Actualizado: 01/04/2020 15:47
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Red Avispa

Un pueblo sin ley, una nación sin amparo

¿Qué jueces independientes cubanos van a declarar improcedentes los juicios contra los más de trescientos presos políticos de la Isla?

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Un mensaje claro

El reverso de este proceder, quizás como en ningún otro país del mundo, es el injusto orden de cosas imperante en Cuba. El primer pensamiento de los cubanos dignos al escuchar la noticia de esta muy discutible decisión, lo ocupan estos cientos de compatriotas encarcelados no en Estados Unidos ni en Abu Graib ni en la Base Militar de Guantánamo, sino aquí dentro, en las espantosas prisiones de la Isla.

Nombres, muchos nombres acuden a la mente como verdugones en la memoria de nuestra dignidad pisoteada. Comenzando por Pedro Luis Boitel, asesinado en plena juventud sin que sus verdugos hayan sido juzgados jamás, y terminando por René Gómez Manzano, a quien le espera seguramente uno de esos ejemplares procesos del leguleyismo castrista, tan vulgarmente montados, para endilgarle años como si fueran barrotes de una celda o granos de arroz de una magra pitanza. O el médico Oscar Elías Biscet, decidido a no ceder un milímetro en sus aspiraciones de alcanzar la libertad para todos los cubanos.

¿Alguien descalificará públicamente y tildará de extremistas y represores a los tribunales del régimen que han mandado, sin una sola prueba verificable, a estos hombres a la sombra de la tortura y el escarnio, al albedrío de la muerte y el silencio?

En Estados Unidos la justicia es posible. Lo repiten ahora mismo hasta los periódicos cubanos. Una periodista, de las más connotadas defensoras del régimen, escribió que "no todo está podrido en el reino de Bush". El mensaje es claro. Así debemos entenderlo. Devolvieron a Elián, arrebatándoselo incluso a punta de fusil a sus familiares de Miami, y ahora puede que regresen los cinco camaradas.

Si ponen una fianza, se pagará lo impagable, pero volverán. Y si por algunas otras razones también los liberan temporalmente hasta nuevo juicio, después que el invicto Comandante los saque en lanchas desde el norte hacia la Isla —¿recuerdan el caso de Eugenio Martínez, el espía del Watergate?—, no habrá nada que los devuelva a Estados Unidos, como no hay nada que haga que devuelvan a los más de 70 prófugos de la justicia norteamericana que están viviendo en Cuba, según acaba de denunciar una instancia gubernamental estadounidense.

¿Pero qué sucede en Cuba, es posible la justicia aquí dentro? Cuba es hoy un pueblo sin leyes ni amparos que sufre los vejámenes de los úcases y las torpes mentiras de Fidel Castro, quien jamás ha prodigado beneficios a quienes habitan la tierra en ruinas de una nación cercada desde dentro.

Este pueblo sólo conoce limitaciones a su libre andar, prohibiciones a su crecimiento espiritual y material, obstáculos a su pensar. Sólo ha visto destrucción y retrocesos en casi cinco décadas de dictadura. Sólo ha recogido marginación y odio donde ayer floreció la edad de abrazar la esperanza.

De todo esto habrá que seguir hablando, muy cerca de los oídos de futuros jueces que encontrarán las fosas comunes de un rencor nada oculto que no fue denunciado ni condenado a tiempo.


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