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Sahara Occidental

¿Principio del fin?

El conflicto entre Marruecos, el Frente Polisario y Argelia entra en una fase crucial de negociaciones.

En el conflicto del Sahara Occidental, que dura más de 30 años, han surgido síntomas que con bastante suerte y paciencia podrían desembocar en una solución negociada entre el gobierno de Marruecos y el Frente Polisario.

El pasado 30 de abril, el Consejo de Seguridad instó a Marruecos y al Frente Polisario a iniciar negociaciones directas bajo el auspicio de la ONU, en lo que se consideró una nueva etapa para encontrar una solución al conflicto del Sahara.

En una resolución, adoptada por unanimidad por los quince miembros del Consejo, se urgió a Marruecos y el Polisario a empezar un diálogo "sin condiciones previas", auspiciado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien deberá presentar un informe sobre los avances y sus gestiones antes del 30 de junio.

Asimismo, se renovó el mandato por seis meses más, hasta el 31 de octubre, de la Misión de la ONU para el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO), que vigila el alto al fuego entre las partes.

El litigio sobre el Sahara Occidental comenzó en 1975, cuando Rabat se anexionó esta antigua colonia española. Pese a varios planes de paz elaborados por la ONU, el contencioso se mantiene estancado.

El embajador de Marruecos ante la ONU, Mostafa Sahel, recibió con "gran satisfacción" la adopción de la resolución, que consideró "sustancial" y que "marca una nueva etapa" hacia la búsqueda de una solución a la disputa territorial de la ex colonia española.

"En la resolución no son relevantes las anteriores propuestas para resolver la cuestión del Sahara y se destaca que las negociaciones directas son la salida al conflicto", señaló.

Por primera vez, en el documento no se hace referencia explícita a otras resoluciones que reflejaban propuestas de paz presentadas por la ONU, como la elaborada por el anterior enviado especial, el ex secretario de Estado norteamericano James Baker.

Reacción del Polisario

Por su parte, el representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, consideró "unilateral" el plan de autonomía de Marruecos y criticó las declaraciones del embajador marroquí diciendo que "socavan las negociaciones, incluso antes de que empiecen".

"Estamos ahora ante una nueva oportunidad de movernos en la dirección correcta. No estamos abordando un problema interno marroquí. El Sahara Occidental no es una provincia de Marruecos", manifestó Bujari. Recordó que el derecho de autodeterminación, según la legalidad internacional, implica la posibilidad de escoger entre la independencia, la autonomía y la libre asociación.

Bujari, aun así, reafirmó la disposición del Polisario a iniciar un diálogo directo con el objetivo de encontrar una "solución mutuamente aceptable que proporcione la autodeterminación del Sahara Occidental".

Resulta lógico que existan percepciones diferentes, pero el denominador común es que se da oportunidad al diálogo, a las negociaciones. Inevitablemente, ambas partes tendrán que ceder en algunas de sus aspiraciones, para encontrar una solución a este viejo conflicto.

Marruecos, según el ministro delegado de Asuntos Exteriores Taieb Fassi Fihri, persona muy cercana al rey Mohamed VI, considera que la autodeterminación figura ya en el plan de autonomía regional que propuso Rabat y que el Consejo de Seguridad calificó como "un esfuerzo serio para ir hacia una solución" del conflicto.

Argel y el Polisario reafirmaron, por su lado, que la autodeterminación sólo puede comprenderse si a los saharauis se les da la oportunidad de decidir al menos sobre las tres opciones mencionadas anteriormente.

Los independentistas saharauis, apoyados por Argelia, insisten en que la independencia debe ser, de manera absoluta, una de las posibilidades de un referéndum de autodeterminación, en tanto que Marruecos rechaza tal alternativa.

En todo este asunto, la posición del gobierno argelino resulta determinante, ya que los dirigentes del Frente Polisario y la gran mayoría de los refugiados saharauis se encuentran en Tindouf, territorio argelino.

De Hassan II a Mohamed VI

El trasfondo para buscar ahora una solución a este conflicto podemos encontrarlo en una carta que legisladores republicanos y demócratas dirigieron al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para que otorgue su respaldo al plan de paz de Marruecos. La misiva, firmada por más de 160 miembros del Congreso, tiene fecha del 26 de abril, pocos días antes de que el asunto fuese considerado por el Consejo de Seguridad.

