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Cine, Cine cubano, ICAIC

Cine de papel

Con un volumen dedicado a Aventuras de Juan Quinquín, Ediciones ICAIC inicia una nueva colección que publicará guiones de filmes cubanos realizados a partir de la década de los 60

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A comienzos de la década de los 60, el recién creado ICAIC inició la edición de libros sobre cine, un rubro hasta entonces inexistente en Cuba. En esos años vieron la luz los guiones de Las 12 sillas, El joven rebelde, La balada del soldado, Casco de oro, Divorcio a la italiana, además de obras de Arturo Agramonte (Cronología del cine cubano), John Howard Lawson (El cine en la batalla de las ideas, Teoría y técnica del guión cinematográfico), Serguei Eisenstein (El sentido del cine), Pio Baldelli (El público y la crítica cinematográfica, El cine y la obra literaria), Glauber Rocha (Revisión crítica del cine brasilero), Lev Kuleshov (Tratado de la realización cinematográfica), Umberto Barbaro (El film y el resarcimiento marxista del arte). Esa actividad cesó en 1967, y en las siguientes décadas solo las editoriales Letras Cubanas, Unión y Arte y Literatura publicaron unos pocos títulos.

Sin embargo, desde comienzos de este siglo se viene dando un notorio impulso a la publicación de libros sobre cine. Además de Unión y Letras Cubanas, a ese esfuerzo se han sumado editoriales territoriales como Ácana y, sobre todo, Oriente. El propio ICAIC reinició esa actividad en el año 2001, y actualmente cuenta con un nutrido catálogo que acumula ya unos cuarenta títulos. En la lista de autores se pueden encontrar, entre otros, los nombres de Alfredo Guevara, Rufo Caballero, Luciano Castillo, Joel del Río, Jorge Luis Sánchez González, Mario Naito López, Arturo Sotto, María Eulalia Douglas, Zoia Barash, Ambrosio Fornet, Arturo Sotto, Mercedes Santos Moray, José Manuel Valdés-Rodríguez, Zaira Zarza.

El título más reciente de Ediciones ICAIC es el guión de Aventuras de Juan Quinquín (La Habana, 2014, 263 páginas). Con el mismo se inicia además la Colección Guión Cubano, que coordina Arturo Arango. El libro se abre precisamente con una introducción de Arango. En ese texto hace notar que en la política editorial del ICAIC “la publicación de guiones ha sido excepcional, y siempre discontinua”. Al buscar posibles explicaciones a ese vacío, anota que se puede afirmar que el guión “es una pieza transitoria, cuya función se limita a hacer posible una película”. Y señala que quienes pretenden considerarlo como un género o una forma literaria, se topan con un obstáculo insalvable: “¿cómo entender como literatura algo que es escrito solamente para un grupo de personas (director, productor, fotógrafo, sonidista, editor, actores…) y cuya funcionalidad con frecuencia lo obliga a posponer hasta la puesta en escena las intrigas, los misterios que, en el set, casi todos conocen de antemano?”.

Para llenar el vacío antes mencionado, se ha creado la Colección Guión Cubano. De acuerdo a Arango, la selección de los títulos incluirá, inicialmente, guiones filmados de las décadas del 60 al 90. En cuanto al criterio con que se escogerán, señala que se atenderá “tanto a la importancia de la película en la historia de nuestro cine como a la riqueza de sus recursos dramáticos y narrativos”. Y añade: “También nos ha parecido prudente seguir un criterio de representatividad, al menos en este momento inicial, de manera que entre los quince primeros libros no se repetirán obras de un mismo director”.

La película cubana más popular hasta 1988

Iniciar la colección con Aventuras de Juan Quinquín (1967), de Julio García-Espinosa, se justifica porque, a más de sus valores cinematográficos, hasta diciembre de 1988 ostentaba el récord de ser la película cubana más popular (3.2 millones de espectadores). Por cierto, el título que aparece en la cubierta del libro es Aventuras de Juan Quin Quin. Acerca de ello, en una nota se aclara que así fue como quedó asentado, quizás accidentalmente, aunque en la novela de Samuel Feijóo en la cual se inspira y en el propio guión el protagonista siempre es llamado Juan Quinquín. Los editores optaron por respetar esa dualidad.

