Actualizado: 08/08/2022 15:58
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Literatura, Literatura cubana, Novela

El buen arte de narrar

Una nueva y definitiva edición de El polvo y el oro hace de nuevo accesible a los lectores la novela de Julio Travieso, que es a la vez un soberbio y vasto fresco histórico y una cautivadora saga familiar

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Son pocas las obras de la narrativa cubana que parten de una premisa tan ambiciosa y poseen una calidad literaria tan notable como El polvo y el oro. Tampoco son muchas las que acumulan los reconocimientos y la cifra de ediciones que acumula la excelente novela de Julio Travieso (La Habana, 1940), quien en 2021 recibió el Premio Nacional de Literatura.

Travieso finalizó su novela en el peor momento del Período Especial, cuando en Cuba, entre otras muchas cosas, no había papel. Aprovechando un viaje que hizo a México, presentó el original a varias editoriales. Interesó a la prestigiosa Siglo XXI, que lanzó el libro en 1993. En 1994 El polvo y el oro recibió el Premio Mazatlán, que se otorga en ese país a la mejor obra publicada el año anterior y que antes habían ganado autores como Octavio Paz, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Fernando del Paso, Vicente Leñero, Ángeles Mastretta y Carlos Fuentes (este último lo rechazó). En 1995 la novela también fue finalista del Premio Rómulo Gallegos y ha sido traducida al italiano.

En Cuba apareció en 1996 (Letras Cubanas) y mereció uno de los Premios de la Crítica. En España ha sido publicada por Galaxia Gutenberg (1999), Círculo de Lectores (2002) y Verbum (2015). A esas ediciones se ha sumado este año la de Renacimiento, de Sevilla. Ha sido preparada por la hispano-cubana Yannelys Aparicio Molina, profesora de la Universidad Internacional de la Rioja, y para la misma Travieso redactó la versión definitiva del texto. Asimismo, lleva un extenso estudio introductorio de la investigadora e incorpora además numerosas notas que aclaran hechos y aspectos históricos, sociales y políticos a los cuales se hace referencia.

Acerca de su novela, Travieso ha declarado: “El polvo y el oro me tomó cinco años de investigación y tres de escritura. Iba a indagar al Archivo Nacional sobre la familia Valle. La familia Valle existió, no la inventé. En algún momento, conversando con mi mamá, ella sugirió la idea de recrear la historia de una familia cubana. Me dijo que en el Archivo Nacional existía un fondo de esa familia. El Fondo Valle son unas cien carpetas de documentos, notas, cartas y papeles de sus negocios de trata negrera, negocios bancarios. Leí ese fondo como tres años y me percaté de que era muy aburrido. No pasaba nada. Para escribir una novela tenía que suceder algo, así que ficcioné lo que les sucedía, pero sin violentar ni transformar la historia original de aquella familia”.

Agrega que la redacción le resultó muy laboriosa por la gran cantidad de información que debió manejar. “Inicialmente estaba referida a la historia de una familia blanca de la burguesía, hasta percatarme poco tiempo después de que le faltaba el elemento negro y así hice de ella una especie de simbiosis de la historia de dicha familia (seis generaciones de cubanos), a la vez que la historia de una alegre esclava, quien es violada y explotada. Negra que pide la destrucción de la familia blanca y la presencia del maleficio que llega a surgir tras su muerte. Así llegué a crear dos historias en un mismo contexto, además de incluir el elemento religioso de santería, propio de la cultura afrocubana”.

Ascenso y decadencia de una familia

Travieso ha concebido una fascinante saga familiar que abarca seis generaciones de los Valle. Narra los avatares de sus miembros desde finales del siglo XVIII hasta la década de los 60 del XX. Esto es, recorre un período que va de la etapa colonial hasta los primeros años de la revolución que llegó al poder en 1959. Ese proceso de la historia de la Isla va ligado a los avatares de esa familia fundada por Francisco, un ambicioso inmigrante español que se trasladó a La Habana. Allí se introdujo en la explotación del azúcar y en el tráfico de esclavos africanos. Gracias a ambos negocios, los Valle lograron ir escalando con rapidez y se asentaron en las altas esferas de la burguesía criolla.

El argumento de la novela está conformado así por la intrahistoria de los Valle y por la Historia de Cuba. Los lectores siguen el ascenso y decadencia de esa estirpe, cuyo devenir está marcado por la ambición, el erotismo, las tragedias, la violencia, los desengaños amorosos, los éxitos económicos y sociales, las traiciones. Y a través de la vida de esos personajes, el autor hace que atravesemos por distintas épocas y recorramos los hechos más significativos que tuvieron lugar en la realidad exterior: las rebeliones en la América hispana, la revuelta de esclavos en Haití, los movimientos independentistas de los cubanos, la Guerra Hispano-Americana, la intromisión de Estados Unidos en la recién instaurada República, las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, el ascenso al poder del régimen castrista.

En El polvo y el oro, Travieso pone un marcado énfasis en la economía, como motor de la historia. En ese sentido, hay que decir que demuestra un gran conocimiento de su evolución, así como de su incidencia en los distintos sectores de la población. Eso le permite crear diálogos sobre temas económicos y políticos que se distinguen por su veracidad. De igual modo, la narración incorpora constantes referencias a los acontecimientos históricos y las convulsiones sociales, que están sólidamente cimentadas. Hay, asimismo, una exploración de cómo se fue formando la identidad nacional de un país lleno de violentos contrastes y también la idiosincrasia de un pueblo en permanente proceso de transculturación y sincretismo.

