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La crisis y el sprint final hacia la Casa Blanca

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Es difícil precisar si la crisis financiera realmente está distanciando a John McCain de su rival Barack Obama en la preferencia de los votantes. Distanciándolo en dirección opuesta a la que los republicanos querrían, claro está. En una de las encuestas más recientes, efectuada tras el rechazo del Congreso al salvataje propuesto por la Administración Bush, el senador por Arizona había recortado ligeramente la ventaja obtenida por Obama, alcanzando un 46 por ciento contra el 50 de su rival demócrata (sondeo de este martes de ABC News/Washington Post). Una semana atrás, el mismo estudio le otorgaba una desventaja de nueve puntos, 43 por ciento frente al 52 del representante por Illinois.

Sin embargo, se trata de tendencias generales, potencialmente engañosas en el sentido de que las elecciones en Estados Unidos, un país electoralmente federalista, se deciden por acumulación de Estados ganados más que por acumulación general de votos obtenidos, como ya demostró el triunfo de Bush sobre Gore, en el 2000.

Octubre marca el sprint final de la carrera hacia la Casa Blanca, y los republicanos ven con malos ojos varios de los indicadores por Estados. Así, según RealClearPolitics, Obama aventajaría a McCain 348 delegados por 190 en caso de celebrarse las elecciones esta semana. Los sondeos muestran que cuatro de los Estados ganados por los republicanos en las elecciones que ratificaron a Bush -Ohio, Virginia, Carolina del Norte y Florida- se inclinan levemente hacia el candidato demócrata. Para el especialista Peter Brown, “en los últimos veinte días Obama ha pasado de ir siete puntos por debajo a ocho por encima en Florida, mientras agranda su ventaja a ocho puntos en Ohio y quince en Pensilvania”.

Entretanto, la “caída libre” de la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin está resultando tan vertiginosa como su deslumbrante aparición, semanas atrás. La prensa, habitualmente de izquierdas, ha cargado sin remilgos contra la gobernadora de Alaska, ofensiva a la que se han sumado, sorprendentemente, varios analistas de tendencia republicana, quienes sobre todo reprochan a la Palin su inexperiencia en política exterior. Lo cierto es que el debate de este jueves está sobre la mesa, y la mesa está servida. Joe Biden, señalan algunos, deberá limitarse a contener sus habituales exabruptos para imponer su experiencia.

Interrogada sobre el debate y el papel de su contrincante demócrata, Palin fue tajante: “Él tiene una enorme experiencia y, ustedes saben, yo soy la nueva energía, el nuevo rostro, las nuevas ideas”. En cualquier caso, no hay que descartar un repunte del ticket McCain a través de la “Nueva Dama de Hierro”. La actual carrera por la Casa Blanca ha demostrado, con creces, que nada puede darse por perdido hasta el minuto final.

Lincoln Díaz Balart: No podemos darle un cheque en blanco a Wall Street

La crisis económica, de cualquier manera, continúa planeando sobre las elecciones de noviembre. En una decisión poco usual, los congresistas cubanoamericanos del sur de la Florida se distanciaron este lunes de la Administración Bush, contribuyendo a que el salvataje propuesto por la Casa Blanca se viniera abajo en su primera versión.

Lincoln Díaz-Balart, representante por el Distrito Congresional número 21 de Florida, estableció este miércoles, en el programa de Oscar Haza (Canal 41 de Miami), su posición al respecto:

“Si Wall Street quiere que le resolvamos el problema, que contribuya a la solución comprando primas de los contribuyentes. Creo que eso es elemental. Y Henry Paulson ha menospreciado esta propuesta”, aseguró el congresista republicano. “Los altos ejecutivos que han creado esta crisis a través de la especulación deben contribuir a la solución de la misma. Wall Street tiene que sacrificarse”.

“Paulson quiere que le entreguemos setecientos mil millones de dólares de un tirón, y eso no puede ser”, enfatizó Díaz-Balart. “El presidente Bush está muy mal aconsejado. Y no sólo el presidente, también el líder demócrata de la Cámara, y hasta los líderes republicanos”.

