Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Río 2007

Muralla con grieta

Ya está lista y advertida la escuadra cubana de béisbol que participará en los XV Juegos Panamericanos.

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El "dream team" cubano de béisbol debe ganar con facilidad la medalla de oro en el torneo correspondiente a los XV Juegos Panamericanos Río 2007, que se desarrollarán del 13 al 29 de julio en esa ciudad brasileña.

Una sólida muralla formada por ocho experimentados peloteros servirá de apoyo para que el resto de los jugadores cuelguen en sus pechos las preseas doradas, tal y como ha ocurrido por más de tres decenios. Río de Janeiro no será la excepción.

El grupo principal está formado por el receptor Ariel Pestano, los jugadores de cuadro Eduardo Paret y Yuliesky Gourriel, los jardineros Frederich Cepeda y Osmany Urrutia, y los pitchers Pedro Luis Lazo, Norge Luis Vera y Adiel Palma.

Son innumerables los eventos internacionales donde la mayoría de estos jugadores ha contribuido decisivamente a obtener victorias. Se les conoce de sobra por su coraje y clase estelar, de lo spikes a la gorra. Pero la atención en Río 2007 no se concentrará en ellos, pues la vista de periodistas y expertos estará fija en otros seis jugadores de menos linaje: los lanzadores noveles Aroldis Chapman y Elier Sánchez, los jardineros Yoennis Céspedes y Yoandri Urgellés, y los jugadores de cuadro Alexander Mayeta y Alexei Ramírez.

Zurdo holguinero de 19 años, Chapman dejó boquiabiertos a sus coterráneos, que no esperaban verlos con el uniforme tricolor. El muchacho, que debutó en la serie pasada, mostró cualidades para abrirse paso rápidamente. Poseedor de una recta silvante de entre 93 y 97 millas, terminó la contienda nacional con 100 ponches para adjudicarse el liderazgo, pero al igual que todos los que se inician tirando bolas superrápidas, tendrá que mejorar su control.

El camagüeyano Elier Sánchez se llevó el cetro de ganados y perdidos con 13 victorias y 3 derrotas, y fue quinto en menos carreras limpias toleradas con 1.90. Céspedes, por su parte, mostró dotes de bateador y buen fildeador en el jardín central del conjunto Granma y cerró el calendario de 90 juegos con 303 de promedio, 17 jonrones y 66 impulsadas, para mostrar que estaba ya en su sazón para el equipo grande.

Yoandri Urgellés, que ha integrado en más de una ocasión la escuadra nacional, tuvo average elevado de 386, disparó 113 imparables y se robó 27 bases en 32 intentos en su séptima campaña con Industriales, donde se desenvolvió como patrullero izquierdo, aunque puede custodiar las otras praderas. Así mismo ocurrirá con su compañero de escuadra Alexander Mayeta, inicialista y cuarto bate de los Azules. En tanto, el pinareño Alexei Ramírez, que ya tiene currículum en la selección nacional, sabe compartir diestramente los bosques y la segunda almohada.

En relación con el resto, el espirituano Eriel Sánchez es receptor, primera base y designado y cumple su papel perfectamente; Luis Miguel Navas, novato en el equipo, es desde hace rato un experimentado torpedero de Santiago de Cuba; y Giorvis Duvergel, dueño del jardín del medio, es muy eficaz al campo y con el madero en sus manos. Los demás serpentineros tienen clase para esa pelota. Jonder Martínez, que es abridor con el Habana, será aquí relevista, al igual que el cienfueguero Norberto González y el pinareño Yunieski Maya. Vera y Palma serán abridores seguros, y Pedro Luis Lazo tiene una tesitura muy amplia, es diestro en las aperturas, ducho como cerrador y la principal carta de la dirección para cualquier coyuntura.

Anglada no tiene contrarios

El mentor Rey Vicente Anglada ya debe estar durmiendo a pierna suelta a sabiendas de que el camino está trillado, porque no tendrá rivales de puntería. Los principales jugadores de los demás países participan en diferentes Ligas de Verano. Es el caso de las estrellas de República Dominicana, México, Venezuela y Estados Unidos.

A la "muralla" le podrán hacer, si acaso, un rasguño, pero no llegará ni a un arañazo. A los dominicanos que van a Río 2007 no habrá quien les gane bailando merengue, y a los mexicanos, entonando corridos, pero hasta ahí. Los aztecas, que no se han visto en un terreno de pelota a estas alturas, según reporta la prensa mexicana, se reunirán el viernes 6 de julio. Será extremadamente difícil que con ese "entrenamiento" puedan dar una sorpresa con sus jugadores que militaron en Grandes Ligas pero que no tienen ya la velocidad de antes ni el interés obligado de ganar.

Igual sucede con los de Quisqueya, que suman unos 150 hombres en el Big Show o en sus sucursales, y otros están en México, Japón y hasta en Corea del Sur y Taiwán. Con Venezuela ocurre lo mismo. Estados Unidos estará presente con peloteros que casi no tienen pelos en la barba, algunos de los cuales estuvieron en el Mundial Universitario de La Habana hace menos de un año. Todo su potencial de 600 peloteros de altos quilates está concentrado en el Big Show.

La única grieta de la selección de la Isla radica en que todos sus miembros tienen que darse un punto en la boca. Ninguno de sus integrantes podrá hablar con nadie. Desde antes de salir ya les leyeron la cartilla: de la villa deportiva al ómnibus y de éste al terreno, en fila india, y lo mismo al regreso. Esa película la vimos en Dominicana 2004: quien desobedezca las órdenes, de vuelta a casa en un segundo, como hicieron con Kendry Morales hace cuatro años, y que se despida de la pelota: no verá más un terreno de béisbol, al menos en Cuba.

El alto mando del deporte considera que cualquier concurrente a un estadio puede ser un cazatalento o un enviado de estos para entablar conversaciones sobre posibles deserciones.