Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Derechos Humanos

La ONU elimina los relatores especiales para Cuba y Bielorrusia

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Las violaciones de los derechos humanos en Cuba y Bielorrusia ya no serán objeto de investigación específica de la ONU, de acuerdo con las reglas de funcionamiento adoptadas por el Consejo de Derechos Humanos (CDH) este lunes, a última hora, después de largas negociaciones, informó la AFP.

"Es el principio de una nueva era para las Naciones Unidas y una nueva cultura en el tratamiento de los derechos humanos", se congratuló ante la prensa el presidente del Consejo, el embajador mexicano Luis Alfonso de Alba.

En virtud de las reglas adoptadas, los "ponentes especiales" sobre Cuba y Bielorrusia no figuran entre los diez expertos encargados de averiguar e informar sobre la situación de los derechos humanos en determinados países, cuya lista está incluida como anexo al texto del compromiso.

Los "titulares actuales de mandatos pueden seguir sus misiones si no han superado el límite de seis años", señalan las reglas de funcionamiento del Consejo.

Al mismo tiempo, se toman en cuenta "los principios de cooperación y verdadero diálogo" con los Estados concernidos por las investigaciones. Por último, el Consejo dice quiere velar por la objetividad y evitar "dobles raseros".

Los "relatores especiales" para Cuba y Bielorrusia nunca pudieron contar con la más mínima colaboración de los regímenes que tenían que investigar y eran acusados virulentamente de parcialidad por ambos Estados.

La desaparición de estos dos mandatos de expertos no ha sido una sorpresa, se rumoraba en los pasillos de la ONU, en Ginebra, desde hace varios días por diplomáticos occidentales que lo veían como un "precio aceptable" para garantizar el futuro de la institución.

Los diplomáticos destacaron la instauración de un "examen periódico universal" que debe permitir someter a investigación a todos los Estados, empezando por los 47 miembros del Consejo.

Cuba deberá ser escrutada hasta el final de su mandato en el Consejo, en 2009, y un nuevo "relator especial" podría encargarse entonces de investigar el régimen de La Habana, señaló Human Rights Watch (HRW).

Pekín abogaba por la desaparición de todos los "relatores especiales" y para ello quería imponer una mayoría de dos tercios para su designación. Sin embargo, finalmente rebajó sus pretensiones.

Después de un día de reuniones informales y conciliábulos de pasillo, China acabó por ceder y aceptó la simple mención de que "los promotores de una resolución sobre un país tienen la responsabilidad de buscarse el mayor respaldo posible (de preferencia una quincena de miembros)".