“Seguimos trabajando intensamente en la solución. Pero esperamos que quienes crearon el problema no sigan esperando que los contribuyentes les entreguen un cheque en blanco”, concluyó el representante.

Una segunda versión del salvataje será votada este miércoles por el Senado, luego de lo cual podría pasar una vez más al Congreso. Los candidatos a ocupar la Casa Blanca esperan impacientes el resultado.



Palin y el toro de Wall Street

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El "Efecto Palin”, como algunos analistas llegaron a llamarlo, se estrella contra el toro de Wall Street. Es lo que sostienen los medios y parecen insinuar las encuestas, siempre volátiles. Para EFE, el efecto se evapora:

“El índice diario del instituto Gallup otorga a Barack Obama una ventaja de cuatro puntos, con un 48 por ciento de la intención de voto frente al 44 por ciento de su rival.

“En este sondeo, McCain llegó a gozar de una distancia de cinco puntos porcentuales tras la clausura de la Convención Republicana, hace dos semanas (…) Según Gallup, encuestas paralelas apuntan a una erosión de la confianza de los consumidores en la economía ante la crisis financiera en Wall Street. Aunque no es posible determinar hasta qué punto la recuperación de Obama se ha debido a la mala marcha de la economía, Gallup considera que la reacción de los votantes a las noticias financieras representa "una explicación plausible".

A renglón seguido, la agencia de noticias relaciona otras encuestas. “El índice diario de la Universidad de Quinnipiac también determina una ventaja de cuatro puntos para Obama, que recibe el 49 por ciento de los votos frente al 45 por ciento de McCain (…) Un tercer sondeo, elaborado para la cadena de televisión CBS y el diario The New York Times, considera que la distancia que separa a los dos candidatos es de cinco puntos. Mientras Obama recibe el 49 por ciento, McCain cuenta con el 44”.

De Palin al toro de Wall Street

El relativo descenso de John McCain podría estar relacionado con su relativo, o escaso, dominio del tema económico, interpretan expertos. Teóricamente, el desplome de la Bolsa habría desatado la emigración de un sector del electorado hacia las filas demócratas. “Es la economía, estúpido”. ¿Pero de qué estúpido hablamos?

En los últimos días Barack Obama ha manejado un discurso duro a propósito de la crisis financiera. Su anuncio de dos minutos en torno al tema, una duración inusitada para un spot televisivo en septiembre, demuestra que su equipo se empleó a fondo en momentos en que el Efecto Palin amenazaba con volverse irreversible. En su último evento electoral en Colorado, Obama aseguró que lo que McCain ofrece es “el truco más viejo de Washington”: nombrar una comisión que encuentre la puerta de salida a la crisis.

"Esto no es lo mismo que los ataques del 11-S. Nosotros sí sabemos lo que ha ocurrido, y lo que necesitamos ahora es un liderazgo que nos saque de la crisis. Yo ofrezco ese liderazgo, no John McCain”, enfatizó.

Mientras, en Iowa, su rival aseguraba que, si de él dependiera, ya habría despedido al presidente de Securities and Exchange Comission (SEC), el organismo regulador de la Bolsa. "No podemos esperar más para corregir nuestro sistema financiero", subrayó el candidato republicano.

Para el analista Steven Hurst, de AP, “a menos que se produzca un giro insospechado, el próximo presidente de Estados Unidos recibirá el sector financiero más convulsionado que ha visto la nación desde que el demócrata Franklin Roosevelt entró en la Casa Blanca, hace 75 años”.

Todo un toro en embestida.



Un cerdo para Obama

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Joe Biden podría darle más problemas que satisfacciones a Barack Obama. Algunos medios coinciden en afirmar que la elección del viejo político para la vicepresidencia, quien votó a favor de la guerra en Irak, le ha restado apoyos al senador por Illinois entre los electores más jóvenes, un sector crucial para que consiga inclinar la balanza a su favor en noviembre. El cambio ya no se estaría pareciendo tanto a El Cambio.

