Actualizado: 23/10/2018 10:57
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Literatura

Lo bueno, si breve…

En su último libro, Juana Rosa Pita reúne un centenar de textos que responden a una voluntad estilística de intensificar el efecto de sus imágenes e ideas y de calar hondo en la sensibilidad del lector

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No sé con certeza cuántos libros lleva publicados Juana Rosa Pita. En todo caso, puedo decir que superan ya la veintena. Esos títulos conforman la bibliografía que va de Pan de sol (Ediciones Solar, Miami, 1976) a Meditati (Camponotto Editore, Pasian di Prato, Italia, 2010). Son los treinta y cuatro años que hasta ahora constituyen una trayectoria literaria que se destaca por una inclaudicable fe y un sólido compromiso con la poesía, así como por una escritura que ha seguido su camino propio.

Quien no conozca la producción anterior de Juana Rosa Pita, puede pensar que Meditati es un libro atípico. En realidad, no es así, sino que por el contrario resulta coherente con una línea temática desarrollada por ella. Me refiero a su fascinación por Italia y su cultura, a las que, según ha declarado, se siente muy afín. La primera manifestación de ello fue el poemario Arie etrusche/ Aires etruscos (1987), que escribió a partir de su estancia en ese país, a donde viajó para recibir el Premio Último Novecento, concedido por el Centro Internazionale di Lettura de Pisa. A aquel libro se sumaron después Florencia nuestra (1992) y Una estación en tren (1994). Asimismo en 2007 apareció la edición bilingüe español-italiano de Viajes de Penélope, uno de sus mejores títulos. Con Meditati, Juana Rosa Pita ha pasado de ser traducida a escribir directamente en italiano los cien textos breves que lo integran, y que van acompañados de las versiones al español.

En la Nota de la autora que abre el libro, Juana Rosa Pita explica que esos textos tienen sus precedentes en los sorbos de luz que ha dado a conocer desde inicios de la década de los 90. Se trata, apunta, de “una forma poética que responde a una precisa necesidad expresiva mía y que cultivo a menudo”. Asimismo puntualiza que el sorbo es menos reticente que el haiku y menos locuaz que la copla. “Mira tanto dentro como fuera y, más que decir, sugiere. Su secreta aspiración es convertirse en semilla de sol”. Consta de tres versos libres, dos heptasílabos y uno eneasílabo, que van dispuestos en un orden no fijado de antemano, y que en total suman 23 sílabas. Por último, Juana Rosa Pita aclara que cada uno de esos textos es independiente, “pero todos sutilmente enlazados entre sí constituyen un ars poetica integral, en que vida y arte, realidad e imaginación, emoción y pensamiento hablan el mismo idioma, intentando hacer luz en el misterio y en busca de una armonía que no abandona la sombra: un fulgor sin fronteras. Una mano en la oscuridad, poesía mediante”.

Los sorbos vienen a ser la manifestación quintaesenciada de una poesía que, desde sus inicios, ha tenido la concisión como nota dominante. El hecho de que su autora haya creado esta personal estrofa viene a significar el resultado natural de una escritura que siempre ha preferido la brevedad y la economía expresiva. En uno de los textos que aparecen en su último libro, Juana Rosa Pita escribe: “Lo que es más importante/ emerge siempre en forma mínima/ del fondo del silencio”. Unos versos que se pueden leer como una declaración de principios de su poética.

Escritura de tono discreto, suave, preciso

En las palabras suyas que antes cité, la escritora señala que esos textos conforman un ars poetica integral. En efecto, en unos cuantos encontramos las claves que los definen y justifican. Así, en el número 27 se lee: “Dichosa la diafanidad:/ una frase superflua/ puede herir el sentido”. Y en el 12: “Las más simples imágenes/ hablan igual que un Klee/ al estilo de la verdad”. Esa defensa de la claridad y la sencillez no se reducen a meras palabras, sino que se materializan en una escritura de tono discreto, suave, preciso y distante de la estridencia.

Pero de igual modo, Meditati se puede considerar, como ha hecho notar Franca Alaimo, un ars amandi tratado en versos. Tal es el grado en que poesía y amor aparecen estrechamente unidos en la amistad creadora. A modo de ejemplo, copio tres textos que lo ilustran: “Aunque si un día otros/ leyeran… estos versos míos/ nacieron para uno” (8); “Para buscar la frase justa/ que te impulse a leerme/ y a escucharme, escribo” (57); “Si te miro o te pienso/ tu lengua me regala/ las palabras insospechadas” (47).

Además de esos poemas, en el libro figuran otros que traslucen experiencias personales (“Noche azul de la Isla…/ Solo ha dejado de faltarme/ cuando nos encontramos”); o que reflexionan de modo sereno sobre cuestiones literarias (“Urgida por un fuerte lazo/ la palabra se vuelve/ ready-made de sentido”). En el caso de estos últimos, hallamos también textos en los que Juana Rosa Pita medita sobre otros aspectos. En ellos sortea el escollo de la sequedad conceptual gracias a la mesura, la calidez y la sobriedad con que están escritos. Al ejemplo anterior, quiero agregar un par más: “Hay valores sin tiempo/ y amistades para las que/ una vida no basta” (28); “Toda revelación/ nos hace nuevos cuando/ juntos logramos entenderla” (19).

La brevedad de los textos que conforman Meditati responde a una voluntad estética de intensificar el efecto de sus imágenes e ideas y de calar hondo en la sensibilidad del lector. Son miniaturas literarias de alta condensación, que confirman un talento sobradamente demostrado por la autora, instalada desde hace años en una madurez plena. Esa especie en vías de extinción que son los lectores de poesía tienen la oportunidad de poder comprobarlo en su último libro. Con él se cumple eso que la sabiduría popular resumió en un refrán: Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Hace pocas semanas, Juana Rosa Pita publicó una plaquette, bajo el título de En lo que pienso vives. En la misma recoge 28 sorbos o meditati fuera de libro. Comparto con los lectores de CUBAENCUENTRO tres de esos textos:

Bello tener delante
a quien cuando está lejos,
sin verlo, contemplamos.

***

Espero que mis versos sean,
si tienes sed,
un manantial confiable.

***

Tú me haces repensar los sueños,
soñar los pensamientos.
De ti soy ciudadana.