Actualizado: 14/10/2019 9:31
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Fotografía

La épica revolucionaria

Una muestra en São Paulo reunió obras de artistas cubanos que captaron la efervescencia de los años sesenta y setenta en la Isla.

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Varios estilos, diferentes versiones, un tema

El realismo definió la estética y el fotorreportaje, la técnica, explicitando formalmente un lenguaje que movió dentro y fuera de Cuba la quimera de la liberación como consecuencia del cambio. Paradigma éste que ha funcionado para muchas personas como el punto de partida para formar los códigos de identidad de los cubanos de hoy, dentro de una arquitectura social sustentada más por eventos externos que internos. En este punto, la modalidad al culto de la personalidad que este tipo de fotografía promovió trascendió a la historia misma, fundando arquetipos del cubano común e íconos internacionales como Che Guevara y Fidel Castro.

Alberto D. Korda, con su antológico retrato del Che, es líder absoluto de toda la secuencia que devino, llegando a distribuir entre otros maestros de la fotografía, la responsabilidad de documentar las faenas que entonces formaban parte del desafío: los trabajos voluntarios, la zafra, las grandes concentraciones (todavía espontáneas) en la Plaza de la Revolución, los milicianos, o el orgullo de vestirse de mambí y montar la caballería.

Hay una mención poética en la obra de Liborio Noval, quien pinta la realidad del momento con una línea mística de colores interesados en mostrar el arte que contiene la vida cotidiana. Con una bella concepción del retrato y una yuxtaposición inquietante de planos y de escorzos simples que argumentan su postura de artista dentro de la obra.

En cambio, la lectura simbolista y alegórica, que es por extensión la materia que abordó siempre Raúl Corrales, maestro indiscutible de muchos por el don de persuadir con naturalidad los matices complejos de un discurso dentro de otro, dan a la configuración general de la exhibición el toque literario dentro del carácter "ético", que según los curadores es el gran aglutinador de este grupo de obras.

Los otros exponentes son Ernesto Fernández, Perfecto Romero y Luis Korda, fundadores también de esta escuela.

Organizada cronológicamente y por autores, algunas impresas digitalmente y otras en plata y gelatina, todas en blanco y negro, a las fotografías que integran este pasaje por la historia, debemos la reverencia de quienes con una mirada preocupada y un lente oportuno asistieron en vivo al primer acto y mostraron el espíritu de una época, hace ya más de 30 años, de revolución, de esperanza, de guerrilleros, y registraron esa extraordinaria visión cinemascópica de glamour popular.


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