En principio, la apuesta del equipo demócrata era contrarrestar la inexperiencia de Obama, arma arrojadiza de sus detractores, con la aparición de este venerable señor de Delaware. Pero el tono y la retórica de Biden no parecen ser los más adecuados. Aunque es todo un conservador si se le compara con su compañero de fórmula, recuerda ligeramente la estridencia de aquel Howard Dean que durante las primarias de 2004 se fue completamente de rosca.

“El senador Joe Biden no es un político, es un estadista”, respondió recientemente Obama al periodista Bankole Thompson, de Inter Press Service. “Lo que quiero decir es que Biden comprende cómo se manejan las cosas en Washington, pero no se deja llevar por el modo en que se manejan las cosas en Washington, y que en sus más de treinta años en el Senado siempre ha trabajado siguiendo el dictado de su conciencia y con una fuerte vocación de servicio.

“Desde hace años, toma el tren todas las noches de Washington a su casa en Delaware. Ha mostrado firmeza ante los líderes de nuestro propio partido cuando lo sintió necesario, y su experiencia en política exterior no tiene parangón en el Senado. Lo elegí con el interés de mi país en mente, no siguiendo las políticas del momento”.

De cualquier manera, mientras la campaña de John McCain cobra bríos con la juvenil, y retadora, Sarah Palin, ganando terreno hacia la derecha, habría indicios de que Obama no está logrando lo mismo en su viaje hacia el centro, al menos durante estos primeros días de septiembre. O sí, pero su base a la izquierda se estaría resintiendo a causa de ello.

Entretanto, el clamor de algunos por más agresividad en la campaña demócrata se ha visto reflejado en el último spot contra la candidatura de McCain. Según el mismo, el veterano de Vietnam admite “que todavía no sabe cómo usar una computadora, no puede enviar un correo electrónico, todavía no comprende la economía, y favorece 200.000 millones de dólares en nuevas reducciones fiscales a las corporaciones, pero casi nada a la clase media.

“Luego de un presidente que estuvo fuera de la realidad, ya no podemos permitirnos más de lo mismo”.

Las encuestas

Mientras, los sondeos siguen su agitado curso. En el último promedio de siete encuestas nacionales, recogido por la web especializada Real Clear Politics, Barack Obama está debajo por 2.7 puntos (45.6 contra 48.3 de McCain). Ante una pregunta al respecto de la periodista María Elena Salinas, de la cadena Univisión, el candidato demócrata se mostró imperturbable:

“Las encuestas están como estaban antes de las convenciones”, aseguró. “Estábamos empatados y conseguí un avance después de la Convención. Y John McCain consiguió un avance después de la suya. Estamos en el mismo lugar que antes, virtualmente empatados. La clave durante el resto de la campaña es hablar de los asuntos que le interesan a la gente, relacionados con el día a día”.

La corresponsal de AP Nedra Pickler señala que “una encuesta de CNN-Opinion Research, difundida este martes, indicó que seis de cada diez personas tienen una opinión favorable de Sarah Palin y una tercera parte de los consultados la consideran una excelente elección como candidata a la vicepresidencia. El índice de aprobación de Palin fue levemente superior al del candidato demócrata a la vicepresidencia Joe Biden.

“Pero solo la mitad opinó que Palin está calificada para ser presidente, mientras que casi un 70% dijo que Biden sí tiene los atributos necesarios. Y si bien el 50% sostuvo que es legítimo aducir que Palin es demasiado inexperta como para asumir la vicepresidencia, un 45% afirmó que esa crítica se hace porque es mujer.

“McCain alcanzó a Obama en las encuestas y en algunas lo pasó, ayudado en buena medida por la llegada de Palin, que cayó bien entre la base conservadora y está atrayendo el voto de mujeres blancas y sectores indecisos”.

El cerdo es el cerdo

En cualquier caso, la anécdota de la semana ha girado alrededor de una frase pronunciada por el senador por Illinois, una suerte de lugar común en el argot anglosajón: “El cerdo es cerdo aunque use lápiz labial” (en versión hispana, “la mona, aunque la vistan de seda, mona se queda”). Los dejo con la respuesta del candidato demócrata a Univisión:

“Ante la pregunta de si se arrepentía de haber dicho que un cerdo es un cerdo, aun con lápiz labial, en respuesta a un dicho de la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, Obama respondió con un rotundo no.

