Actualizado: 19/06/2024 16:42
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Confinados en la aldea

El hip hop de Los Aldeanos: Sentir oculto de una sociedad desgarrada.

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"Que apesto a gusano, dicen, porque lanzo criticas / A los que han hecho de ella una barata opción turística / Magnifica Isla de sueños encantados / Cuyo tesoro es una juventud frustrada". (Los Aldeanos).

Cuando se habla de la música cubana, conocedores y aficionados en el mundo piensan en las grandes glorias del pasado (Pérez Prado, Los Matamoros, Lecuona, Benny More o la Sonora Matancera), en las estrellas que se han encumbrado en el destierro (Celia Cruz, Gloria Estefan, Jon Secada, Paquito D'Rivera, Arturo Sandoval, Albita Rodríguez o Bebo Valdés); acaso en las luminarias rescatadas de la miseria y el ostracismo por visionarios promotores extranjeros (Buena Vista Social Club o Polo Montañéz), o tal vez en el innegable talento de los que han logrado insertarse en los grandes mercados, sobreponiéndose a los obstáculos del férreo monopolio estatal (Silvio Rodríguez, Pablo Milanes, Chucho Valdés, Jorge Luis Prats).

En el ámbito nacional han predominado los esquemas facilistas, con una propuesta estética muy desfasada de lo mas adelantado del concierto musical internacional, y siempre con proyecciones afines o complacientes con el discurso y los intereses políticos del régimen.

Pero la música cubana tiene otra cara, oculta, profunda, siempre realista y a veces lacerante, una propuesta que no tiene acceso a los medios y espacios comerciales de la Isla, una vertiente que nunca veremos en las tribunas públicas de la manipulación política.

'Los Aldeanos la ponen dura'

El extendido movimiento del hip hop, compuesto por decenas de grupos que cultivan la vertiente musical del rap diseminados por casi todas las ciudades del país, aunque con predominio en Ciudad de La Habana, refleja en sus canciones las inquietudes, frustraciones, anhelos y búsquedas. Fundamentalmente de una juventud que no ve horizontes ni alternativas de desenvolvimiento y desarrollo en los marcos de un sistema, cuya noción de bienestar y prosperidad no rebasa los estrechos marcos del autocomplaciente discurso oficial.

Muchos son también los grupos y solistas que, haciendo concesiones estéticas y personales, logran las prebendas y los espacios que en este paraíso del monopolio y las clientelas sólo puede conceder el gobierno, a los que con su entrega "artística" hacen el juego a los diseños y el discurso oficiales.

Así, hace pocos años se estableció una Agencia Promotora —algo que por cierto no ha logrado el movimiento de rock cubano en cuatro décadas de duro y azaroso batallar— destinada a encauzar los trabajos de los cultores del género. No hay que aclarar qué requisitos hay que cumplir para beneficiarse de la gestión de la entidad promotora-controladora.

Por su parte, muy duro han tenido que bregar, para mantenerse en las sombras, las agrupaciones cultoras del genero que han demostrado profunda sensibilidad social y vocación crítica. Estas arrastran gran cantidad de seguidores, quienes no necesitan de la promoción oficialista para aclamar a los raperos que expresan en su música el sentir y las esperanzas de amplios sectores de la juventud.

Un ejemplo ilustrativo de estas formaciones es el grupo Los Aldeanos, de Ciudad de la Habana, que ha alcanzado considerable popularidad a pesar de que su imagen y su música no han ocupado un solo minuto de televisión o radio. Las grabaciones del grupo pasan de mano en mano y se propagan bajo el comentario generalizado de enterados y aficionados de que estos sí dicen la verdad, o la muy popular expresión "Los Aldeanos la ponen dura".

Declarados fieles al más puro y esencial hip hop, rechazan las variantes facilistas, las formulas comerciales que buscan el éxito fácil, además de la hipocresía y la simulación que estimula el sistema de control absoluto: "Los mayores gusanos son los que cuidan su expresión / esos que cantan a favor de nuestra revolución / a muchos de estos en mi Cuba se les ha dado promoción / y al final se van de gira y no vuelven a la nación".

Sin tabúes

A muchos observadores llama la atención que Los Aldeanos, como otros representantes del underground cubano, de manera directa y contundente señalan y critican los mismos males que en la década de los años cincuenta combatían los revolucionarios de entonces, a saber las desigualdades sociales, la prostitución y represión policial. Sin embargo, el joven director de este grupo, de creciente popularidad, expresa que su propuesta no está animada por motivaciones políticas. Asegura que ve lo mal hecho, o algo que simplemente no le gusta, y lo señala y lo critica abiertamente.

Los Aldeanos demuestran en sus composiciones una profunda preocupación y sensibilidad social y, sobre todo, no parecen tener temas tabúes. En sus canciones expresan inquietud por la deshumanización y pérdida de tradiciones que condiciona la sobresaturación de las tecnologías del entretenimiento en algunos sectores: "Salgan a mataperrear, infancia virtual no, / a jugar, también es tu hogar el barrio, / en un mar de alegría sumerjan al vecindario / para recobrar lo que robó Súper Mario".

No falta en la entrega de Los Aldeanos el cuestionamiento al control monopólico que ejerce el gobierno sobre el desenvolvimiento social y profesional de todos los ciudadanos en general y de los jóvenes en particular: "Ven aquí te dan la posibilidad / de estudiar gratuitamente en la Universidad / pero a decir verdad esto es un chantaje tapiñado / porque después tienes que trabajarle dos años al Estado".

Los desquiciamientos sociales en sus mas variadas formas son temas recurrentes en la propuesta de los jóvenes raperos: "Huele a peligro las noches en las calles desiertas, / miradas inquietas a la oscuridad se enfrentan, / el miedo aumenta, los nervios tienden a fallar, / precios que suben y no encuentran escaleras pa' bajar". "De bobo se cataloga la persona que no roba, / pues la parte que no come, Rexona lo abandona".

Mientras persista el sistema de la censura, el acriticismo autocomplaciente y el clientelismo, es posible que grupos como Los Aldeanos nunca accedan a los medios de difusión o a los espacios culturales oficiales; pero cada cubano, cada joven que escuche su poesía descarnada, realista y profunda, quedara convencido de que los problemas, inquietudes y esperanzas que a todos nos conmueven y motivan no han sido totalmente silenciados.