Actualizado: 23/09/2019 16:12
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Cuba gana a Panamá en un partido de infarto

La selección necesita de 11 entradas para imponerse.

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Ante una gran expectación, la selección cubana se impuso a la de Panamá 8 carreras por 6 en su debut en el Clásico Mundial de Béisbol.

En lo que quizás haya sido hasta ahora el partido más cerrado del torneo, la ofensiva cubana fue liderada por el segunda base Yuliesky Gourriel, quien en cinco comparecencias al plato disparó un hit, un doble, un jonrón y un fly de sacrificio, con los que impulsó cuatro carreras, además de recibir un boleto.

El marcador fue abierto por los panameños en la segunda entrada, ante el abridor cubano Pedro Luis Lazo, quien en tan sólo un inning y un tercio de actuación soportó cuatro imparables y una carrera.

Por su parte, el abridor panameño Bruce Chen necesitó solamente 16 lanzamientos para salir de las dos primeras entradas.

Los cubanos respondieron con dos carreras en el inicio del tercero gracias a los bates del torpedero Eduardo Paret y del segunda base Gourriel.

Vicyohandry Odelin, el sustituto de Lazo, lanzó muy bien hasta que en el sexto inning cometió un error fatal, al servirle una curva que se quedó alta al ex de los Yankees Rubén Rivera. Rivera conectó un jonrón de tres carreras que sirvió para poner a los panameños delante 4 x 2.

En el séptimo episodio los cubanos empataron el partido gracias a un oportunísimo fly de sacrificio de Gourriel. Él mismo, en el noveno inning, despacharía un jonrón de dos carreras que, otra vez, puso a los cubanos delante, 6 x 4.

Pero los panameños anotaron 2 en su última oportunidad, responsabilidad del lanzador Yadier Pedroso, y el partido se fue a extrainning.

No fue hasta el undécimo episodio en el que los bates cubanos volvieron a despertar, en este caso los de Osmani Urrutia y Frederich Cepeda, impulsores de las dos carreras que a la postre les darían la victoria a la selección.

Yuniesky Maya y Yadier Martí fueron los lanzadores cubanos encargados de cerrar el encuentro.

La selección nacional basó su juego en una defensa espectacular y en un bateo oportuno, además de momentos de buen pitcheo.

Más allá del partido, a los panameños les faltó el estelar lanzador de los Yankees Mariano Rivera, mientras que a los cubanos les hizo bien dominar los nervios que marcaron los inicios de su actuación.

El público, en su mayoría exiliados, no cesó de animar a la selección, a la vez que criticó al régimen de Fidel Castro.

Mañana el equipo jugará contra Holanda, el conjunto en teoría más débil del grupo, pero al que no hay que descuidar. Quizás la lección más clara del Clásico de Béisbol hasta ahora sea esta: aquí no hay equipos fáciles.