“-Absolutamente no. Yo hablaba de las políticas económicas de John McCain.

“-Pero, ¿por qué usar el mismo tipo de metáfora que usó Sarah Palin en su discurso?

“-No me preocupa lo que ella está diciendo. Es una expresión que yo ya he usado antes y John McCain también. La idea de que porque ella la usa ahora ya no se puede usar, es sencillamente absurda. Este es un ejemplo de que ellos (los republicanos) no quieren hablar acerca de los temas importantes. No tengo nada de que arrepentirme, vamos a cambiar la forma en que los políticos trabajan en este país”.



Palin, una historia americana (actualizado)

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Mientras ondulaban banderas al fondo, en la gran pantalla que enmarcaba el estrado, John McCain clausuraba ayer la Convención Republicana con un discurso de intenciones. La primera de ellas: Rescatar la palabra “cambio” para la causa conservadora. Adicionalmente, su alocución estuvo marcada por lo que horas antes el senador cubanoamericano Mel Martínez definiera como un concepto prioritario en estas elecciones: La seguridad nacional. La paz, consideran Martínez y McCain, es un producto de la fortaleza.

El candidato republicano comenzó felicitando a Barack Obama. “Lo importante es que somos compatriotas, una asociación que valoro por encima de todas las otras”, dijo. Seguidamente, dio un golpe en la mesa: anunció lo que considera el proyecto norteamericano más ambicioso en décadas, que le ahorraría unos 700,000 millones de dólares anuales a unos Estados Unidos dependientes, energéticamente, de países y gobiernos que no le “tienen mucho aprecio”. “Vamos a perforar en la plataforma continental ahora”, subrayó McCain, que llamó la atención sobre los millones de empleos que una decisión de esa índole acarrearía. “Este es un plan ambicioso, pero los estadounidenses somos ambiciosos por naturaleza”.

La descripción, con moraleja incluida, de sus avatares en Vietnam mientras estuvo prisionero, aderezada con ese toque de humildad tan del gusto del norteamericano promedio, constituyó uno de los momentos cumbres de la alocución de McCain. El discurso en frases cortas:

-“Vamos a cambiar la forma en que se trabaja en Washington”.

-“El constante rencor partidista que nos impide resolver los problemas no es una causa, es un síntoma. Es lo que pasa cuando la gente va a Washington a trabajar para sí mismos en lugar de para ustedes”.

-“Creemos en la recompensa por el trabajo arduo y en los que asumen riesgos, y en propiciar que la gente se beneficie del fruto de su trabajo”.

-“Nada genera más felicidad en la vida que servir a una causa que lo trasciende a uno mismo”.

-“Me enamoré de este país cuando era prisionero en otro. Y lo amé no por las comodidades y la calidad de vida, sino por su decencia, por su fe en la sabiduría y en la justicia, por la bondad de su gente. Lo amé no como geografía, sino como idea por la que merecía la pena luchar”.

-“Agradezco al presidente de Estados Unidos por guiarnos en esos días oscuros que siguieron al peor ataque en la historia de Estados Unidos”.

-“Aquí nada es inevitable. Somos americanos, y logramos lo que nos proponemos”.

-“Estableceremos un nuevo estándar de transparencia en el gobierno”.

-“Como presidente extenderé mi mano a cualquiera que me ayude a poner este país nuevamente en marcha”.

-“Nosotros no claudicamos ante la Historia, no nos escondemos de la Historia. Nosotros hacemos la Historia”.

Palin, una historia americana

La Palin se las trae. La candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano es más dura que el roble. “Soy sólo una madre que reza por sus hijos”, enfatizó durante su discurso de aceptación de este miércoles, en Saint Paul, para enseguida confesar que se siente orgullosa de los militares norteamericanos. Más dura que el roble y tan familiar como aquellos cuentos infantiles: El perfil de hada madrina, los énfasis sobre los que giraba a medida que se sumergía en su oratoria, la enérgica cadencia de los lugares comunes. Sólo faltó la varita mágica.

