Actualizado: 15/10/2021 16:37
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Plástica

Art Forum Berlín: La pintura resucita

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En el año 2000 fueron pocos los que apostaron por la pintura. Cuando cundía el pánico en medio mundo por el llamado "error del milenio" —el efecto informático que se esperaba— y la Unión Europea se hacía (económicamente) más real con la adopción del euro como moneda única, los altos circuitos de arte contemporáneo y sus correspondientes mercados, no vieron en este género un fondo de inversiones con futuro. La pintura había quedado como una especie de reducto neorromántico en medio de la avalancha de la fotografía y de obras new media art.

Sin embargo, a día de hoy, un pintor como Neo Rauch, nacido en Leipzig (antigua Alemania Oriental) en 1960, puede tener cuadros valorados en 250.000 euros. Las obras de Rauch son encargadas por museos y coleccionistas, así como por instituciones públicas y privadas, que hacen colas para acceder a ellas.

En esta misma cuerda, la feria Art Forum Berlín, que se realizó entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre pasados, resultó este año un hervidero cultural por la omnipresencia pictórica. Con el destaque del estilo neofigurativo, que se llevó el palmo, sin por ello deslucir la pintura más conceptual o narrativa. La conocida como pintura de caballete fue tan común como las galerías que la vendían frenéticamente, aun en la última jornada del evento.

Sin embargo, a pesar de contar con la asistencia de 125 galerías en representación de 25 países, la décima edición de Art Forum evidenció los bostezos de cansancio de la pintura. No por la ausencia de discursos con frescas y diferentes propuestas (que las hubo y muy rigurosas), sino por el desgaste que acusa el intensísimo empleo, en los últimos tres años, del soporte físico pictórico. Un hecho que se ha dado en el campo de la producción artística, y también en la dialéctica de consumo instalada en los circuitos institucionales del arte contemporáneo.

Un perfil más pictórico

Las dos galerías de la Isla que se presentaron en Art Forum Berlín no se salieron de este esquema predominante, marcadas también por la presencia de la pintura. La Galería Habana asistió con obras de Los Carpinteros, Alexis Leyva (Kcho) y de Carlos Garaicoa. Y La Casona exhibió piezas de Jorge López Pardo, Rigoberto Mena Santana y Eduardo Ponjuan González.

Todos los trabajos expuestos, excepto los de Los Carpinteros (escultura) y los de Garaicoa (fotografía), empleaban la forma pictórica. Hecho este que los hizo partícipes del maremagno de óleo y acrílico —muchas veces todavía no bien secados— en que se vio inmerso Art Forum Berlín.

Al acentuar un perfil más pictórico desde el punto de vista expositivo, las galerías cubanas se esfuerzan por enfocar su proyección hacia una zona del mercado artístico que ha logrado consolidarse en varios estratos, como es el caso de la pintura.

Sin embargo, a partir de la saturación cada vez más evidente que sufre el mercado por el efecto de la pintura, sería bueno que las entidades de la Isla pensasen en buscar otras alternativas expresivas. El esplendor vertiginoso y arrollador que ha tenido la pintura en los tres últimos años, parece tener ya fecha de caducidad.

No obstante, es ingenuo preconizar otra muerte de la pintura. A estas alturas, después de tantas etapas anteriores, este género se eleva como la misma inspiración de Buda. La pintura que venga a renovar el estilo actual, tomará de todas las manifestaciones artísticas como mismo sucede ahora, que ha tomado del vídeo, la historieta, el diseño, la grafía, el cine y todas las nuevas expresiones que vengan por el camino. Si algo ha demostrado su muerte y resurrección, es que tiene cargas para muchas vidas.