pocos años después al control del gobierno de la ciudad, se inició alrededor de noviembre de 1974.

El factor detonante fueron unas declaraciones del alcalde Dale G. Bennett que se encontraba en su primer término después de haber sustituido a Henry Milander que había muerto el 14 de abril de 1974, estas declaraciones contrastaban con las que Milander le había hecho a Raúl Martínez y que aparecieron en la primera plana del número inicial del semanario El Sol de Hialeah en las cuales reconocía que la población latina era un factor en el éxito de la ciudad. Y así era, el crecimiento de la ciudad estaba impulsado por los exiliados cubanos, muchos llegaban y ponían un taller con dos máquinas de coser y al poco tiempo ya eran más de 50 máquinas dándole empleo a decenas de personas. La ‘Pequeña Habana’ se iba despoblando de cubanos que iban a Hialeah en busca de trabajo y viviendas asequibles, por esos años se le empezó a llamar a Hialeah la ‘Pequeña Marianao’[1].

Bennett había declarado que los anglos de Hialeah se van de la ciudad debido a la gran afluencia de latinos; que los exiliados cubanos quieren apoderarse del sur de Florida; que muchos cubanos no se han convertido en ciudadanos estadounidenses porque perderían la asistencia como refugiados; y que los anglos guardan rencor contra los negocios cubanos porque ponen los letreros en español. Y como colofón había dicho que:

“Voy a tener que tomar la posición de que mis sentimientos y mis palabras no se pueden traducir al español por las palabras que uso”[2]

Esta fue la copa que colmó el vaso, su desprecio por los latinos y su idioma fue también un detonante en la lucha por establecer el bilingüismo oficialmente y paralelamente alcanzar el poder político ya que el económico lo tenían y los latinos ya representaban un 60 % del total poblacional.

Jorge Sarol presidente de la ‘Hialeah People’s Association’ había convocado a los cubanos residentes para demandar de Bennett la renuncia, alrededor de 400 acudieron al llamado y se efectuó la reunión en un cine que proyectaba películas en español[3], Sarol destacó que, por primera vez en la ciudad, la comunidad latina se reúne en masa para tratar de trazar su futuro. Y señaló que:

“El alcalde cometió un desafortunado error con sus declaraciones, pero terminará beneficiando a nuestra comunidad porque nos muestra que debemos presionar para participar en el funcionamiento de esta ciudad”.

Otro orador de importancia fue Javier Bray[4] que recién había fundado ‘Spanish American League Against Discrimination’ (SALAD) y que enfatizó la necesidad de luchar contra la discriminación a los latinos, su lengua, cultura y costumbres. En esta reunión reclamaron al alcalde su renuncia o que se disculpara.

La repuesta de Bennett fue que era ridícula esa solicitud y que él iba a presentarse en las próximas elecciones y además no creía necesario ninguna disculpa. Como réplica entre los cubanos se generó la consigna: “Vamos a votar, vamos a registrarnos”.

En septiembre de 1975 la ‘Hialeah People’s Association’ que contaba con alrededor de 2 mil asociados intentó colocar un cubano en el Concejo cuando Guy Brickman renunció al mismo para postularse como alcalde, el intento falló por votación dividida de los concejales. Pero se logró en las elecciones de noviembre que un cubano ganara un puesto en el Concejo, se trataba de Andrés “Andy” Mejides, comenzaba a dar frutos la consigna de que los latinos debían registrarse para votar.

