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Chago: Cuba, Añel, La Bloguera, los Consejeros y el Macho Rico

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un artículo de Santiago Méndez Alpízar (Chago)

Todo comenzó con el inevitable embullo, la cabezonería que conservo y me ha preservado, sin dudas, durante toda mi escasa vida. Eso y la evidente necesidad de escribir y compartir lo publicado. La enorme carestía de salir de algunos textos; sin hablar de la escasa participación que hay en algunas zonas de la gran literatura en el Blogroll Cubiche, y que yo crea tan importante, no obstante.

Así concebí mi blog, que lo sigue siendo, aunque por él pasaran, para honra mía, más colaboradores que por ningún otro blog de cubano, y se convirtiera en espacio donde encontrar a determinados escritores. Donde leer buena literatura, salvando la que escribo, por supuesto. La bitácora de un escritor deseoso de tropezar con otros, compartir con los que llegan la milagrosa gestión, el resultado de una severa tozudez, en mi caso. Todo lo dicho, más el puente, sí, el que se extiende hasta la isla y es, de alguna condición, transitado por los que allá están, aunque sea de refilón, sigilosos…Que supieran que tenían un/otro espacio donde contar sus divergencias con relación a nosotros. Que existiera mi blog para que existiera diálogo, que es palabra maldita por estos días, con los que en Cuba viven y con el que quisiera.

No ha existido en mí la menor de las intenciones de ser un blogger, ni me importan las nuevas tecnologías más que para ciertas comodidades que a estas alturas costaría apartar, y que tan necesario sería apartar, sin embargo. Efory Atocha, mi blog, era y sigue siendo un reflejo de la escasez, un modesto pero certero, acaso, toque de atención a los editores profesionales, o los que ganan dinero por ello, por editar. Por seguir haciendo la vista gorda con relación a determinados autores. Con meses de una frecuencia de más de veinte escritores diferentes, y de distintos sitios y países. Todos con escritos entregados exclusivamente para la Weblog. Y aunque también sea cierto que hubo otros meses en que la publicación era de menor asiduidad, nunca ha dejado de ser.

Podría detenerme en muchos nombres que están dentro del sano humo que despide Efory Atocha, que para que salgan de dudas unos, y entren en razones otros, deriva su nombre de Efori, que es Plante en alguna lengua para hombres, y que por supuesto coquetea con Enfori, que es macoña hasta en la Isla de Pinos. Entre plantao y risueño surgió mi blog, que ya cumplió más de dos años, y los que le quedan.

Plantao contra los camajanes que proliferan en el exilio, contra los que saben manejar el show business del dolor ajeno, en el que sin poder evitarlo, te incluyen, sí, a ti también, y a mí por supuesto. Contra los muros que únicamente a golpe de poesía y evidencias se derriban; a golpe de poema romper el puto cielo si se tercia. Contra los chismosos y los ególatras del ciberespacio cubensi.

Y con la ayuda de algunos y otra vez, con mi tozudez, he ido remendando y encontrando soluciones a los muchos problemas superados. Desde gestionar un post, hasta decisivas intervenciones luego de soberbios ataques a la Weblog, por desgracia repetidos.

Pero todo ya sabemos que rueda, y en cada giro suma. ¿Cómo dejar que circulara la foto de un disidente, con los ojos morados, hinchados de una golpiza, y no poner mi pequeño S, O. S? ¿Cómo no sumarme a todas y cada una de las solicitudes, vinieran de donde fuera, sobre el más mínimo atropello sufrido por un cubano en la isla, o fuera de ella? No quiero saber cuántas cartas he firmado, cuántos textos he escrito, pero soy de pronto un, casi, activista social. Mi amigo SM me decía por teléfono en una charla trasatlántica; yo soy un gran firmador de cartas. Bueno, pues yo estoy al serlo. Y quede claro, con gusto dediqué días para estos asuntos. Y con gusto envié a mis 500 del correo la noticia y el link siempre que sucedió.

¡He llegado al extremo de tener hasta otra bandera!

Con gusto y humildad he puesto mi nombre y mi pequeña voz para reclamar por la seguridad, libertad de movimiento y de expresión de los integrantes de Porno para Ricardo, Las Damas de Blanco, Oscar Elías Biscet… y en repetidas veces por la de Yoani Sánchez, y aunque en alguna ocasión se creara más algarabía que otra cosa, entendí que bastaban mis años de ausencia de Cuba, como para que no comprendiera del todo lo que se me contaba, se vivía, y cómo se vivía. Comprendí que el respeto por personas que tienen el valor de expresar sus opiniones abiertamente desde Cuba, obtenía, más que cualquiera de mis reservas, un grado plus de confianza, un coto aparte y preferencial. Y desde el principio coloqué un enlace permanente hasta su blog, para que así todo aquél que pasara y quisiera llegara hasta ella. Para que siempre exista la posibilidad de saber de sus escritos.