Tras seis años sin ponerse detrás de la cámara, por estar realizando tareas administrativas en el ICAIC, García-Espinosa decidió rodar su tercer largometraje (los anteriores fueron Cuba baila y El joven rebelde). Para escribir el guión, partió de la novela de Samuel Feijóo Juan Quinquín en Pueblo Mocho (1964). Según confiesa el cineasta, su intención fundamental fue hacer una película popular, pero al mismo tiempo quiso hacer un experimento: “mezclar dos elementos que siempre se han tenido por antagónicos: la concepción dramática que existe del héroe positivo y la concepción ligera que le damos al género de aventuras”.

Eso dio como resultado lo que, en principio, se puede clasificar como una película de aventuras. En ella se narran con un desenfadado tono de comedia las peripecias de Juan Quinquín para ganarse la vida —eso lo lleva a hacer desde torero hasta trabajar en un circo—, hasta que finalmente se convierte en guerrillero. Pero lejos de ser una película convencional, Aventuras de Juan Quinquín es todo lo contrario. García-Espinosa se lanza a hacer una exploración del lenguaje cinematográfico. Experimenta, mezcla y rompe convenciones, utiliza, reinventa y descontextualiza géneros, incorpora homenajes humorísticos a los grandes clásicos, aplica el distanciamiento brechtiano. Mas pese a lo que eso pudiera llevar a pensar, el suyo no es un filme intelectual ni difícil. Por el contrario, es, como ha señalado Heliodoro San Miguel, una comedia disparatada a veces, irreverente y chocante otras, con la que su director quiso poner de manifiesto la posibilidad de un nuevo cine popular, pero crítico.

El libro que motiva estas líneas recoge el texto del guión de García-Espinosa. A lo largo del mismo se intercalan algunas páginas originales del guión de producción, así como otras manuscritas con apuntes del director. Asimismo se incorporó un abundante material fotográfico, parte del cual conserva el formato de las pruebas de contacto del stiller. Aparte del guión, el volumen cuenta con una introducción de Francisco López Sacha y con un par de bloques que, como expresa Arango, reúnen una serie de trabajos e informaciones que “resultan útiles para comprender la génesis de la película, las aspiraciones, los puntos de vista de sus realizadores”.

En el primero de esos bloques, titulado De los autores, se han agrupado un artículo de García-Espinosa acerca de su película y extractos de las entrevistas que le hicieron Víctor Fowler Calzada y Magdiel Aspillaga. Esa sección se completa con un texto de Samuel Feijóo, “Ante el film de mi novela”. El segundo bloque documenta la resonancia crítica que tuvo el filme, a través de una selección de críticas, reseñas y comentarios. Los firmados por Eduardo Manet, Teresa González Abreu y Luis M. López se publicaron en el momento de su estreno. Mucho más recientes son los de Juan Antonio García Borrero, Rufo Caballero, Ambrosio Fornet y Fowler Calzada. Al final del libro, se incluye una completa ficha técnica, en la que, no obstante, se olvidó consignar el dato de la fecha de estreno de la película (12 de febrero de 1968).

La selección de los textos, como ya mencioné, la firma Dolores Calviño. A ella corresponden los elogios por el buen criterio con que realizó esa labor. Pero igualmente es de rigor resaltar el magnífico trabajo de diseño y maquetación de Michele Mijares Hollands. En el buen nivel de conjunto que alcanza el libro, ha sido esencial su aporte, basado en un concepto que conjuga modernidad y sentido estético. Eso se pone de manifiesto en la atractiva cubierta y se confirma en el interior en la tipografía, los márgenes, el espacio interlineado.

Todo lo anterior permite afirmar que la Colección Guión Cubano ha iniciado su andadura con muy buen pie.