Actualizado: 10/12/2018 18:40
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Fotografía, Arte, Literatura

La isla iluminada

Doscientas cincuenta figuras de distintas manifestaciones del arte y la cultura cubanos han sido captadas por el lente del fotógrafo español Héctor Garrido. Un trabajo con el cual su creador ha querido presentar el actual mosaico creativo de la Isla

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La Sala Frida Kahlo de la Casa de América de Madrid acoge hasta el 24 de marzo la exposición Cuba iluminada. Se trata de un proyecto iniciado en el año 2010 por el fotógrafo español Héctor Garrido (Huelva, 1969) y que como él ha declarado, considera un trabajo vivo que está en constante creación. “Un trabajo que aún no ha terminado, ya que queremos seguir fotografiando a todas esas personas que por algún motivo se quedaron fuera, al mismo tiempo que nos gustaría incorporar a nuevas figuras del arte cubano”.

Lo que hoy ha cristalizado en esa exposición y en el libro homónimo (Editorial Rueda, Madrid, 2016, 376 páginas) tuvo su inicio en 2010. Ese año, Héctor Garrido desembarcó en La Habana para exponer las imágenes de linces, águilas reales, ciervos y cigüeñas tomadas en la Estación Biológica de Doñana, Andalucía. Hasta entonces, era ampliamente reconocido por esa labor, que ha quedado plasmada en 15 libros y decenas de exposiciones. Fue así, cuenta, como encontró en Cuba “un país inesperadamente distinto”. En una entrevista que le hizo Mauricio Vicent, declaró: “Mi gran sorpresa fue descubrir en Cuba un verdadero huracán de producción artística, y no sólo por el talento, sino por las ganas de hacer y la forma de luchar de los artistas por sacar sus proyectos adelante”. Para él fue además la oportunidad de poder experimentar con el retrato, una especialidad de la fotografía que le apasiona, pero que, debido a las exigencias profesionales, había desarrollado de forma paralela a su trabajo.

Empezó con la foto que hizo a la bailarina Viengsay Valdés, que le dio la idea de realizar diez retratos de personajes de la cultura que conoció y que lo impactaron. Esa cifra se elevó luego a cien y de esta, en el transcurso de seis años y de continuos viajes a la Isla, ascendió a doscientos cincuenta. En ese momento estaba colaborando con el importante grupo editorial Planeta. En una reunión relacionada con un libro en preparación mostró las imágenes que tenía. Planeta le propuso entonces el proyecto de recoger en un libro las cien personalidades más relevantes de la cultura cubana. Ese fue el germen de Cuba iluminada, que después evolucionó, creció y tomó otro rumbo.

Cuba iluminada tuvo su primera presentación pública en diciembre de 2013. Fue en la Sala de la Diversidad, en La Habana, y entonces se pudo ver más de la mitad de las fotos. Una segunda fase se completó en julio de 2016, cuando Héctor Garrido alcanzó los 250 retratos. Estos fueron expuestos, con el apoyo de la embajada española, en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, ubicado en la Plaza Vieja. Es esa la exposición que ahora se puede ver en Madrid y que viajará a otros países de Europa y América. París y Nueva York serán las próximas ciudades en donde recalará. El proyecto posee su propio espacio en internet. Allí se recogen algunas de sus imágenes, así como anuncios y noticias relacionadas con el mismo. Asimismo, Cuba iluminada ha llevado a su creador a participar en foros e impartir conferencias en escuelas de fotografía de varios países.

Con Cuba iluminada, Héctor Garrido ha creado un catálogo visual de los rostros de quienes construyen el arte y la cultura de la Isla. Hay representantes de la música, el teatro, el cine, las artes plásticas, la danza, la literatura, y también de las ciencias, el deporte y el arte culinario. En la lista de fotografiados se hallan Chucho Valdés, Alfredo Sosabravo, Omara Portuondo, Miguel Barnet, Broselianda Hernández, Descemer Bueno, Roberto Fabelo, Eliades Ochoa, Leonardo Padura, Fernando Pérez, Carilda Oliver, Mirta Ibarra, Carlos Acosta, Flora Fong, Zoila Lapique, Vladimir Cruz, Silvio Rodríguez, Alicia Alonso, Daisy Granados, Lizt Alfonso, Rosita Fornés, Jorge Perugorría, Félix Savón, Alexis Díaz Pimienta, Boby Carcasés, Eusebio Leal, Edesio Alejandro, Luis Alberto García, Carlos Celdrán, Laura de la Uz…