Sarah Palin no defraudó en su intervención de ayer ante la Convención Republicana. Se le vio a sus anchas, implacable en su ofensiva contra el ticket demócrata. Previamente los ex candidatos a la presidencia Mitt Romney, y sobre todo Rudolph Giuliani, habían desbrozado el camino descargando artillería gruesa sobre la candidatura de Barack Obama. Según el ex alcalde de Nueva York, Palin “tiene más experiencia que los dos candidatos demócratas juntos. Ha liderado una ciudad y un Estado. Y ha reducido los impuestos y el gasto gubernamental”.

En cualquier caso, la de Palin es una historia americana. Con 44 años, es la primera mujer en correr una candidatura republicana para la vicepresidencia y la segunda a nivel bipartidista tras la demócrata Geraldine Ferraro, que lo hizo en 1984. También es la primera mujer gobernadora de Alaska (juró su cargo en 2006). Nacida en Idaho, en su niñez se trasladó con su familia al Estado más norteño de Estados Unidos. Creció en Wasilla, una ciudad de apenas diez mil habitantes.

Palin se estrenó en la política ganando un puesto en el Ayuntamiento de Wasilla, en 1992. Fue elegida alcaldesa de la ciudad cuatro años después, con sólo 32 abriles a cuestas. Sin experiencia nacional y con menos de dos años de recorrido como gobernadora, la candidata a la vicepresidencia, sin embargo, no se anda con chiquitas. Nada más asumir su cargo vendió por Internet el avión asignado a la gobernación, y se desembarazó de los servicios del cocinero particular del ejecutivo.

Puede haber una motivación extra en la elección de Sarah Palin por el equipo de John McCain. Ella, que ha enfrentado puntualmente a las empresas petroleras (“Palin ha combatido a las grandes compañías petroleras y ha luchado por el desarrollo de nuevas fuentes de energía”, dice el cubanoamericano Marco Rubio, presidente de la Cámara de Representantes de la Florida), es la gobernadora de un Estado en el que los republicanos quieren perforar.

A estas alturas, ya hay quienes se preguntan si esta vicepresidenta de armas tomar no opacaría la presidencia de McCain una vez en la Casa Blanca. “"Nuestro rival –dijo en referencia a Obama- ha escrito dos libros de memorias, pero no ha sido capaz de firmar un sólo proyecto de ley importante, ni siquiera en su propio Estado”.

En el ojo de la tormenta

De cualquier manera, los ataques contra la elección de Palin no se han hecho de rogar por estos días. “Desde su selección el viernes por McCain –indica la cadena hispana Telemundo en su página web- se supo de Palin que su marido, Todd, fue detenido cuando tenía 22 años por manejar borracho; que su hija soltera de 17 años está embarazada; que ella fumó marihuana y que su marido, y no ella, fue militante de un partido independentista en Alaska, entre otras cosas”.

Pero la candidata sabe hablar alto y claro. “No soy miembro del establishment político”, observó durante su discurso. “He aprendido que si no eres un miembro de la elite de Washington algunos medios te consideran un candidato sin cualificación. Pero tengo noticias para los reporteros y comentaristas: No voy a Washington a ganarme su aprobación, voy a Washington a servir al pueblo americano”.

La gobernadora admitió el pasado lunes que, efectivamente, su hija Bristol está embarazada de cinco meses, aunque matizó que se casará con el padre de la criatura, presente en la convención. Adicionalmente, Palin anunció ese mismo día la contratación de un abogado privado para que la represente en la investigación que se lleva en su contra, en torno a presuntos abusos de poder relacionados con el despido de su ex cuñado, agente del orden público.

En este apartado debe reconocerse la posición del candidato demócrata, Barack Obama, quien ha advertido a su campaña que no hurgue en la vida privada de Palin.

