Actualizado: 29/11/2022 11:37
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Llegar a Estados Unidos no es garantía de éxito para los peloteros cubanos

Unos 135 peloteros de la Isla han llegado a las ligas menores en los últimos 16 años. De ellos, 16 han conseguido pasar a las mayores.

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De los cerca de 135 peloteros que han logrado llegar a las ligas menores estadounidenses desde 1991 tras escapar de la Isla, 24 han conseguido pasar a las mayores, indicó la agencia AP en un reporte.

Algunos, como Yuniesky Betancourt, de los Marineros de Seattle, y Orlando El Duque Hernández, de los Mets de Nueva York, se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana. Pero la mayoría, como Jesús Valdivia —a quien los Devil Rays de Tampa Bay dieron de baja tras 33 días— no duraron más de un año o dos en las menores.

De acuerdo con la agencia, es complicado rastrear a los jugadores cubanos, ya que pueden ingresar a Estados Unidos y firmar con un equipo mediante dos fórmulas.

Quienes llegan al país deben sortear los requisitos legales y pasar por las menores. Pero también pueden ir a un tercer país, como México y la República Dominicana, para sacar conseguir sus documentos.

Los que ingresan a Estados Unidos procedentes de esos países pueden evitar el draft y firmar como agentes libres con cualquier equipo.

"Algunos tienen éxito y otros no. Y eso depende mucho de la ayuda que uno recibe", dijo Betancourt, quien en abril renovó con los Marineros por cuatro años y 13,75 millones de dólares. "Hay casos que no encuentra a gente buena, las cosas no salen como esperabas y te dan vueltas hasta que es muy tarde y pierdes la oportunidad".

La presencia de peloteros cubanos en las Grandes Ligas estadounidenses fue notoria en los años cincuenta, hasta que el gobierno de Fidel Castro ordenó el fin del profesionalismo.

Tras la crisis desatada en Cuba por la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, se disparó el número de peloteros que intentó llegar a Estados Unidos aprovechando eventos internacionales e incluso abandonando la Isla en balsa.

Roberto González Echevarría, profesor de literatura de la Universidad de Yale e historiador del béisbol cubano, aseguró que el subir a las mayores es lo de menos.

"Vienen por libertad", dijo. "Lo que les ocurra aquí es mejor a lo que tenían en Cuba. Incluso si han tenido algo de éxito o se han destacado en Cuba".

"No es sólo cuestión de devengar millones aquí como El Duque ó (José) Contreras. Es un asunto de tener una vida, posibilidades, fuera del béisbol".

Algunos cazatalentos piensan que algunos de los mejores jugadores cubanos siguen en la Isla.

"Sería justo pensar que si más de ese talento estuviera disponible, tendría un mayor impacto que ahora con el pequeño flujo de jugadores cubanos que llegan a nuestro sistema", dijo el gerente general de los Bravos de Atlanta, John Schuerholz.

Los Bravos han tenido éxito al fichar a dos cubanos, el infielder Yunel Escobar y el catcher suplente Brayan Peña.

Escobar fue seleccionado en la segunda ronda del draft del año pasado y esta temporada bateaba 325 en 78 partidos hasta el 9 de septiembre. Según el pelotero, su decisión de escapar de la Isla fue fácil.

"Todo estaba aquí", dijo Escobar. "No había nada allá. Sentía que no tenía nada que perder".

En Cuba, hay poca diferencia entre un jugador estelar y cualquier hijo de vecino. Francisley Bueno, que juega en las ligas menores con los Bravos de Atlanta, dijo que solía jugar ante 50.000 personas con los Industriales, y después se iba caminando a su casa.

Documentos judiciales demostraron recientemente que el representante de jugadores Gus Domínguez pagó 225.000 dólares para llevar a Bueno y a Osbek Castillo a Estados Unidos. El agente fue encontrado culpable en julio de traficar con jugadores y fue sentenciado a cinco años de cárcel.

Bueno y Castillo, ambos de 26 años, esperan seguir los pasos de los ocho cubanos que actualmente juegan en las mayores.

A. J. Hinch, director de desarrollo de jugadores de los Diamondbacks de Arizona, dijo que los cubanos enfrentan mayores dificultades que el pelotero promedio en las ligas menores.

Además de la dificultad por la barrera del idioma y la separación de su familia, los jugadores usualmente cuentan con pocos recursos más allá de los que le provee el equipo. También tienden a comenzar sus carreras en las menores con una edad más avanzada.

"Muchos de ellos no están en su mejor momento y no llevan mucho tiempo aquí para desarrollarse en las ligas menores", indicó Hinch. "Por lo tanto, son apresurados en sistema para ver su nivel de talento".

Las autoridades cubanas usualmente se quejan de que sus jugadores son tentados con falta de ética a desertar. Pero Schuerholz dijo que no duda cuando encuentra a un cubano que se ajusta a las necesidades de su equipo.

"No soy un político", afirmó. "Soy un gerente general de béisbol. Buscamos talento donde sea que podamos encontrarlo".


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