Dentro de esa nutrida nómina, el fotógrafo español distingue el que él llama catálogo agridulce: Abelardo Estorino, Juan Formell, Liborio Noval, Daniel Díaz Torres, César Portillo de la Luz, Mario Coyula, Jaime Sarusky y Alina Rodríguez, todos los cuales están ya fallecidos. En esa extensa lista se advierten, no obstante, algunas ausencias. Aparecen algunos escritores que, para un espectador extranjero, han de resultar desconocidos. No está, en cambio, Senel Paz. Y tampoco Antón Arrufat, que es una omisión de bulto.

Puesta en escena bien meditada

Cada una de las imágenes que conforman Cuba iluminada denota que fue tomada tras un estudio previo. Hay una puesta en escena bien meditada, lo cual no excluye, como ha comentado el fotógrafo cubano Julio Larramendi, la gota de improvisación imprescindible que condimenta la idea con que Héctor Garrido abordó a sus personajes. Cada foto es distinta a las otras. Por ejemplo, en la de Alfredo Sosabravo el pintor se integra a su propia obra. La de Félix Savón ofrece una imagen sorprendente del triple campeón olímpico, al captarlo en una actitud meditativa mientras sostiene en la mano una flor de marpacífico. Pedro Juan Gutiérrez aparece en una azotea y, de fondo, se ve La Habana que ha recreado en sus novelas. Aramís Quintero fue retratado en el escenario de un teatro y Broselianda Hernández fue tomada en una pose muy teatral. En la imagen de Lizt Alfonso intervienen varias personas, aunque solo se les ven las manos. La idea se la dio al fotógrafo la propia coreógrafa, cuando lo dijo que su obra eran sus alumnas. En todas esas imágenes, Héctor Garrido ha demostrado ser un fotógrafo capaz de hacer que la persona que pasa por su lente termina convertida en obra de arte.

En algunas entrevistas, Héctor Garrido ha contado cómo fue la realización de algunos retratos. Uno, en particular, tuvo una importante influencia en su vida: “Una de las personas que más se resistió a que se le fotografiara es Laura de la Uz. Ahora sé que tenía su agenda llena y no encontraba el momento, el lugar ni la forma de prestarse para que viniera nadie a hacerlo. El caso es que renunció una y otra vez. Uno tiene su carácter, y cuando le dicen que no tantas veces, termina pensando: pues no, ya aparecerán otras actrices. Renuncié a ella y pedí que no la llamaran más, que aquello no tenía sentido. Por suerte para mi vida el equipo de producción fue muy insistente con ella… y conmigo, hasta que nos convencieron.

“Coincidió que el día fijado por ella era precisamente el de viajar a Matanzas para las fotos de Carilda, pero Laura propuso las siete de la mañana. Eso de parar en el camino a hacer una fotografía a una persona que se había negado de antemano… Yo me bajé en su casa con muy pocas ganas de realizar la sesión de fotos, mi ilusión era irme cuanto antes a Matanzas. Cuando estábamos descargando todo, una persona se asomó por una ventana y dio los buenos días, y fue el clásico flechazo. Tuvimos una sesión de fotos maravillosa, la pasamos requetebién, inventamos muchas fotos. Nos hicimos grandes amigos, y la amistad fue creciendo. Hoy día es mi esposa, la mujer que amo”.

Héctor Garrido comentó que Cuba iluminada es testigo de un momento de florecimiento cultural. Y que le gusta “haber aportado algo a ello, hacer mi pequeña labor de darle valor testimonial al arte, en Cuba y para Cuba”. Ahora solo es de esperar que continúe el proyecto, como ha prometido, y extienda su trabajo a los creadores cubanos que residen fuera de la Isla. Figuras como Abilio Estévez, Paquito D’Rivera, Rosario Suárez, Orlando González Esteva, Umberto Peña, Albita, Alberto Sarraín, Tomás Sánchez y muchos otros pertenecen por derecho y por méritos al catálogo de la cultura y el arte cubanos. Y sin ellos, ese catálogo estaría incompleto y empobrecido.

Cuba iluminada, Casa de América, Plaza de Cibeles 2, Madrid. De lunes a viernes, de 11 a 19:30; sábados, de 11 a 15, con entrada libre. Hasta el 24 de marzo.