El discurso

"Supongo que ser alcalde de una pequeña comunidad es ser también una especie de organizador comunal, excepto que se tienen responsabilidades de verdad", dijo Sarah Palin en alusión a Obama, quien durante su juventud trabajó brevemente como organizador comunitario. La tónica del discurso de la gobernadora este miércoles, en Saint Paul, fue por el estilo, resaltando las carencias del ticket demócrata:

"Los terroristas de Al Qaeda conspiran para hacer un daño catastrófico a América”, señaló. “Mientras, Obama está preocupado porque a alguno de ellos no le lean sus derechos”.

El énfasis lo puso en la lucha contra la corrupción y la independencia energética. “Estados Unidos no debe quedar a merced de los proveedores extranjeros”, argumentó, y mencionó el caso de Venezuela. Dijo que, ciertamente, extraer petróleo no es la solución a largo plazo, pero que ello no es excusa para no hacer nada. Así, aseguró que una administración McCain-Palin instalaría más oleoductos, construiría más plantas nucleares, crearía más empleos con carbón limpio y avanzaría “en las fuentes de energía solar, geotérmica y otras alternativas”.

A pesar de los anuncios del candidato demócrata en sentido contrario, Palin insistió en que una hipotética administración Obama subiría los impuestos. “Hay candidatos que utilizan el cambio para promover su carrera”, observó. “Pero hay otros, como John McCain, que utilizan su carrera para promover el cambio”.

Las encuestas

Entretanto, el baile de las encuestas arrecia. Barack Obama, que ha entrado en una nueva racha ganadora, atraviesa su mejor momento en los sondeos desde finales de junio. Según la web RealClearPolitics, especializada en este apartado, el candidato demócrata saca ventaja de entre seis y nueve puntos a su rival republicano, 49,2% frente a 42,8%. Rasmussen establece una diferencia de cinco puntos porcentuales (48 a 43 a favor de Obama). Por su parte, CBS News apunta que el senador por Illinois aventaja a su oponente en ocho puntos.

CNN indica que el candidato demócrata va delante en dos Estados estratégicos: en Iowa, donde alcanza un 55% de aprobación contra un 40% de McCain, y en Minnesota, con 53% contra 41%.

En cualquier caso, el baile no se detiene, y el cierre de la Convención Republicana puede volcar nuevamente los sondeos. La carrera hacia la Casa Blanca apenas entra en su penúltima etapa.



Denver: Obama y el fin de la fiesta

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Llegó el fin. De la fiesta de la Convención Demócrata. Un final abierto, en el que el primer candidato negro a la presidencia en la historia de Estados Unidos puso los puntos sobre la íes de sus promesas de cambio.

A los republicanos no les parecerá demasiado sustanciosa la enumeración de Obama. Y los demócratas la ensalzarán como a una suerte de texto sagrado. De cualquier manera, el senador por Illinois deslindó por fin algunos de los puntos sobre los que giraría su ya célebre Yes, we can! (¡Sí podemos!) en caso de tomar la Casa Blanca:

-Combatir la desmesurada influencia de los cabilderos en Washington.

-Recortar impuestos a las pequeñas empresas, sobre todo a aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías.

-Recortar impuestos a la clase media (habló de rebajar impuestos al noventa y cinco por ciento de las familias trabajadoras).

-Revertir lo que consideró la tendencia de las compañías de seguros de discriminar a los más enfermos y necesitados.

-Poner fin, en diez años, a la dependencia del petróleo que agobia el bolsillo del norteamericano promedio (aquí enfatizó la supuesta negativa de su rival, John McCain, a invertir en energías renovables).

En este punto Obama se detuvo para subrayar que extraer petróleo en territorio norteamericano no es la solución a largo plazo, y aseguró que ayudará a la industria automotriz a renovarse de cara a la utilización de nuevos combustibles. “Hay que pensar en grande”, dijo, y reveló que, de asumir la presidencia, destinaría 150,000 millones de dólares del presupuesto federal a desarrollar energías renovables.

Para el senador afroamericano, una manera práctica de acceder a estos fondos consiste, precisamente, en revisar el presupuesto, disminuir la burocracia de Washington y cerrar lo que llamó “brechas fiscales”.