Los legisladores consideraron que esa propuesta es importante para los intereses de la seguridad regional y también de Estados Unidos.

"En momentos en que Al Qaeda y otros grupos terroristas aumentan su presencia en el norte de África, nos preocupa que la falta de una solución para este conflicto de más de 30 años plantee un peligro para la seguridad regional y de Estados Unidos", señalaron.

Las posibilidades para una negociación seria se abren, en gran medida, debido a que desde el 23 de julio de 1999 desapareció de la escena política de Marruecos el rey Hassan II. Se produjo entonces un relevo generacional y el nuevo rey, Mohamed VI, hombre de talante abierto, en su primer discurso del Trono, el 30 de julio de ese mismo año, anunció como objetivos para su reinado la consolidación de la monarquía constitucional, el multipartidismo, la liberalización económica y el perfeccionamiento del Estado de derecho.

Mohamed VI ha reforzado su poder interno y todo indica, según especialistas en asuntos del Magreb, que ahora está en condiciones de imponer una solución al conflicto del Sahara Occidental, en aras de reforzar las relaciones diplomáticas y políticas con Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia.

Es bueno señalar que la propuesta aprobada por unanimidad por el Consejo de Seguridad se basa en un documento que fue elaborado por Francia, Rusia, España, Reino Unido y Estados Unidos, que integran el Grupo de Amigos del Sahara.

Algunos antecedentes

Desde finales del siglo XIX, después de negociaciones con Francia, España colonizó la zona costera del Sahara Occidental y a partir de 1934 aumentó el control sobre la zona desértica de esta región.

A finales de la década de los años cincuenta comenzó el proceso de descolonización en el continente africano y, en 1958, se produjo una sublevación saharaui, aplastada en operaciones conjuntas de tropas francesas y españolas. Fue en 1965 que la ONU proclamó por primera vez el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y pidió a España que agilizara el proceso de descolonización.

En los años setenta, debido a la presión internacional, Madrid decidió convocar un referéndum de autodeterminación y comenzó a elaborar el censo de población del Sahara Occidental, pero a partir de ese momento se acentuaron las presiones de Marruecos para obstaculizar el proceso.

Fue el 20 de mayo de 1973 que se creó el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, conocido como Frente Polisario, que comenzó la lucha por la independencia. El gobierno del dictador Francisco Franco intentó neutralizar esta iniciativa de los saharauis al conceder al territorio el estatuto de provincia española.

Si queremos conocer el porqué de tanto interés por esta región, bastaría leer un informe del Banco Mundial de 1974, que califica este territorio como el más rico de todo el Magreb, debido a sus reservas de fosfatos y a que su banco pesquero es considerado el más importante del mundo.

A principios de 1975, Marruecos reclamó su soberanía sobre la zona, pero la Corte Internacional de Justicia de La Haya rechazó el pedido. Fue entonces que el rey Hassan II organizó la denominada Marcha Verde, en la que participaron cerca de 350.000 hombres y mujeres marroquíes que tomaron posesión del Sahara Occidental. La marcha coincidió con la agonía de Franco y la debilidad de la dictadura en España.

El 14 de noviembre de 1975, Madrid cedió a las presiones y mediante los Acuerdos Tripartitos cedió dos tercios de su soberanía a Marruecos y el resto a Mauritania.

El 27 de febrero de 1976, los saharahuis proclamaron la República Árabe Saharahui Democrática, reconocida por los Estados africanos y el Movimiento de Países No Alineados. Una parte de la población saharaui huyó entonces hacia el desierto, perseguida por los aviones y las tropas marroquíes que comenzaban a ocupar el territorio. El Frente Polisario hizo frente a la ocupación y organizó la huida y el acogimiento de los refugiados.

Como es evidente, la voz de España, en calidad de ex metrópoli, sirve como referencia. Un editorial del diario madrileño El País advirtió recientemente que "España tiene el deber de facilitar el diálogo y de persuadir a las dos partes a encontrar una solución realista que no perjudique los intereses del pueblo saharaui".

Como son tantos los interesados, quizá sea el momento de poner punto final a este viejo conflicto.

© cubaencuentro

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