Muchas otras veces dejé en páginas donde republican sus post mis comentarios en favor de la integridad moral y valentía de Yoani Sánchez, sobre todo cuando la jauría desconfiada y paranoica que abunda por aquí se le tiraba a la yugular. Cuando tenía más desconfiados que lectores.

Algo que cambió desde que se profesionalizó, para decirlo de cierta manera, y desaparecieron los link. En mi caso personal he de añadir que casi nunca estuvo bien puesto. Salvo cuando estaba en el portal del Diario Encuentro. Y no deja de ser curioso, pues en mi opinión, no muy lejos hubiera llegado el nombre de la bloguera sin el resorte generoso de los blogs y medios del exilio. No muy lejos fueran sus lamentos y quejas, sus objetivas notas sobre la vida en Cuba. Pero intuyo que además de su egoísmo, que ya sabemos es legítimo, cada cual pone o no link desde su blog, hay otras personas con menos deseos de tener sombras. Y creo que sería de mucho bien saber, por ejemplo, quiénes son esos y qué patrocinan. ¿O generosamente le mantienen actualizado el site? Esos que desde esta otra orilla generan el egocentrismo y aconsejan una bitácora exclusiva, como de otra parte. Esos que no les mandan avisos de convocatorias que sin duda les atañen.

Sería muy bueno igualmente que Reinaldo Escobar no encontrara peros tan trasnochados para dejar el reclamo de muchos en la cuneta. Como si en verdad tuviéramos la obligación de hacerle llegar un recado personal, según se explicaba, y como si Internet, por fin, hubiera dejado de ser para ellos definitivamente. Los machacones avisos y la insistencia de alguno de los entusiastas coordinadores de la última convocatoria, si cabe decirlo así, fue no solamente abundante, también constante durante varios días, era casi imposible dejar de saber de la movida de la movilización, algo que ya tenía superado, aunque jamás fuera a ninguna.

Las tres reivindicaciones son importantes, cada una de ellas; importantes y urgentes, pues son aspectos con los que se identifican y por los que luchan millones de personas en el mundo. Por los que sufren otros tantos de millones más, y donde no deja de estar presente Cuba, que es a quien se le hacía llegar el reclamo, al gobierno de Cuba. De ahí que finalmente me sumara, pues no siempre estuve dispuesto. Pero es más importante hacer saber este insignificante reclamo, y así lo comprendí, a mostrar reticencias por el origen, el pedigrí de su procedencia. Siendo además Armando Añel conocido mío de mis años de librero en la Plaza de Armas, me consta que es una buena persona, y no un oportunista, como he leído que le llamaban. Y aunque frecuentemente mis ideas entren en conflicto con las de él, si bien no me gusta en lo absoluto mantener a una panda de anónimos escribiendo lo que se les ocurre, respeto y comprendo que es otra manera de asumir este fenómeno de la blogosfera. Es la diversidad de la que se habla y a la que se apela tan frecuentemente. O, ¿había que ser ex de alguna Vocacional, de la UPEC, la UNEAC, o haber estudiado en las ex Repúblicas Socialistas, para poder aspirar a lanzar una convocatoria?

¿Pensará el periodista Reinaldo Escobar que fuera de nosotros, los cuatro que somos, cientos de lectores de todas las latitudes lo leen? ¿Pensará lo mismo su señora la bloguera? Equívoco doloroso de ser cierto. Si en la isla la verdad puede tener matices, por aquí sobran medios de corroborar lo contrario. Y que conste que por esfuerzos no ha sido.

No hace mucho yo mismo les envié a ambos, Yoani, Reinaldo, dos preguntas de las que participaron variados intelectuales y que fueron publicadas en contraposición a otras muchas respuestas. A día de hoy no merezco ninguna contestación. El silencio fue y ha sido la respuesta.

Mejor no jugar al exclusivismo ni al ninguneo, esto no traería nada deseado, ni hay para tanto. Mejor que si en el exilio se está atento y dispuesto a participar del dolor ajeno, no se reciban a cambio poses de sabroseo, de macho rico caribeño. Mejor que los camajanes que actualizan y aconsejan a los que desde Cuba bloguean no sigan enturbiando el variopinto e insignificante ciberespacio cubiche.

Todos guardamos una idea especial de país, y hay sobrados visionarios oportunistas que se agarran de la variedad para intoxicar, para inocular el germen de la ruptura en nombre de la diferencia. Todos en alguna medida necesitaremos una mano que nos auxilie cuando llegue el momento, aunque unos con más frecuencia que los demás. Estos por humildad, o simplemente por gratitud, debían ser los primeros en estar presentes cuando se les llama.



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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
letrademolde@gmail.com

 

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