Actualizado: 16/08/2019 16:52
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RTV Martí: La suerte de Chacumbele

Los noticieros de Radio y Televisión Martí están “plagados de mal periodismo, y también son propaganda ineficaz”, señala un panel de expertos nombrado por el gobierno de EEUU

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Al filo de aquel reportaje especial sobre Soros que se tachó de antisemita por decirle judío millonario no practicante de flexible moral —ristra de adjetivos que jamás pasarían la prueba de libelo como infracción de la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos— el mandamás de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM), John Lansing, solicitó a su director interino de Estrategias, Shawn Powers, que supervisara la evaluación independiente de los programas de RTV Martí.

Un quinteto de expertos procedió a evaluar y el 21 de mayo rindieron un informe: “Cómo emprender la reforma de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB)”. Sobre la base de “una muestra representativa y aleatoria de noticias y contenido de opinión” que fueron producidos casi exclusivamente durante la administración actual de Tomás Regalado y la dirección de noticias de Jorge Jaúregui, el informe concluye que “el contenido de los videos, la radio y la web de Radio Televisión Martí dista mucho de cumplir con [los] estándares éticos y la misión declarada [de] servir como fuente confiable y autorizada de información precisa, balanceada y completa para el pueblo cubano”.

¡Anjá! Ocho o nueve periodistas fueron expulsados de RTV Martí por no cumplir los estándares de USAGM en el abordaje de Soros. ¿Qué debe pasar con quienes violaron tales estándares en casi un año de producción de RTV Martí bajo el mandato de Regalado? ¿Cómo se digiere que Lansing afirme en su prólogo al informe que Regalado “seguirá siendo el impulsor clave de estas iniciativas de reforma continua”, si casi todas las infracciones mencionadas en el informe son posteriores a junio de 2008, cuando Regalado asumió la dirección de OCB con el objetivo declarado de que RTV Martí llegara en seis meses a cinco millones de audiencia en Cuba?

Crónica de una muerte anunciada

“Los problemas radican en los noticieros de radio y televisión, y especialmente en la oferta diaria constante de los programas de debate políticas y los informes de investigación. Estaban plagados de mal periodismo. Y, sin embargo, también eran propaganda ineficaz”. A esta conclusión llegaron los expertos tras descubrir el agua tibia de que RTV Martí “se dedica abiertamente tanto a la propaganda como a la promoción de la política exterior de la administración actual, en este caso hacia Cuba (así como hacia Venezuela y Nicaragua)”.

Los expertos se preguntaron —quizás sin darse cuenta de que era una pregunta retórica— si los muchos intentos de propaganda y la promoción de una sola política exterior para influir sobre los cubanos en Cuba por RTV Martí son efectivos. Todos coincidieron en que “los intentos unilaterales de Martí son desacertados, y es casi seguro que fracasarán”.

Así mismo evaluaron que, “desde el punto de vista técnico y estético, la calidad de la producción de la radio y la televisión de Martí es mediocre. En la gran mayoría de los programas de radio se escuchan ruidos molestos de fondo. En televisión, la calidad del manejo de la cámara, la iluminación y los gráficos es irregular, lo que refleja una aparente falta de experiencia técnica y profesionalismo. Como resultado, muchas de las producciones parecen obsoletas y antiguas, cuando no vergonzosas”.

Además, “los informes y las entrevistas en los diversos programas de investigación, análisis y debate son demasiado largos, repetitivos y difíciles de seguir o entender. Se vuelven aburridos”. En la edición digital “gran parte de las noticias se obtienen de EFE o Reuters (…) en su mayoría [como] tarea de copiar y pegar, con pocos aportes adicionales”.

Aunque la mayoría de los informes digitales, de radio y televisión incluyen como fuentes a personas dispuestas a ser nombradas y citadas, los expertos encontraron “que a) las fuentes a menudo plantean un solo punto de vista o b) no está claro cuál es su competencia y por qué son parte de la historia”. Al parecer no dieron con el correo electrónico interno de Regalado con la regla de no citar fuentes oficiales de Cuba. De seguirse al pie de la letra hubiera dejado de noticiarse hasta la muerte de Fidel Castro, pero la regla se aplicó a rajatabla en el suicidio del otro Fidel Castro (Díaz-Balart), por considerarse que reportarlo era “propaganda castrista”.

Para resumir “el fracaso de muchos programas con orientación política” en la observancia de los estándares éticos sobre equilibrio e imparcialidad, los expertos ejemplificaron con un programa de media hora sobre el Título III de la Ley Helms-Burton. El presentador se convirtió en “un entusiasta animador y se refirió a los funcionarios de la administración Trump que levantan la suspensión [de la aplicación de aquel Título] como el ‘equipo de los sueños’ para las políticas cubanas”, sin dar “oportunidad a ninguno de los opositores” a esta medida que pululan en ambos partidos dominantes de la política estadounidense.

Los expertos advirtieron que RTV Martí “se orienta demasiado a las historias críticas hacia los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. El fuerte énfasis en los dos últimos para una audiencia en Cuba —en contraposición a la de Miami— es cuestionable”. Al pasar por el tamiz del periodismo a programas como Temas y Opinión, En Debate, Libertad y Democracia, los expertos encontraron que RTV Martí ha girado “hacia una posición extrema que resulta antidemocrática y contraproducente”.

La evaluación arrojó que RTV Martí marca este paso tan chévere: 1) “Las normas de objetividad [periodística] se ignoran de manera sistemática [con] tácticas de comunicación visiblemente propagandísticas; 2) Parece poco probable que la presentación del contenido en la radio, a través de videos y en línea logre promover la libertad y la democracia dada la demografía, la cultura y las circunstancias políticas de Cuba [hoy]; 3) Las limitaciones tanto en intención como en implementación reflejan hasta qué punto Martí opera como un anacronismo”.

A este último respecto puntualizaron: “El formato de los programas de debate tanto en radio como en televisión no ha cambiado y sigue siendo la forma predominante de comunicación (…) El tono de las conversaciones no es diferente al que se escuchaba en las radios de Miami hace 50 años [y] el contenido (…) no hace ningún esfuerzo por mostrar, y mucho menos por promover, un mundo democrático alternativo”.

Coda

En sus declaraciones reactivas sobre “reestructuración de OCB”, Regalado se agarró al caso del “filántropo Soros” como si fuera el origen de la tragedia. Así promete a los cubanos “excelencia en información” desinformando. El informe nada tienen que ver con Soros, sino con la incultura periodística de RTV Martí, que no ha cambiado para nada en casi un año bajo la dirección de Regalado, quien a su vez deja sin responder una pregunta que se cae de la mata: ¿Por qué botó a quienes violaron los estándares de USAGM con Soros y no bota a quienes han venido violando consuetudinariamente esos mismos estándares sacrosantos? La cobertura relacionada con Cuba, como indica el informe, incluye desde insultos gratuitos hasta barrabasadas.


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