Actualizado: 29/11/2021 15:04
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Literarura

Descifrar los códices del silencio

En su último libro, Luis Machado Ordetx indaga en la personalidad humana y la producción literaria de Emilio Ballagas desde una perspectiva libre de tabúes y prejuicios

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Ballagas pertenece a la historia de la poesía cubana
(…) y son muchas las páginas de esta que se
escribirán bajo su nombre, si se quiere escribirla con
justicia y verdad.
Gastón Baquero

Ballagas en sombra (Editorial Capiro, Santa Clara, 2010, 220 páginas), el más reciente libro publicado por Luis Machado Ordetx (Vega Alta, 1958), dista de ser un título más a añadir a la bibliografía pasiva ya existente sobre Emilio Ballagas (Camagüey, 1908-La Habana, 1954). Por el contrario, revela facetas y aristas desconocidas del autor de Júbilo y Fuga, que representan un valioso aporte para la mejor comprensión de Ballagas y que plantean nuevos retos a biógrafos y críticos.

Según comentó Machado Ordetx en una entrevista, Ballagas en sombra nació del hallazgo en el archivo del declamador Severo de la Caridad Bernal Ruiz de numerosas cartas y documentos hasta entonces inéditos, que vienen a arrojar luz sobre la vida y la obra del poeta. El libro, sin embargo, es el tercer proyecto que él preparó a partir de aquel material. El primero fue una edición crítica de las cartas que Ballagas remitió a Bernal Ruiz, entre 1939 y 1948. No interesó a las editoriales a las que la propuso, así que como segunda opción preparó un volumen con parte de una producción lírica y ensayística de Ballagas casi totalmente desconocida, así como con algunos testimonios sobre el escritor camagüeyano, también inéditos, que remitieron personalidades de la cultura cubana.

Con ese segundo proyecto ocurrió algo similar. Cito a Machado Ordetx: “Tampoco gustó. No pensé hasta entonces que un archivo tan vasto, como el de Bernal Ruiz —no manoseado, casi virgen—, levantara tanto revuelo en tan malos ojos. Muchos presuntos ‘escritores de la localidad’, no perdonaron que ese archivo fuera cotejado, revisado y abierto por un periodista. Tal vez ese recelo dejó en anonimato las dos escrituras anteriores. Confieso, desearía publicar la edición crítica de las cartas. Ya veremos cómo lo hago”. Finalmente, Machado Ordetx empleó parte de aquella documentación para escribir Ballagas en sombra, que pudo ver la luz gracias a haber obtenido en el año 2009 el Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara.

En su libro, Machado Ordetx ha empleado esas fuentes documentales inexploradas como apoyatura puntual y en función de un discurso demostrativo. Ensayo y testimonio aparecen así inteligentemente combinados, en un texto en el cual su autor indaga en la personalidad humana y la producción literaria de Ballagas desde una perspectiva libre de tabúes y prejuicios. El resultado es una visión más humana y conflictiva del poeta, que además no excluye ni esquiva las interpretaciones polémicas.

El epistolario que forma parte del archivo personal de Bernal Ruiz, constituye una documentación que, hasta ahora, no había estado expuesta a los estudios críticos. En esas cartas, Ballagas trata asuntos muy variados. Hay confesiones íntimas, comentarios sobre literatura, periodismo, religión, vida social y cultural, cotilleos entre escritores, confidencias sobre angustias espirituales y económicas e incluso poesía de ocasión. Una vez más reproduzco las palabras del autor de Ballagas en sombra, para quien esas misivas poseen “un valor testimonial sin límite; y por encima de todo, facilitan la explicación de sinsabores, alegrías, querencias espirituales, materiales y hasta sexuales, desde las cuales se fundamenta una inquisición que bosqueja muchos de los misterios que rondan en torno a la vida y la literatura que dejó Emilio Ballagas, uno de los más indiscutibles escritores cubanos del pasado siglo”.

