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China

Paciencia oriental

A pesar de la censura, los internautas chinos libran una verdadera batalla de ideas contra el régimen de Pekín.

Los más de 110 millones de internautas chinos disfrutan no sólo del privilegio de tener acceso a Internet, aunque con algunas restricciones, sino que pueden organizar verdaderas protestas en la Red, quizá con mayor alcance que las que se realizaron hace diecisiete años atrás en la Plaza de Tiananmen.

Recientemente, una coalición china de portales web y activistas pro libertad de expresión en Internet han comenzado a enviar masivamente una declaración en la que condenan la censura de la Red por parte del gobierno, que califican de ilegal, informó el diario South China Morning Post.

La declaración está firmada por cientos de internautas, además de representantes de 13 páginas web recientemente cerradas o bloqueadas por los censores chinos. El documento ha comenzado a ser enviado vía correo electrónico y también ha aparecido en portales en idioma mandarín, alojados en servidores ubicados en el extranjero.

Ante el cada vez mayor número de páginas censuradas por las autoridades chinas, estos internautas aseguran que la Constitución nacional reconoce la libertad de expresión y publicación, por lo que "esos derechos deberían ser respetados y protegidos, sin restricciones u obstrucciones injustas".

Pekín bloquea páginas como la enciclopedia Wikipedia o la herramienta para blogs Technorati, sin dar nunca razones de los motivos por los que decide o no denegar el acceso a ellos. La 'revuelta virtual' está coordinada, según el diario South China Morning Post, por el activista Chen Yongmiao, quien declaró que la censura china es anticonstitucional y "demasiado restrictiva".

En el movimiento no sólo participan activistas pro derechos humanos críticos del régimen de Pekín, sino también representantes de páginas web de extrema izquierda, defensoras de las teorías de Carlos Marx y Mao Zedong y que también fueron censuradas en los últimos meses.

Inmunización desde el poder

El argumento con el cual se ha justificado hasta el momento la decisión del gobierno chino de bloquear el ingreso a ciertas páginas de Internet es la necesidad de evitar que contenidos dañinos lleguen a los jóvenes.

Pero el movimiento pro democracia se repite en China, esta vez con la tecnología más avanzada, seguramente utilizada en su gran mayoría por los jóvenes a los cuales se pretende "inmunizar". No sorprende que otros regímenes en el mundo tengan tantos temores a Internet o a las antenas parabólicas, porque ello significa abrir nuevos horizontes a la población, o vías de comunicación para escritores o periodistas que escriben sin mandato. En China también existen más de 400 millones de personas con teléfonos celulares.

Los internautas de ese país han creado métodos peculiares para combatir la censura, como el 'vudú virtual'.

Los más rebeldes han comenzado a publicar en sus páginas web la foto de un muñeco de trapo, similar a los usados en el vudú, que según ellos representa a un censor del gobierno (que en el argot popular denominan "la niñera") y tiene clavadas varias agujas. Junto a la foto, que los activistas anticensura esperan popularizar por toda la Red china, se ha escrito en mandarín: "Esta persona hace imposible el acceso a Google". "Si haces clic en esta página web, equivale a una aguja clavada en el muñeco".

Al mismo tiempo se hace un llamamiento para reencaminar la foto hacia otros destinatarios de correo electrónico, o incorporarlo a los blogs existentes.

A pesar de las restricciones de acceso a determinados portales de Internet, el interés de los chinos queda demostrado por este dato: las ventas de ordenadores portátiles se incrementaron en el primer trimestre de este año en un 38,9 por ciento en relación con el mismo período de 2005, hasta las 922.000 unidades, informó el diario China Securities Journal. Además, ello es una muestra de cómo se incrementa el poder adquisitivo de los chinos, ya que estos equipos no son baratos.

La batalla de Google

La lucha para que los internautas chinos mantuvieran el acceso a Google fue ardua y compleja. El pasado 7 de junio, Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció que Pekín había vuelto a censurar Google, el buscador más popular del mundo, tres años después de haberlo hecho por primera vez; aunque en esta ocasión en connivencia con la propia empresa estadounidense.

Durante varias semanas (y coincidiendo con el decimoséptimo aniversario de la Matanza de Tiannamen) el buscador estuvo bloqueado, pero la versión china (google.cn), que no contiene informaciones "delicadas" para Pekín, siguió operativa. "Ya se esperaba que google.com sería gradualmente dejada de lado, después de que la versión censurada (google.cn) se lanzara en enero", destacó entonces el comunicado de RSF.

Acerca de la versión censurada, una nota de la empresa estadounidense señaló que "si bien bloquear resultados del buscador es inconsistente con la misión de Google, proporcionar ninguna información o proveer una experiencia tan degradada que equivalga a no informar es aún más inconsistente con nuestra misión".

El 9 de junio, un portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores declaró que China acogerá a las empresas extranjeras de Internet que trabajan en el país, pero deben respetar las leyes locales, incluyendo las que regulan la libertad de expresión. Las declaraciones del portavoz, Liu Jianchao, siguieron a los comentarios efectuados días antes por uno de los fundadores de Google, Sergey Brin, quien admitió que su empresa había comprometido sus principios, al ceder ante las demandas de censura de China.

Liu dijo que China tuvo una actitud positiva al trabajar con empresas como Google, pero advirtió que cualquier cooperación debe existir "dentro del marco de la ley". Expresó además que Pekín esperaba que las compañías extranjeras respetaran las regulaciones chinas. Por su parte, Brin manifestó que la empresa había aceptado las demandas de censura sólo después que las autoridades de este país asiático bloquearan el servicio.

Sin embargo, el 10 de junio, RSF emitió un comunicado para informar que el acceso desde China a Google es de nuevo posible tras varias semanas de bloqueo impuesto por el gobierno en connivencia con la empresa. "El desbloqueo de Google tiende a confirmar la teoría de que la censura fue establecida por el aniversario de la masacre en la Plaza de Tiannamen el 4 de junio (de 1989)", dijo el grupo en un comunicado.

Este episodio con el portal Google podrá repetirse en un futuro cercano con ese o cualquier otro site incómodo para el régimen de Pekín; pero los datos acerca de la compra de ordenadores y la organización de los internautas chinos en estas cadenas de protestas contra la censura muestran a las claras que allí se libra una verdadera batalla de ideas. A largo plazo, se deben imponer las corrientes democráticas. Y si una cualidad poseen los chinos, es la paciencia.

© cubaencuentro

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