Todo ese material proveniente de la investigación previa realizada por su autor, no resulta gravoso, pues, como antes apunté, el desarrollo de la política y la economía va de la mano de la vida y los avatares de la familia Valle. Sus integrantes son testigos o bien intervienen en esos hechos, que incluyen las relaciones entre colonia y metrópoli, entre españoles y criollos, entre blancos y negros, entre libertos y esclavos. Travieso creó además peripecias y sucesos ficticios, que han dado lugar a un fresco lleno de matices y rico en detalles. Sin embargo, ese tratamiento imaginativo nunca hace que El polvo y el oro pierda su verosimilitud como novela histórica. Su autor se preocupa de poner la documentación al servicio de la imaginación literaria.

A esa eficacia narrativa contribuye, asimismo, que la narración participa a partes iguales de lo realista y lo fantástico. Este último plano viene dado por los elementos de la cultura y la religión afrocubanas. Cabría calificarlos de realismo mágico, siempre que se haga la aclaración de que en Cuba constituyen componentes genuinos de su identidad. Por eso Travieso no necesitó recurrir a la creación de territorios ficticios como hicieron Juan Rulfo (Comala) y Gabriel García Márquez (Macondo), y hace que acción de su novela transcurra en escenarios y espacios reconocibles. A eso conviene agregar que tampoco cae en los desbordes hiperbólicos, tan frecuentes en algunas obras adscritas al realismo mágico.

Entre otros personajes de origen africano a quienes Travieso da voz, el que más importancia tiene es la mulata Mercedes, a quien Francisco convierte en su amante. Tras aprender los secretos de la santería, la esclava fragua una maldición que se va cumpliendo hasta la generación anterior a Javier, el último miembro de la estirpe. Una vez satisfecha de su venganza, Mercedes retira el conjuro y se transforma en un espíritu liberado de las ligaduras materiales.

Combinar tradición con libertad creativa y experimentación

Eso, sin embargo, no libra a Javier Valle de la muerte. Pese a que no se interesó mucho por los negocios y mucho menos por la política, termina siendo fusilado por traición a la patria. Al final de El polvo y el oro, se cuenta lo que hacían los familiares de Javier en el momento en que era fusilado: dos primas almorzaban en un restaurante madrileño, un sobrino seguía atentamente en La Sorbona una conferencia sobre el existencialismo, otro especulaba en la bolsa de Nueva York, y un tercero salía a la plaza moscovita de Smolenskaia, tras haber hablado con el viceministro de Relaciones Exteriores de la URSS. En Miami, su hermano Marcelo se bañaba en una playa, mientras el hijo de este era besado por una prostituta mexicana. Y en Nueva York, Antonio “se pinchaba el brazo izquierdo con una aguja hipodérmica y lentamente comenzaba a levitar hasta encontrar a su hermano Javier, jugando con él en la vieja casona familiar de La Habana Vieja, donde en un dorado rayo de sol flotaba el polvo acumulado durante seis generaciones”.

Dado que me he referido a la inclusión de voces de personajes de raza negra, es pertinente apuntar que estos se expresan en un lenguaje distinto al de los blancos. Las suyas son además unas voces periféricas, y su visión de la historia es otra. Eso responde a que hablan desde su condición de hombres y mujeres sometidos. Su cultura y sus creencias son también diferentes a las de los blancos. Unos y otros representan mundos irreconciliables, y cuando sus destinos se cruzan a menudo se producen enfrentamientos violentos.

Travieso logra combinar la tradición con la libertad creativa y la experimentación. En primer lugar, introduce varias voces narrativas. El peso mayor del relato lo lleva un narrador omnisciente y frío, que nada tiene que ver con los personajes. Está, por otro lado, el plano correspondiente a Javier Valle, quien trata de reconstruir, “a través del laberinto del tiempo, los vericuetos y mentiras del pasado”. En esas páginas, el punto de vista que el autor adopta es otro, como lo ilustra este fragmento:

“¿Qué buscas al armar este rompecabezas? ¿Practicar la investigación aprendida en la Universidad de Yale? ¿Presumir de historiador frente a tus amistades, a las cuales les hablas de nuevos descubrimientos y sucesivos hallazgos en el cuadro genealógico, completado cada día con la incorporación de nombres y datos ayer ignorados? ¿Escribir una novela sobre los Valle?, tú, que ocultamente has soñado con ser un gran literato, un novelista, sin comprender que es labor absurda en este país. ¿Entretenerte y matar un tiempo que te sobra? Quizás haya algo de todas esas motivaciones en tu deseo de revivir, como un gran artista, la epopeya (¿fue una epopeya?) de tu clan”.

El argumento que desarrolla la novela está contado de modo discontinuo y funciona en diversos registros y claves. La historia no se atiene a un orden cronológico lineal. Incluye saltos temporales que anticipan sucesos, casi siempre trágicos, que afectan a los Valle. Travieso también mezcla estilos, de lo cual se deriva el carácter polifónico de su novela. Asimismo, hace un equilibrado empleo de narración, descripciones, diálogos y monólogos interiores. Optó además por una prosa clara, que prescinde de florituras y lucimientos expresivos, y que permite que la narración discurra con fluidez y vivacidad.

Esta nueva y definitiva edición de El polvo y el oro hace de nuevo accesible a los lectores una obra que es a la vez un soberbio y vasto fresco histórico y una cautivadora saga familiar. Travieso ha enhebrado una ficción poderosa, que se halla entre los grandes momentos de la literatura cubana y del mejor arte de narrar.