Actualizado: 23/09/2019 16:12
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Cine británico, Cine

Pequeña gran película

En su primer largometraje, el británico Hang Khaou aborda temas como el amor, la vejez, las diferencias culturales, la soledad, el dolor causado por la pérdida de un ser querido, las barreras generacionales

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A pesar de la más que notable valoración que recibió por parte de la crítica, Lilting (Inglaterra, 2014, 86 minutos) no ha tenido la atención del público que merece. Y en parte es comprensible. Aunque es una película asequible para cualquier espectador, apuesta por aspectos que en los tiempos que corren no son precisamente valores en alza: el discurso sereno y en voz baja, la sensibilidad, el minimalismo, la sutileza y ese sabor de verdad que emana del buen cine.

Con ese filme debutó como director Hang Khaou (1975), británico aunque de origen camboyano. Antes solo había rodado algunos cortos, pero en su paso al largometraje no se advierte su condición de novato. Por el contrario, pareciera que estuviésemos ante un cineasta experimentado y con varios títulos en su haber. Tales son el talento que demuestra y el magnífico nivel que logra en esta pequeña gran película, que fue rodada con un bajo presupuesto (costó 120 mil libras, unos 174 mil dólares).

Si tuviese que resumir en una frase de qué va Lilting, me arriesgaría a decir que narra la soledad de dos personas ante la muerte de alguien a quien ambos amaban. Pero dado que eso ha de decir muy poco, doy un breve resumen de su argumento. Junn es una mujer camboyana próxima a los sesenta años. Fue llevada a Inglaterra por su esposo, con la promesa de tener una vida mejor que nunca lograron. Pese a que lleva muchos años allí, nunca se ha sentido a gusto ni se ha integrado a esa cultura. Además de su lengua natal, habla otros cinco idiomas asiáticos, pero no inglés. Vive en un geriátrico al cual la llevó su hijo Kai, a quien acaba de perder en un accidente.

Su mundo se ve perturbado por la presencia de Richard, un joven para ella extraño aunque no desconocido. Era el compañero de apartamento de su hijo y comienza a visitarla para tratar de ayudarla a que sobrelleve su dolor. Pero el acercamiento no resulta fácil, no solo por las barreras idiomáticas y culturales (él solo habla inglés), sino porque entre ellos hay un secreto largamente ocultado que deviene un muro infranqueable: Kai era homosexual y Richard fue su pareja por casi cuatro años. Para poder comunicarse con ella, el joven contrata los servicios de una chica de origen asiático que sirve de traductora en la relación entre Richard y Junn.

Además de Richard, Junn y Kai, en la historia intervienen otros dos personajes. Uno es la Vann, la chica a quien Richard contrata para que sirva de intérprete entre él y su “suegra”. Es la persona que conoce ambas culturas y por eso actúa de bisagra en la relación entre ambos. Pero termina implicándose emocionalmente en ella, y en ocasiones se toma libertades a la hora de traducir en esa conversación a tres bandas. El otro personaje es Alan, un señor que vive en la residencia y con el cual Junn mantiene una curiosa relación en la que, de algún modo, busca consuelo.

Conviene anotar, no obstante, que esas cinco personas nunca aparecen juntas en una misma escena. A lo sumo, solo tres de ellas. Asimismo prácticamente todas las escenas ocurren en interiores (la residencia, el apartamento que Richard compartía con Kai). A propósito de ello, algunos críticos han comentado que Lilting bien podría haber sido una pieza teatral. En realidad, originalmente lo fue, pues así lo reveló Hang Khaou en una entrevista. Nunca se llegó a estrenar y su autor la reescribió para convertirla en el guión de su primer largometraje.

Lilting se ha proyectado en varios festivales de cine gay, lo cual se comprende. Pero lo cierto es que el de la homosexualidad no es su único tema y todos además están puestos al mismo nivel. En el filme se abordan el amor, la vejez, las diferencias culturales, la soledad, el dolor causado por la pérdida de un ser querido, las barreras generacionales. Todos esos asuntos están orquestados de modo tal que no desafinan una sola nota, y en un filme que hace una sutil y eficaz mezcla de drama y comedia.

