Actualizado: 20/01/2022 14:54
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El 'berrinche' de Silvio en Chile

¿Se preocupa ahora por su imagen proletaria uno de los mayores capitalistas de la Isla?

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Si apartamos su habitual obsecuencia hacia el Comandante, el carácter de Silvio Rodríguez suele dar sorpresas. Seguramente muchos recuerdan cuando hace ya unos años debió disculparse —periódico Granma mediante— por casi mandar a callar a un público habanero que coreaba canciones.

Hace apenas una semana, a tres horas para que comenzara el último de cinco conciertos, hasta entonces exitosos sin duda, Silvio volvía a llenar espacio en la prensa chilena, aunque no precisamente para una evaluación de su trabajo: el artista decidió suspender su recital en el teatro municipal de Talca, una de las zonas más pobres del país.

El origen de la determinación —según él mismo— fueron las protestas a causa de los precios de entrada al evento.

Días previos a la suspensión, ya las 1.030 entradas del teatro estaban vendidas y un público ansioso de ver y escuchar al cubano tomaba puestos frente a las pantallas que se colocaron fuera del recinto. Del recuerdo de los idólatras con que cuenta Silvio en este país, y de los que simplemente gustan de su música, quizá no se apartaba el limpio secuestro que de sus sensibilidades había llevado a cabo poco tiempo antes, en Talca, el catalán Joan Manuel Serrat.

Las manifestaciones

De acuerdo con los directivos de la agencia Multimúsica, que contrató al autor de Óleo de Mujer con Sombrero, resultaron vanos los esfuerzos por tratar de que revocara su decisión.

Pronto esta entidad lanzó críticas contra el trovador, pero no quedó sola en sus estimaciones. Según Ana María Lepe, quien encabezó las protestas por los altos precios de las entradas, la carta que ella envió a la alcaldía de Talca sobre el tema había llegado 20 días antes del concierto. La misiva apareció en la prensa chilena como uno de los orígenes del exabrupto del cantante.

Si ciertamente hubo protestas, no fueron ni masivas ni violentas, ni tampoco se tuvieron demasiado en cuenta en un país que hace uso de sus derechos cada vez que lo entiende necesario. Quienes participaron en las manifestaciones tampoco estuvieron de acuerdo en que el espectáculo dejara de ofrecerse, e incluso Ana María Lepe, citando a la prensa que comentó el caso, señaló que "fue un berrinche" de Silvio.

Además, muchos aquí sabían que las protestas iban dirigidas más contra la práctica del encarecimiento que contra Silvio. En este sentido, el director ejecutivo de la productora Multimúsica, Juan Ramírez, puso en duda que hubiera un ambiente "inapropiado" en el contexto del recital, y precisó que fue Rodríguez "quien así lo entendió".


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