Partiendo las aguas

La puesta en escena del estadio de Denver en el que los demócratas cerraron su convención fue duramente criticada por los republicanos. Con tanta efectividad que a última hora los organizadores abandonaron la idea de elevar todavía más el complejo de columnatas romanas que ocupaba el centro del escenario. En definitiva, toda una demostración del poder de convocatoria de Obama, que logró reunir a cielo abierto a unos 80, 000 seguidores, la mayoría de los cuales debieron hacer filas de hasta tres horas bajo el sol para ingresar al Invesco Field.

La corresponsal de El Universal, Noelia Sastre, lo describe así:

“Como los romanos, Obama tuvo su circo, las masas aclamaron a su emperador. Era la pura imagen del triunfo. Una perfecta coreografía ante 75.000 demócratas en el estadio de fútbol americano de Denver que creen ciegamente en las promesas de cambio de este senador de 47 años con sangre blanca y negra, heredero del sueño de Martin Luther King y de la esperanza de John F. Kennedy”.

Coincidentemente, fue Kennedy el último en aceptar una candidatura a la presidencia al aire libre, en 1960, en el Coliseo de Los Angeles. Frente al fervor expectante, desde el estruendoso silencio de los altavoces, no hay que descartar que anoche algunos aguardaran a que Obama señalara al frente, con el brazo extendido, y las aguas se partieran en canal ante la multitud entregada.

Antes, una vez más, el ex vicepresidente Al Gore había llamado la atención sobre un dato no precisamente deleznable: los millones de nuevos votantes que se han inscrito para participar en los comicios de noviembre, la mayoría de ellos jóvenes.

El discurso

Fue una intervención enfática pero reposada, al mejor estilo Obama. Una especie de híbrido entre el énfasis puesto por la derecha tradicional en la responsabilidad individual y el énfasis puesto por la izquierda tradicional en la solidaridad. Solidaridad a la que el candidato demócrata prefirió llamar “generosidad”. Así, algunos de los giros y observaciones del orador de la noche recordaron el discurso reaganiano: “Si tú no lo haces nadie lo va a hacer por ti”, o “cualquier cosa que te propongas puedes lograrla por ti mismo”.

El discurso en frases cortas:

-“Ya basta, es el momento. Tenemos la oportunidad de mantener vivo el sueño americano en este siglo XXI”.

-“Queremos una economía que honre el valor del trabajo”.

-"El sueño americano es la responsabilidad individual más la responsabilidad mutua”.

-“Hace cuatro años les conté la historia de la breve unión de un joven de Kenia y una joven de Kansas que no tenían muchos recursos, pero compartían la creencia de que en Estados Unidos su hijo podría lograr lo que se propusiera”.

-“Somos el partido de Roosevelt. El partido de Kennedy. Por tanto, no me digan que los demócratas no defenderemos este país”.

-“Reconstruiré nuestro ejército para poder enfrentar conflictos futuros. Pero también renovaré la diplomacia dura y directa que puede prevenir que Irán obtenga armas nucleares”.

-“Los nihilistas no entienden que estas elecciones no giran en torno a mí, giran en torno a ustedes”.

-“Estados Unidos vale más que estos ocho años de Bush. Nuestro país vale más que esto”.

-“John McCain ha votado por George W. Bush el noventa por ciento de las veces. No estoy listo para quedarme con un diez por ciento de posibilidades de cambio”.

-“Hoy el cambio no viene de Washington, el cambio va hacia Washington”.

Al cierre: Una vicepresidenta para McCain

Leo en El País que "la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, ha sido elegida hoy por el aspirante republicano a la Casa Blanca, John McCain, candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos en las elecciones del 4 de noviembre. Palin, de 44 años y gobernadora desde 2006, es desconocida en la arena política nacional y es la segunda mujer en alcanzar la candidatura a la vicepresidencia de EEUU tras la demócrata Geraldine Ferraro en 1984".

Cortesía http://www.elpais.com/global/



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Autor: Armando Añel

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Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
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