El crecimiento de la población iba paralelo al de los ciudadanos latinos que se inscribían para votar, lo que desmentía lo que había dicho Bennett que los cubanos no se hacían ciudadanos para no perder la ayuda como refugiados; la siguiente gráfica deja en claro este comportamiento:

La gráfica refleja —observando la línea de puntos que indica la tendencia exponencial— que el voto latino crecía al mismo ritmo que su crecimiento poblacional, solo era cuestión de tiempo para que los latinos tuviesen el control de los resultados en las elecciones. Raúl Martínez consideraba que la posición del alcalde Bennett era un juego político para crear un bloque anti-latino y así bloquear el ascenso de los mismos y opinó sobre las elecciones de 1975:

“Yo hubiera preferido tener suficientes votos latinos para tener un alcalde latino pero no aún no somos tan fuertes todo lo que podemos hacer es sacar a los anti-latinos”.[5]

La lucha por el bilingüismo continuó y en julio de 1976 el Concejo se opuso a que el enlace con la comunidad hispana Ralph Alvarez tuviese una oficina en el City Hall (Ayuntamiento). En las elecciones de 1977 Andrés Mejides alcanza la vicepresidencia del Concejo. Entre el 14 y el 15 de noviembre de 1978 se hicieron tres proposiciones sobre el bilingüismo, una de ella por Mejides como vicepresidente, las tres fueron rechazadas y el presidente del Concejo, Ray Hodges, opinó:

“El esfuerzo de Mejides para forzar la acción sobre la resolución fue una de las acciones más divisivas jamás tomadas por un miembro del Consejo de la ciudad”.[6]

La temperatura política en Hialeah se fue elevando, en enero de 1979 el busto de color blanco que estaba en la esquina de la 8 Ave y la 29 Street que fue nombrada José Martí Boulevard, fue vandalizado utilizando un spray negro y le cercenaron el dedo que apuntaba a la distancia[7]; ya había sido dañado en otras ocasiones. Los cubanos dijeron que esto era ‘red-neck vandalism’.

En noviembre de 1979 dos cubanos más, Silvio A. Cardoso y Raúl Martínez, ocupan posiciones en el Concejo. Martínez ante el fracaso de los anteriores intentos de oficializar el bilingüismo, que en la práctica ya existía, decidió promover un referendo para lograr esa oficialización; Martínez después de una reunión candente con miembros de “Comunity Unity” comprendió que un referendo polarizaría aún más la comunidad y cambió su propuesta , se había percatado de que esa opción, que probablemente sería ganadora en las urnas, sería un factor de división entre la comunidad anglo y la latina y decidió proponer una resolución políticamente más adecuada.

Esa resolución solicitaba que: a) todas los formularios de solicitudes y los anuncios públicos fuesen vertidas al español; b) el traductor oficial del ayuntamiento tuviese la condición de trabajador permanente y asistiese a todas las reuniones públicas; c) el traductor oficial se reuniese con todos los jefes y responsable de los diferentes departamentos para determinar que era necesario hacer para brindar un mejor servicio a la comunidad hispano hablante.

El alcalde Bennett opinó que esa resolución era innecesaria ya que eso ya se estaba haciendo y a esto Martínez respondió que la resolución oficializaría lo que existe y por tanto no podría ser eliminada o modificada. La reunión del Concejo para discutir la proposición del concejal Martínez fue tumultuosa y con una tremenda carga emocional.

Un letrero en un cartón colocado en la pared del City Hall de Hialeah en letra grande y negras decía: “Si vas a regalar nuestro país, entonces toma el control de Cuba para que tengamos un lugar al que ir para los estadounidenses blancos y negros”[8]. Otro letrero en letras rojo, blanco y azul portado por decenas de residentes que asistieron a la reunión del Concejo la noche del martes 14 de junio expresaba: “La intención bilingüe es clara. No importa cuán aguante [sic] esté redactando esta resolución, luche contra ella no es necesaria”[9]. Un veterano en una silla de rueda llevaba un cartel en que se podía leer: “Luché por nuestra libertad, pagué el precio”; por detrás decía: “Comprometerse es traicionar Dios bendiga América”[10].