Huye del cliché sensiblero y los excesos lacrimógenos

Uno de los aciertos de Lilting es que, aunque se trata de una película acerca del dolor y la ausencia, no cae en lo melodramático, gracias a una dirección contenida. Hang Khaou no incurre en el cliché sensiblero y los excesos lacrimógenos. Por el contrario, privilegia la sutileza, el discurso reposado, el acercamiento sensible, la delicadeza. Esa decisión artística demuestra ser la idónea para contar una historia íntima, trágica y, en ocasiones, divertida, así como para transmitir las desoladas emociones de los personajes.

Estilísticamente, la película está realizada con un realismo sereno. Pero dado que ese término por lo general despierta recelos y suspicacias, es oportuno decir que no se trata de un realismo a ultranza. Está permeado de poesía, de recuerdos, de elipsis, de ensoñaciones. La acción constantemente pasa del presente al pasado, en una armoniosa alternancia, lo cual hace que el avance de la historia no sea lineal. Pongo un ejemplo. En una secuencia, Richard está con Kai en el cuarto. Luego se pone la camisa, baja las escaleras y abre la puerta a Junn y Vann. Eso lo devuelve a la actualidad, a los días posteriores al accidente de su pareja.

Abundan los primeros planos, lo cual es coherente con una película que se centra en las emociones y la psicología de los personajes. Tan importantes como los diálogos son los gestos y las miradas que revelan su estado anímico. El director también presta atención a las atmósferas, las texturas, la música. El filme además posee una exquisita factura visual, algo a lo cual contribuye mucho una fotografía suave y cálida. A todos eses hallazgos se suma un guión milimetrado, que rezuma naturalidad, mesura y buen gusto y que proporciona la información justa: no era necesario decir más de lo que se cuenta.

Creo que de lo que hasta aquí llevo escrito se puede deducir que los actores constituyen la piedra angular de Lilting. En ese sentido, la cinta de Hang Kaou cuenta con un magnífico elenco, en el cual descuellan los dos intérpretes de los frágiles protagonistas. A Richard le da vida el británico Ben Whishaw (1980), quien posee una sólida formación teatral (recomiendo verlo en el filme Bright Star y en a miniserie The Hollow Crown, basada en piezas de Shakespeare). De su trabajo en el filme de Hang Khaou, lo menos que se puede decir es que borda su personaje, vulnerable y a la vez fuerte. A pesar de la tristeza que lo embarga, se resiste a ser pesimista y desea sacar algo positivo de su tragedia. Posee un gran sentido de la humanidad y la decencia. Y aunque acude a Junn para resolver su dolor, cuanto más la trata más se involucra en sus problemas.

Junn es encarnada por la china Cheng Pei Pei (1946), quien construye su personaje sin caer en los estereotipos. Es una de esas personas que ha quedado excluida —o se ha excluido ella— de la globalización, y su desarraigo la hace ser desconfiada y de trato difícil. Oculta su bondad, su generosidad, su humor por temor a ser herida. Nunca la agradó Richard, porque su relación, para ella amistosa, con Kai le impedía mudarse con su hijo. Más que odiarlo, siente celos de él, y por eso cuando él trata de establecer una relación con ella levanta una muralla en torno a sus sentimientos. Ante un trabajo tan contenido y austero, nadie imaginaría que Pei Pei es toda una leyenda en el cine de kung fu. Hace unos años se le pudo ver haciendo de la villana Jade Fox, en Crouching Tiger, Hidden Dragon, de Ang Lee.

La de Richard y Junn es una relación improbable, pero que resulta clave para que ambos consigan comprender qué significaba para ellos la persona a la que tanto amaban. Él además acude a ella porque es la persona que mejor puede entender su dolor. Pero como ya anoté, son mentalidades diametralmente opuestas, y el proceso de reconstruir juntos los recuerdos de Kai es para ambos difícil y traumático. Al final del filme, no sabemos si continuarán siendo amigos, pero sí tenemos la certeza de que al menos han hallado cierta paz dentro de sí mismos. Toda esa evolución emocional Ben Whishaw y Chen Pei Pei la dan a través de unas interpretaciones delicadas y contenidas, en las que hacen brotar los sentimientos sin pizca de afectación. Asimismo transmiten mediante gestos, sonrisas, miradas y silencios aquello que las palabras no pueden expresar.

Pequeña joya rara y valiosa, Lilting es, en resumen, un filme íntimo, conmovedor y estupendamente realizado. Aquellos que disfruten del buen cine no deberían pasarlo por alto.

Liliting se puede ver en Netflix en dvd y en streaming.