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Naciones Unidas

Una herencia sobrecogedora

El nuevo secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, asumió el cargo con una desafiante agenda para 2007.

En su debut en una reunión formal del Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió una estrategia más coordinada y global para afrontar las amenazas y desafíos a la paz mundial.

Ban, que asumió su cargo el pasado primero de enero, participó en una reunión temática de los quince miembros del Consejo en la que analizaron cómo hacer frente a los retos y crisis internacionales.

En su intervención, Ban señaló que éste es un momento "sobrecogedor" en asuntos internacionales, con una amplia y desafiante agenda para 2007, que pasa por la resolución de graves crisis como la de la región sudanesa de Darfur y de Oriente Medio. A estos temas se puede agregar la guerra en Irak y las aspiraciones nucleares de Irán y Corea del Norte.

Lo que deja Annan

Sin duda alguna, el ex ministro surcoreano de Relaciones Exteriores enfrenta una tarea titánica.

"El Consejo de Seguridad, y la ONU en su conjunto, se encuentran en uno de los períodos más atareados de nuestra historia", señaló.

"Mi prioridad será fortalecer la capacidad de la ONU en su papel de asistir en la prevención de conflictos, pacificación y consolidación de la paz. Considero que es una labor continuada y el rol de la ONU debe ser coordinado, global y consistente", agregó.

Ban heredó el cargo poco después de que el secretario general saliente, Kofi Annan, recriminase a Estados Unidos por abandonar el multilateralismo en sus acciones militares y por las violaciones de los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terrorismo.

En su último discurso ante el público estadounidense en la biblioteca-museo Harry Truman, en Misuri, Annan elogió al ex presidente estadounidense, que ocupó el cargo entre 1945 y 1953, como un modelo para la política internacional de este país.

"Los estadounidenses necesitan hoy más que nunca, al igual que el resto de la humanidad, un sistema mundial que funcione y a través del cual los pueblos del mundo puedan enfrentarse juntos a los desafíos. Y para funcionar, el sistema aún pide a gritos un liderazgo estadounidense previsor, en la tradición de Truman", dijo Annan.

Matizó con una alabanza a EE UU por haber dado siempre un ejemplo de democracia en el mundo, y le pidió que no pierda la oportunidad única que le ofrece como primera potencia para seguir afianzando los principios democráticos que están sujetos a limitaciones legales.

Como ex representante diplomático de Corea del Sur, país considerado un fiel aliado de Estados Unidos, Ban tendrá que esforzarse por imprimir un sello personal a su mandato y que no pueda ser acusado de convertirse en una marioneta al servicio de Washington.

Las prioridades

El pasado 11 de enero, el nuevo secretario general de la ONU manifestó que las crisis en África, particularmente en Darfur y Somalia, junto con Oriente Medio, serán las mayores prioridades en su agenda. Así lo declaró en la primera rueda de prensa desde que asumió su nuevo cargo.

"África será el centro de muchas de mis prioridades, y el primer gran viaje lo reflejará. Al final de mes, participaré en la cumbre de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba (Etiopía), donde Darfur y Somalia serán una prioridad en la agenda", dijo. Durante ese viaje, explicó que visitará las instalaciones de la ONU en la capital etíope, y que se trasladará a Nairobi (Kenia), donde el organismo cuenta con oficinas.

Sobre la crisis de Darfur, manifestó que "existen perspectivas buenas" en la implantación del proceso de paz, según las conversaciones que ha mantenido con su enviado especial, Jan Eliasson.

La tarea de Ban será muy ardua, porque al mismo tiempo tendrá que enfrentar los grandes desafíos que le dejó como herencia Kofi Annan. Tiene ante sí la tarea de devolver a la organización el liderazgo internacional, para que deje de estar a remolque de la Historia.

Naciones Unidas ha perdido en los últimos años credibilidad, y para recuperarla se han embarcado en una reforma que el sustituto de Annan tiene la difícil misión de llevar a buen puerto. Ese proceso se inició en septiembre de 2005, en Nueva York, en la mayor cumbre mundial organizada hasta la fecha, la cual arrojó un resultado de mínimos.

Los 160 líderes que asistieron a la reunión reconocieron lo imposible de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que habían fijado en 2000, con el propósito de reducir a la mitad la pobreza en el globo para 2005. Y en la nueva cita dejaron para más tarde lo principal de la reforma de la ONU; la firma de un Tratado de No Proliferación y Desarme Atómico, la creación de un nuevo Consejo de Derechos Humanos y la reestructuración del Consejo de Seguridad, máximo órgano de decisión del organismo.

Desde entonces se ha creado el Consejo de Derechos Humanos, pero la presencia en esa instancia de países como Cuba le ha restado apoyo de otros, como Estados Unidos. La firma de un nuevo Tratado de No Proliferación y Desarme Atómico y la reestructuración del Consejo de Seguridad —verdadero brazo ejecutivo de la organización, manejado por sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Rusia— se han aplazado de manera indefinida.

Prestigio en juego

Escándalos financieros como el del programa humanitario para Irak "Petróleo por Alimentos", que salpicó a 2.400 empresas internacionales, y sexuales, como las denuncias de violaciones masivas por parte de la misión militar en la República Democrática del Congo, no han ayudado a que la organización restablezca su prestigio.

El organismo, además, se encuentra en bancarrota. Los aportes financieros de la mayoría de los 191 Estados miembros permanecen en situación de débito, y el mayor contribuyente, EE UU, ha amenazado con suspender el suyo, que alcanza el 22 por ciento del presupuesto de la organización, si no se acelera la reforma.

La incertidumbre que esa coyuntura proyecta sobre el futuro obligó a Annan a presentar un plan de recortes que le convirtió en el primer secretario general en ser recusado por el Sindicato de Empleados de la ONU, principal plataforma de representación de los 16.000 trabajadores de Naciones Unidas.

Annan, que fue elegido con el apoyo incondicional de EE UU, pero que perdió por completo el respaldo de Washington cuando en 2003 calificó de "ilegal" la ocupación de Irak, deja así a Ban Ki-moon la tarea de recuperar la confianza, tanto de la comunidad de naciones como de los propios funcionarios del organismo.

El nuevo secretario general de la ONU tendrá que hacer acopio de toda la paciencia y sabiduría de los asiáticos para llevar adelante esta gigantesca tarea.

© cubaencuentro

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