Actualizado: 10/12/2019 14:39
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«¿Cuándo viene papi?»

El libro 'Las Damas de Blanco. Las mujeres de los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba', de Erika Lüters, narra el sufrimiento en primera persona.

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Cuando la periodista chilena Erika Lüters decidió escribir un libro sobre las Damas de Blanco, nada estaba más lejos de sus objetivos que concretar un panfleto, una diatriba contra la dictadura.

Lo que la periodista del diario chileno El Mercurio tuvo siempre en mente fue esbozar un sufrimiento, un gesto adolorido, un espasmo de angustia. Entonces, valía más el testimonio que la narración, más la voz que el eco.

Las Damas de Blanco. Las mujeres de los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba cuenta con prólogo de José Miguel Vivanco, director regional de las Americas Human Rights Watch y fue publicado por CADAL, Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina.

Palpitan aquí 25 entrevistas telefónicas que relatan extenuantes viajes a las prisiones, escrutadas visitas conyugales, acosos y actos de repudio, vigilancias de la Seguridad del Estado y los CDR. Se lee un rosario de penurias que describen mejor que cualquier discurso la índole del régimen cubano.

Como dijo la autora a Encuentro en la Red, el libro vibra en cómo responder a un niño sobre por qué su padre está preso, o a otra pregunta más desolada: "¿mami, cuándo viene papi?".

Pero si están las enfermedades mal atendidas de los prisioneros de conciencia encarcelados por hasta 28 años en 2003, se narra también la solidaridad del vecino, la mano que no se desentiende del padecimiento ajeno o aquella que, tímida quizá, ya se levanta a saludar al paso de nuestras Damas por la Quinta Avenida.

'Todo cambiará'

Sin estructuras de poder que conviden a su descabezamiento y organizadas al impulso del amor por sus parientes, entre este grupo de toda edad y muy diverso credo son pocas las que enseñan vocaciones políticas.

A las de otras provincias, que no poseen prensa extranjera que las respalde, les resulta arduo ir a La Habana, asistir a la iglesia de Santa Rita y movilizarse. Lo hacen, sin embargo, y se sienten orgullosas de este esfuerzo que contribuyó a que el grupo obtuviera en 2005 el Premio Andrei Sajarov a la Libertad de Conciencia, que entrega el Parlamento Europeo.

La palabra de estas mujeres destroza la acusación de que son pagadas por el extranjero y en particular por Estados Unidos. Lo que reciben son pequeñas ayudas que no les alcanzan. Sus problemas económicos van desde el transporte y la comida para llevar a prisión hasta la casa que gotea con la lluvia. Y esto se agrava porque a la mayoría las expulsaron de sus trabajos.

Las Damas narran las condiciones de sus familiares en las cárceles, sus protestas y huelgas de hambre, escritos, soledades, dolencias físicas y su confianza en que todo cambiará.

El estilete de humor, compañía de toda tragedia, también mete su punta. Cuenta Milka María Peña que su esposo Luis Enrique Ferrer García se defendió en el proceso judicial de 2003 y no dejó que lo hiciera su abogado. Luis Enrique terminó invitando al juez a que firmara el Proyecto Varela. El atrevimiento lo pagó caro: 28 años de cárcel.

La hija de Milka y Luis Enrique se llama María Libertad.