Cuando los concejales tomaron sus asientos un grupo de mujeres, ya mayores, desfilaron con plumas en sus cabellos y con pequeñas banderas americanas cantando WOW-wow-wow-wow-wow mientras se daban palmadas rítmicamente en la boca imitando a los indígenas americanos. Cantos patrióticos se escucharon, fue una muestra de un nativismo pueril, un nuevo episodio en la lucha contra el bilingüismo. Sin embargo, las opiniones de los concejales eran favorables. El concejal Ray Robinson señaló que esta era “un paso en la dirección correcta”. El vicepresidente del Concejo, John B. Weaver, opinó que la resolución “cumple con el problema. No podemos legislar la moralidad... el orgullo”. La concejal Joanne Coleman la consideró “sensible, susceptible, tangible y humana”.[11]

La resolución fue aprobada por unanimidad, aunque ello no fue del agrado de muchos de los asistentes a la reunión del Concejo. Al fin había triunfado la razón sobre el nativismo, los prejuicios y la intolerancia.

En noviembre de 1981, en las primarias Bennett había perdido el apoyo popular, a las elecciones se presentaron para alcaldes: John B. Weaver y Raúl L. Martínez[12] ganando este último con un 53,6 % de los votos, era el primer cubano que ocupaba una alcaldía en una ciudad de más de cien mil habitantes en EEUU.

A partir de ese año el control de los latinos en el gobierno de una ciudad donde el 94,7 %[13] es hispano o de origen hispano fue total. Y el Ayuntamiento de Hialeah quizás sea el único en todo el país que presenta una bandera extranjera en su fachada[14]. Como siempre en una democracia la solución surge de las urnas.


[1] Quizás por eso Hialeah adoptó el lema ‘ciudad que progresa’ que era el que Francisco Orúe, alcalde de Marianao había creado para ese municipio colindante con La Habana.

[2] “I’m going to have to take a position that my feeling and my words cannot be translated into Spanish for the words I speak” En: Miami Herald, 12/9/74, pág. 1B.

[3] Ese cine ya no existe los terrenos en que se encontraba fueron adquiridos para ampliar la sede del Miami Dade College.

[4] Javier Bray (1928-2017) nació en Michigan pero a la corta edad de dos años fue llevado por su madre a Cuba, regresando a los EEUU a los 18 años sin saber inglés y se alistó 1942 en el Ejército norteamericano.

[5]Miami Herald, 9/20/75, pág. 1B.

[6]Hialeah-Miami Spring News, 11/18/1978, pág. 1, “Mejides effort to forcé action on the resolution was one of the most divisive actions ever taken by a member of the City Council”.

[7] El busto fue restituido con una versión en bronce que aún se encuentra en ese mismo sitio.

[8] “If you are going to give our country away then take over Cuba so we will have somewhere to go for black and white American”.

[9] “The bilingual intent is clear. No matter how water [sic] down this resolution is writing, fight it it’s needed”

[10] “I fought for our freedom I paid the price”. “To Compromise is to betray God Bess America”.

[11] La mayor parte de la descripción de esta reunión del Concejo fue tomada del artículo de Fabiola Santiago que apareció en la página 3 del semanario Neighbors del Miami Herald con fecha 6/15/1980.

[12] Raúl Martínez recibió $118 mil en donativos para su campaña, lo cual equivaldría a unos $443 mil actuales cifra considerable si tomamos en cuenta las restricciones que en aquellos años existían para las donaciones a las campañas electorales, su contrincante solo $57 mil lo cual indica que Martínez contaba con el voto popular y también con el apoyo del sector empresarial.

[13] Resultados del Censo 2010.

[14] En 1995 el alcalde Raúl Martínez expresó el deseo de reemplazar el mural en el frente del Ayuntamiento. El mural original que fue comenzado cuando se construyó el edificio [1969] se concluyó a inicio de los 70, pero debido a problemas de humedad los mosaicos no quedaron bien asegurados a la pared y fue totalmente removido pocos años después, la pared quedó desnuda hasta 1996. El arquitecto del Ayuntamiento, Hugo Alpízar, diseñó el nuevo mural y este diseño fue trasladado digitalmente a mosaicos por American Olean Tiles, de Olean New York. El diseño de Alpízar y el costo del mural fueron aprobados por el alcalde y el Concejo el 8 de agosto de 1995.

© cubaencuentro

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