Actualizado: 07/12/2022 17:02
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Artes Plásticas

'La enorme masa oculta'

Ediciones Universal ha publicado un volumen sobre Hugo Consuegra, figura del movimiento abstracto de los años cincuenta.

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Cuando por fin se acometa una imprescindible reescritura de la historia de la cultura cubana, Hugo Consuegra, el reciente libro que resume la obra plástica del pintor será de esos materiales a tener muy en cuenta.

Siendo una de las principales figuras del pujante movimiento abstracto de los años cincuenta, Consuegra fue borrado con saña concienzuda de la historia del arte oficial por irrebatibles razones de Estado. Este libro no sólo recupera la obra del pintor que continuó creciendo durante cuatro décadas, sino que, indirectamente, con los datos que aporta y el modo de situarlo en su contexto, propone una visión muy diferente de la cultura cubana, pues las razones de Estado no son la explicación última de una obra motivada por pulsiones mucho más profundas y complejas.

Sólo desde el reconocimiento de la cultura como expresión última de la vida de una comunidad, el diseño y la puesta en práctica de un modo de convivencia, podrá apreciarse en todo su valor y no como mero apéndice del acontecer político.

No creo que resulte impertinente esta aclaración a propósito del libro Hugo Consuegra, publicado por Ediciones Universal bajo el cuidado de Lisset Martínez Herryman y Gustavo Valdés. El denso desconocimiento que envuelve en la Isla tanto a Consuegra como a la abstracción, pese a la importancia que tuvieron en su momento, pienso que así lo requieren. Pero no fueron únicamente esas razones de Estado las únicas responsables de la marginación de estos artistas.

Cierto nihilismo local cultivado profusamente en aquella decisiva década de los años cincuenta, unido a una comprensión burda de la idiosincrasia nacional, afirmó la incompatibilidad del abstraccionismo con el carácter cubano.

Un animador cultural tan importante como José Rodríguez Feo decía en la revista Ciclón que "la pintura abstracta cubana (un contrasentido en un país tan poco dado a lo abstracto y puramente intelectual) […] es ejemplo gratuito de una manera de pasar el pincel sobre el lienzo, sin la menos complacencia en la dificultad o en la búsqueda genuina de formas personales".

También el capitán Antonio Núñez Jiménez, que elevara la espeleología al rango de asunto de Estado, al intentar defender a los aborígenes cubanos de la acusación de leso abstraccionismo (o quitar a los abstractos un argumento irrefutable desde cierto nacionalismo telúrico), explicaba: "En la pared Sur-occidental [de una cueva] los pintores precolombinos no fueron tan abstractos o geométricos, pues dibujaron el cuerpo como de una rana".

Un tenaz perseguidor

Este libro sobre Hugo Consuegra es hasta ahora uno de los esfuerzos más notables por devolver a la pintura abstracta, en la figura de uno de sus representantes, el sitio que le corresponde en la historia de las artes plásticas en Cuba, así como la tradición de la cual surgió y contra la que intentaba rebelarse. Su atractivo principal es la amplia retrospectiva de imágenes de su obra, que abarca desde sus cuadros habaneros de fecha tan temprana como 1953 hasta sus últimas obras, producidas en 2002: un itinerario de búsquedas expresivas, experimentos, y una extensa y variable cronología afectiva.

Los textos que acompañan las reproducciones, firmados por Julio E. Hernández Miyares, Ricardo Pau-Llosa, Nicolás Quintana y Armando Álvarez Bravo, son iluminadores a la hora de insertar los cuadros en el contexto de una historia del arte nacional y universal y tratar de definir en su obra "una gramática del pensamiento visual" específica. Son significativos en este empeño el texto de Pau-Llosa, To Dwell in Passing: The Art of Hugo Consuegra, y la entrevista que realizara Lisset Martínez al pintor poco antes de su muerte.

Pau-Llosa sitúa el abstraccionismo en lo que llama "Renacimiento Cubano", que coincide con un proceso continental de expansión económica y cultural y "comenzó a mediados de los años veinte y alcanzó su cenit en los cincuenta". Renacimiento Cubano es un concepto útil para describir y entender una etapa larga y compleja que entrañó una productiva tensión entre nacionalismo y cosmopolitismo, al margen de las siempre sinuosas coordenadas políticas.

Por otro lado, el crítico insiste en la relevancia de "la generación cubana en el arte que transformó la referencia histórica y la anécdota folclórica en una exploración profunda de la temporalidad". Afirmación esta que explicita el propio Consuegra cuando expresa: "Más que en contra de la figuración que venía haciendo por varios años la Escuela de La Habana, nuestra mayor y más fuerte motivación fue buscar una nueva expresión que diera salida a esa ansiedad con formas distintas de la tradición inmediatamente anterior a nosotros. De esto, el adiós a la palma, la guayabera y el buchito de café, aunque siguiéramos tomando café, vestidos de guayabera y sentados bajo una palma".

Pau-Llosa define la pintura abstracta como "el deseo de la nueva generación de romper con la expresión idiomática nacional en el arte cubano", y añade: "medio siglo después de que terminaran los cacareos y dramatismos provincianos, lo que es tan obvio como profundo es percatarse de cómo las estructuras del pensamiento visual cubano, articuladas por las primeras dos generaciones de vanguardistas, fueron reconfiguradas y desarrolladas en nuevos estilos, los cuales, no obstante lo 'foráneo' que parecieran a otros cubanos en los 50, iluminarían y profundizarían la tradición nacional en la pintura y la escultura moderna".

Complementado por un cuidadoso cuerpo documental y referencial, el volumen sobre Consuegra ofrece los instrumentos necesarios para sumergirse en su mundo y sus obsesiones. Se puede descubrir a un tenaz perseguidor de esa otra realidad que "no es la copia de la representación visual, sino la realidad espiritual, la esencia emocional que yace intrínseca a toda presencia", en palabras del pintor. Esa realidad que describe como "un sueño esquivo que se alcanza en contadas noches" y de la que el creador entrega esta serena confesión: "No tengo control de ella y si trato de controlarla, deviene inmediatamente sospechosa y falsa. Como el famoso iceberg, la enorme masa oculta que no vemos es la que 'es', y su gravitación hará o destruirá el cuadro".


Itinerario de búsquedas expresivas