Textos leídos y escrutados minuciosamente

En una carta de septiembre de 1939, Ballagas le comenta a su amigo: “Trágico el destino de las provincias donde no hay público para crear un teatro, donde no hay oídos para una coral popular ni sensibilidades finas para el verso. En toda Cuba pero más aún en el interior, hay que ir contra el aplauso; torcerle el pescuezo, buscar otros estímulos más positivos o más ideales. Nosotros mismos tenemos en parte la culpa, por intentar divertir alguna vez a la gente con la gracia dolorosa y el sagrado dolor del negro; por elevar a categoría de arte el chiste reiterado; por no engrifarnos contra el ambiente que, de un modo o del otro, nos desamparará siempre porque nuestro vinagre no se compadece con su aceite burgués y digestivo”.

En octubre de 1942, escribe desde La Habana: “Tu carta llegó en el grave minuto en que tu pobre amigo el poeta se moría, y no precisamente en amores, sino de una gripe que comenzó esa y ayer tuvo su apoteósica obertura wagneriana de toces broncas y anegadas expectoraciones, la garganta un rojo pozo ciego y la fiebre trepando por el termómetro como un negro por una mata de cocos”. En noviembre de 1946, cuando había acabado su Mapa de la poesía negra americana, envía a Bernal Ruiz una carta desde Nueva York en la que le cuenta: “Hoy te escribo medio acatarrado y algo débil, a pesar de que soy tan joven. Ahora mi problema es de abrigo. Aún espero el envío del dinero argentino de mi antología y parece que ‘cero’. ¿No será que la presencia de Nicolás [Guillén] y de Virgilio [Piñera] por Sudamérica me está torpedeando la edición? Conozco el paño”. Y en la que, según presume Machado Ordetx, fue la última misiva a su amigo, apunta: “La lucha por la vida es dura. No ando del mejor humor… debes suponer que hay cosas que me angustian, sobre todo el egoísmo en torno, el cinismo de la política; el abandono de gentes a quienes quise mucho, y no digamos de aquellos en quienes pusimos el corazón. Pero como decía Barba-Jacob ‘Ya no es hora de aprender’”.

Sin embargo, el valor de Ballagas en sombra no queda reducido al hecho de dar a conocer unos textos hasta ahora inéditos. Machado Ordetx los ha leído y escrutado minuciosamente, para descubrir en ellos los “códices del silencio” y sopesar aspectos poco esclarecidos de la vida íntima del poeta. Sostuvo además diálogos frecuentes con Bernal Ruiz, y parte de esos testimonios han sido incorporados a su libro. Gracias a eso pudo identificar referencias que aparecen en las cartas de Ballagas, lo cual es necesario para comprender mejor su contenido. Al de Bernal Ruiz se suman también otros testimonios. En todos los casos, el investigador se preocupó de contrastarlos y verificarlos a través de fuentes bibliográficas. En este sentido, conviene apuntar que para la redacción de su libro manejó una amplia lista de libros y ensayos, que incluye los principales acercamientos críticos a Ballagas. Polemiza además con algunos de esos puntos de vista, en particular con los que hace Rosa Pallas en su libro La poesía de Emilio Ballagas (1973). A juicio de Machado Ordetx, la autora hace afirmaciones “escasamente argumentadas” y que “carecen de pruebas factográficas”.

Por otro lado, su sagacidad investigativa dio lugar a otros hallazgos. Aparte del epistolario de Ballagas, Machado Ordetx encontró varios artículos suyos que aparecieron en publicaciones periódicas de Santa Clara como la revista Umbrales y el diario La Publicidad. (Un aspecto que sale a la luz en el libro es la importancia que esa ciudad tuvo en la labor creativa del escritor, pues entre 1934 y 1946 ocupó la cátedra de profesor titular de Gramática y Literatura en la Escuela Normal para Maestros.) A ellos se suma también un trabajo de Gastón Baquero que salió editado en ese periódico, y que es un fragmento de la conferencia que dio en la Universidad Central de Las Villas, pocos días después del fallecimiento del poeta.

Ballagas en sombra viene a demostrar que más de medio siglo después de su muerte, aún quedan por dilucidar aspectos esenciales de la vida y la obra del poeta camagüeyano. Como expresa Luis Machado Ordetx, “a pesar de todo lo que se ha interpretado hasta el momento, existen zonas inexploradas que pudieran ofrecer respuestas precisas o generar más inquietudes a gran parte de estos sinsabores, alegrías, querencias espirituales y materiales, o incluso sexuales”.