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Cuba, racismo e igualdad mediática

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Un correo polémico

Un amigo, salido de Cuba recientemente, me escribe a propósito de la apertura de este blog. Aborda el tema racial, dado que escribí semanas atrás un artículo sobre Barack Obama y la influencia que podría ejercer una hipotética presidencia suya sobre la población cubana negra y mestiza (población actualmente mayoritaria en Cuba, digan lo que digan los relajados censos castristas).

El problema racial sigue latente en la Isla y, de cara a un futuro poscastrista crecientemente cercano, habrá que confrontarlo o por lo menos abordarlo más abiertamente. No obstante, un sector del exilio parece ajeno a esta realidad, o pareciera querer estarlo indefinidamente. El correo de mi amigo, músico, poeta y negro, contiene frases y concepciones que pueden resultar chocantes, pero que en alguna proporción reflejan sentimientos latentes al interior de una parte de la sociedad cubana.

Reproduzco sólo fragmentos del correo:

“Muchos de los participantes en la blogosfera forman parte de la emigración racista de Miami, desconectada de la realidad cubana durante mucho tiempo e incapaz de imaginar un negro presidente para ninguna parte...

“Quiero decirte que he aprendido mucho sobre los cubanos del exilio estando aquí afuera... Incluso he leído artículos de cubanos de extrema derecha tan ridículamente racistas que parece que aún estuvieran viviendo antes del 59. Me he sentido muy decepcionado por muchas cosas. Gente que lamenta los cambios en Cuba no sólo por la represión y la pobreza, sino porque ahora la chusma de los negros del solar se han hecho ingenieros por culpa de Castro. Ya no se puede mirar por encima del hombro a esos negros.

“Ahora ellos se creen iguales a nosotros, que éramos burgueses... así piensan, yo lo creía mentira...

“Una de las cosas que más jode a esa parte del exilio de Miami, racista hasta la médula, es que hoy hayan muchos intelectuales negros, juristas y profesionales... Que ahora no es como en el tiempo de Orígenes, cuando si acaso Gastón Baquero… Bueno, yo me alegro de eso, soy sincero contigo, por mí que se jodan esos racistas”.

Del programa de Oscar Haza

Omar López Montenegro aborda el tema racial en el programa de Oscar Haza:

Cuba, racismo e igualdad mediática

Aunque curiosamente la revolución contra la dictadura batistiana no careció de componentes racistas –amplios segmentos de la burguesía blanca apoyaron al castrismo frente a lo que consideraban la injerencia negra en los asuntos de Estado representada por el mulato Fulgencio Batista–, el régimen triunfante se vendió a sí mismo como una suerte de valedor o promotor de la igualdad racial en Cuba.

Desde el ascenso al parnaso totalitario de Nicolás Guillén –el poeta mestizo reconvertido en Poeta Nacional– hasta la promoción mediática de figuras nacionales e internacionales de raza negra, eran varios los signos que coqueteaban con la imagen de una Cuba finalmente resuelta por la razón social del mestizaje. Parecía que el proyecto de homogeneización racial del castrismo, paralelo y/o adscrito a su proyecto de homogeneización social, iba en serio, aguijoneado por la salida del país de las clases altas, medias y profesionales –mayoritariamente blancas– y el gradual envejecimiento de los líderes históricos de la revolución, predominantemente blancos.

Y sin embargo, la puesta en escena de la igualdad racial no conseguiría salir en la foto más allá de unos cuantos escarceos sucedáneos, en los que el negro no acababa de aparecer en primer plano.

Tras cinco décadas de “revolución” –si se acepta la denominación desde un punto de vista acumulativo– la realidad de la Cuba actual revela, con pelos y señales, el carácter esencialmente mediático del proyecto de equidad racial anunciado por el régimen de Fidel Castro. El negro devino símbolo mediático de una liberación a la postre artificial, o por lo menos inconclusa, porque estaba y está basada en una asimilación social e institucional inexistente. La preponderancia blanca a escala cultural y política no puede ser negada en la Cuba del tercer milenio, y ello a pesar de que durante medio siglo de totalitarismo la composición racial de la nación ha variado sustancialmente, inclinando la balanza hacia negros y mestizos.

Igualdad en lo mediático. En eso ha quedado el proyecto igualitario enarbolado por el castrismo.



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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
letrademolde@gmail.com

 

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