Actualizado: 22/01/2022 2:37
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Artes Escénicas

«El teatro cubano de hoy es de una cobardía total»

Devoción por lo indomable: Entrevista con Víctor Varela, director de Teatro Obstáculo.

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Luego, la puesta en suspensión del espectáculo opera como obstáculo para el espectador, quien debe ser iniciado en su contacto con la obra y sólo lo consigue cuando se convierte en "coautor" de la misma. Es decir, en obstáculo de la propia obra, lo cual cierra un círculo virtuoso.

En cuanto a la diferencia entre las obras, no hay muchas. Siempre he practicado el arte como reino de la libertad y no me contuve ni en Cuba ni en Miami. Ni la tiranía política, ni la tiranía del mercado me han hecho cambiar. He profundizado en mi poética. El teatro obstáculo hoy es más sólido que antes. Mis innovaciones en la dramaturgia teatral, la puesta en escena y el trabajo con el actor son aun más consistentes. Todos los artistas que abandonamos la Isla tenemos un gran desafío, el de continuar creando en el capitalismo una experiencia mucho más dura y radical para el arte. Muchos han colgado los guantes, yo no; lo digo con orgullo.

He tenido la oportunidad de ver dos de sus obras. En una de ellas, el tema era precisamente los cubanos de esta ciudad. ¿Cómo se recibe su teatro aquí? ¿Existe público para su trabajo en Miami? ¿Qué piensa del ambiente cultural y del papel, si alguno, del exilio cubano en éste?

Mi obra es difícil en cualquier parte. Ha de crear a sus propios espectadores en la medida que se pone en evidencia. Es el camino que me interesa y me apasiona. He de ser responsable con sus consecuencias. Los espectadores de Teatro Obstáculo no aparecen espontáneamente, se inician. Pasan por tres etapas. La primera, choque; la segunda, esfuerzo; la tercera, asimilación.

El logo de Teatro Obstáculo es una pirámide con un grifo dentro, un animal ambivalente como laberinto. Parto de las antiguas formas de iniciación en el Egipto antiguo para explicarme la relación de los espectadores con nuestro teatro. Antiguamente se hacía entrar al iniciado dentro de la pirámide, la cual no era sólo un monumento funerario. Este, si encontraba el camino correcto, era premiado y sometido a una serie de pruebas que dificultaban su salida.

Antes de entrar a la pirámide, al candidato se le advertía que podía morir, enloquecer o conocer. Nuestros espectadores mueren, si no tienen experiencia estética; enloquecen, si tratan que la obra se explique por sí misma; conocen, cuando descubren que el verdadero espectáculo está en una relación obligada entre obra y creatividad del espectador. Una relación que exige aguda observación de los signos, referentes culturales y coautoría. Puedo asegurarte que existe un grupo considerable de iniciados en Miami y otro también considerable que se encuentra en la primera etapa.

Sin embargo, paralelamente a esos espectadores que van a nuestro teatro, hay una indiferencia aplastante. A toda la temporada de Cuba Material no fue ni un crítico cubano de El Nuevo Herald y a cada uno se les envió un press release con todos los datos de un festival que duró cuatro meses.

Esta indiferencia del Herald, que es un diario de una incompetencia vergonzosa —no siente ningún orgullo hispano por lo que sucede en su ciudad y tiene el atrevimiento de defenderse cuando se le ataca—, es la misma que se dio en Cuba con el Teatro Obstáculo. Y yo me pregunto: ¿qué quiere decir democracia cuando por tiranía o indiferencia se repite más de lo mismo entre Teatro Obstáculo y la prensa?

En cuanto al ambiente cultural de Miami y el papel del exilio, puedo decirte que son irrisorios. No existe ni tal ambiente cultural, ni tal papel del exilio. Miami aspira a ser una ciudad turística, la ciudad anticultural por naturaleza, y el exilio está dividido en generaciones que no se soportan y buscan poder económico y político. Se limpian literalmente con la cultura.

El Teatro Obstáculo es un esfuerzo más de intento cultural basado en la tenacidad personal de todos sus integrantes y sus iniciados. Para lograrlo, renunciamos a mucho. Ya hemos creado tres espectáculos y repuesto dos en un período de tres años, y honestamente, en este momento vamos sintiendo cierta decepción.