Actualizado: 21/05/2024 22:00
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Fotografía

Delio Regueral o el escrutinio del cuerpo

Tiene dos libros de fotografía inéditos y una exposición cancelada por presentar más de 50 desnudos. Entrevista con el más singular de los fotógrafos de Miami

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En la esquina de Coral Way y la Avenida 24 de Miami hay un lugar mágico a plena luz del día o de la noche: el estudio fotográfico de Delio Regueral. Aunque quiero aclarar que el lugar influye pero no es lo que determina. Lo que lo hace milagroso y distinto es la presencia de este druida cubano, que te conjura el stress cuando lo visitas, y que te hace sentir como cuando aún vivías en la Isla, antes del período especial, aclaro.

Delio —muchas veces me siento tentado por cariño a decirle “Delito”, pero me contengo— no te convida a delinquir, sino al deleite de su conversación inteligente y franca, sin barreras prejuiciadas o esquemáticas, lo que hace que su amistad sea un regalo de Dios, del Sol o de la Luna —para que no haya conflictos religiosos con ningún lector.

Delio Regueral es, por suerte, además de un admirable ser humano, un fotógrafo excepcional, de los que ya casi no se “fabrican”, que vive su negocio como un arte, y así se lo hace sentir a sus modelos-clientes-amigos.

¿Cuándo y cómo se produjo la feliz boda entre Delio Regueral y la fotografía?

Delio Regueral (DR): En la adolescencia ya el flechazo había ocurrido, a primera vista, como un amor imposible, donde la escasez de materiales fotográficos en Cuba hacía esa relación más difícil que el noviazgo con hija de guajiro educando a plan de machete. Años después, a la edad de 23 años, ya en España, un accidente de motocicleta me proporcionó, en la prolongada convalecencia, el tiempo para estudiar fotografía seriamente y con total dedicación.

¿Quiénes, entre las muchas personalidades que has retratado, te han impresionado más?

DR: Sin duda los presos políticos plantados Mario Chanes de Armas, Armando Valladares y Roberto Martín Pérez. Aprecio en el resto los valores por los que sobresalen y son reconocidos, mas los plantados no buscaban el reconocimiento y los aplausos de otros; reconocían como la peor desgracia sentir vergüenza de sí mismos.

He tenido el placer de poder (h)ojear dos de tus libros de fotos ya listos para publicar, uno de ellos de desnudos, y los dos son fabulosos; ¿por qué se ha tardado tanto su ida a la imprenta?

DR: El camino a la imprenta es más largo que la peregrinación del Camino a Santiago. Primero, es prácticamente imposible encontrar una editorial que se interese en un autor novato como yo. Por otra parte, esto implica que tampoco puedes organizar la promoción, distribución y venta. La única vía disponible es financiarse uno la edición, que en el caso de un libro de fotografía es extremadamente costoso. Los fotógrafos que hoy conocemos como consagrados artistas se dieron a conocer en su época trabajando en diferentes medios que publicaban sus trabajos, tanto en el mundo de la moda como de la publicidad o como reporteros. Es decir, el mercado les reconocía su talento y los contrataba, les daba un modo de vida. Revisa la fotografía publicitaria, editorial, corporativa o social de Miami en cualquier publicación actual y entenderás lo que digo: la mediocridad golpea sin compasión a un público que no exige respeto. No obstante, hay que señalar que existen excepciones, que existe talento en esta ciudad. Hay muchos otros colegas de sobrada calidad y creatividad, cada cual en su especialidad.

Volviendo al tema del desnudo, que tanto te convoca, y en el que a mi juicio eres todo un maestro, ¿no te ha traído problemas de incomprensión y censura en una ciudad tan limitada en eso como Miami?

DR: Gracias por lo de maestro Santi, ojalá el resto pensara como tú; ya se hubieran publicado los dos libros.

El desnudo, ya sabes, es tabú en general, puedes encontrar en culturas anglosajonas, asiáticas y europeas una natural y espontánea actitud ante el desnudo que marca una diferencia con nosotros los latinos. La gran mayoría de los desnudos que he realizado son las musas decapitadas, aparecen siempre sin rostro aunque como siempre y para no romper la regla existen algunas divinas excepciones. La exposición que estaba prevista para 2009, con más de 50 desnudos, fue cancelada precisamente por su contenido, aun cuando en mi caso huyo conscientemente de la pornografía, e incluso del erotismo.

Me consta que, además de la fotografía como arte, la escritura es otro de tus pasatiempos, ¿sobre qué escribes y por qué?

DR: Escribo sobre todo crítica social enfocada principalmente en los medios de manipulación de las masas, donde a nivel de Gobierno como punto de partida se practica la censura, y la autocensura se extiende a todos los niveles. El silencio cómplice de los medios de comunicación masivos fortalece el poder oculto detrás del poder, y un ejemplo claro es el caso de John P. Willer III, quien fuera asesor personal de tres presidentes de este país: Bush padre, Reagan y Bush hijo, y quien de repente, el primero de enero del 2011 apareció asesinado en un basurero de la ciudad de Delaware. Nada se ha reportado sobre el resultado de la investigación de los hechos. El derecho a la información es un derecho constitucional, la prensa tiene el deber de informar y existen los periodistas que quisieran hacer su trabajo, pero no pueden. La prensa ya no es un poder independiente en esta nación, está controlada y manipulada al antojo de pequeños grupos de poder que controlan no solo este país, sino el mundo entero. Ya los derechos y deberes se utilizan solamente como instrumentos de manipulación, y no como medios para garantizar justicia y bienestar de la humanidad.

Ya lo dijo Einstein, “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y no estoy seguro en el caso del universo. Cada día me vuelvo más misántropo”.

¿Qué te falta por hacer en la vida para sentirte completamente satisfecho?

DR: Nada, vivo satisfecho de quién soy y de lo que he hecho. Seguiré haciendo cada día lo que me apetece, como hasta ahora, evadiendo los errores cometidos sin buscar la frialdad de la perfección.

La Habana, Madrid, Caracas y ahora Miami, han sido objetivos de tu lente, ¿cuál otra ciudad has fotografiado, y entre todas, cuál es la que se te ha “entregado” con más “disposición”?

DR: Los países y ciudades no son más que sus habitantes, sus costumbres, su historia, de ahí que tenga una obra más abundante de rostros y cuerpos desnudos que de paisajes naturales o de la arquitectura, pero sigo trabajando; ya haré otro recuento más adelante, y sin remedio, ha sido Miami la ciudad que más guiños me ha hecho; es donde más tiempo he vivido.

A tu juicio, ¿qué le falta a Miami para ser esa ciudad culta, promotora y mecenas del arte, que tú y yo anhelamos?

DR: Miamenses, a Miami le falta gente que quiera a Miami, que la respete, que no venga a vivir en ella pensando en La Habana, o en Caracas o en México o en Bogotá o en Managua. El futuro de una ciudad se garantiza pensando en sus habitantes, no en sus transeúntes; el futuro es lo que hagas hoy sin ataduras con el ayer.

Para terminar, ¿tu trenza tiene algún significado esotérico oculto, o es como en el cuento del elefantico que quería tener las pestañas muy largas?

DR: Ni lo uno ni lo otro; el pelo largo empezó en Cuba como un modo casi inconsciente de protesta, y se convirtió con el tiempo en una estética simbólica con la que me siento a gusto.


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