Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Cuba, Cultura, Economía

“Hemos atravesado el estrecho de la Florida no como emigrantes sino como analistas”

CUBAENCUENTRO entrevista a Ariana Hernandez-Reguant, quien intenta llevar el análisis de los especialistas sobre el tema cubano al público en general

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Ariana Hernandez-Reguant es antropóloga cultural, autora de numerosos trabajos académicos sobre cultura, ideología, música, arte y medios de comunicación en Cuba. Destaca el volumen de artículos Cuba in the Special Period. Culture and Ideology in the 1990s (Palgrave 2008). Actualmente reside en Miami, donde da clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Miami, y es fundadora e integrante de HICCUP (Hialeah Contemporary Culture Project), grupo independiente de etnografía y práctica artística, ganador del certamen de arte de la Fundación Knight (2014).

CUBAENCUENTRO conversó con Hernandez-Reguant acerca de la nueva publicación en Internet sobre temas cubanos, que acaba de lanzar bajo su dirección y con la colaboración de diversos especialistas.

¿Por qué esta publicación ahora?

Ariana Hernandez-Reguant (AHR): Hace años, desde que hacía el blog EthnoCuba, pensaba en una publicación para el público en general, de temas cubanos pero escrita desde la academia, que diera una voz a quienes dedican su vida a la investigación y a ciertos temas, disciplinas y cuestiones, pero que están fuera de los circuitos periodísticos y de opinión.

Una publicación que pusiera el conocimiento académico al servicio de la esfera pública, algo común en lugares como Latinoamérica y Europa, pero muy raro en Estados Unidos, donde los académicos están en su torre de marfil y dan la espalda a la cultura popular (tanto desde objeto de estudio como de audiencia o esfera de desenvolvimiento).

Esto está cambiando. La cacareada crisis de las humanidades está muy relacionada a la dificultad que los académicos tienen de proyectarse en la sociedad y mostrar la importancia de la filosofía, la historia, la sociología, etc., para analizar y entender la vida social, política y económica.

En cuanto a Cuba, los investigadores que nos movemos entre los dos países —Estados Unidos y Cuba— éramos pocos, pero además éramos poco necesarios. En Cuba tal vez había más preocupación por conocer la política estadounidense, pero en Estados Unidos el discurso estaba dominado por una cubanología ligada al exilio, y que ha coloreado la línea política del gobierno hacia el vecino cubano.

El proceso de negociación que culminó con las declaraciones del 17 de diciembre, ha abierto un gran interés en Cuba, que en muchas ocasiones ha resultado en un reguero de estereotipos desenfrenados (la Cuba aislada del mundo, las ruinas, la gente alegre y musical, la sensualidad, etc., etc.). También ha abierto una gran competencia informativa, de la que la academia ha estado al margen. Nuevos opinadores profesionales aparecen relacionados con muchos temas diferentes, y como informantes regulares de todos los medios de prensa. Nuestra revista surge como reacción a esta situación. Somos un grupo de personas con décadas de investigación, docencia, creación, desarrolladas entre Cuba y Estados Unidos: hemos atravesado el estrecho de la Florida no como emigrantes sino como analistas críticos. Hemos reflexionado y publicado sobre el proceso, pero sin embargo nuestro trabajo no ha trascendido: ni para los políticos, ni para la prensa, ni para el público en general. Cubacounterpoints se puede considerar un experimento, en el sentido de que se dirige al público en general, desde una experiencia y un conocimiento académico.

¿Cubacounterpoints está destinada solo a un público académico, que lee inglés y se interesa solo en temas académicos? En este sentido, ¿no se trata de una publicación muy limitada, dirigida solo a un ámbito de especialistas y con una limitada incidencia dentro de la amplia problemática cubana?

AHR: No. Está dirigida al público en general. Nuestro reto como académicos es saberlo hacer en un lenguaje claro y asequible. Tampoco se interesa solo de temas académicos . Se interesa de cualquier tema, pero lo aborda desde el conocimiento. Por otro lado, la revista no solo va a publicar ensayos, sino también escritura creativa: memorias, cuentos, etc.

Es en inglés porque es en inglés donde hay una demanda de conocimiento. Todos los grandes blogs y revistas digitales de temas cubanos de los últimos años, incluso décadas, Cubaencuentro,Diario de Cuba, Penúltimos Días, lo han sido en español. Las paginas en inglés o bien tienen un sesgo ideológico muy definido (como Babalú Blog), o bien tratan temas específicos, o son blogs unipersonales.

¿Quienes integran la publicación, académicos de Estados Unidos en general, profesores de origen cubano en universidades estadounidenses o simplemente especialistas interesados en el tema cubano?

AHR: De todo. No solamente profesores, pero sí personas en su mayoría con formación académica, sobre todo en humanidades y ciencias sociales. Eso no quita que publiquemos escritores literarios o a periodistas (hay un par de secciones en preparación que serán editadas por periodistas).

Aproximadamente la mitad de las personas comprometidas con la publicación de una manera u otra son cubanas o de origen cubano, y el resto en su mayoría de Estados Unidos, pero no solo. En cuanto a autores y colaboradores, aspiramos a atraer a gente de cualquier lugar, lo mismo que lectores.

La traducción del español al inglés es un problema, pero de momento nos las arreglamos con donaciones y con voluntarios, para así poder publicar a autores que escriben en español. Nuestro público inmediato es anglo-parlante (anglo-leyente), y a ese público que cree que Cuba ha estado aislada, le ofrecemos una ventana a un mundo que es de conocimiento, y no de oscuridad u oscurantismo, como se cree a menudo.

En los dos días que llevamos en línea, una de las secciones más visitadas han sido Dispatches, que consiste de viñetas que nos envían desde Cuba estudiantes y profesores norteamericanos que están viviendo allí de forma temporal, y que describen la vida cotidiana con el ojo del que está en un espacio intermedio entre lo familiar y lo extraño. La otra sección muy visitada ha sido Contrapunteo (Counterpoint), donde hacemos la misma pregunta a una serie de personas sobre un tema de interés. En este caso cómo el entrevistado, un académico cubano, cree que pueda participar en un debate social desde su propia trayectoria de investigación. Vamos a ir colgando las respuestas poco a poco, pero la primera, de un profesor de comunicación que habla de su trabajo, con emisoras de radio y televisión comunitarias en zonas rurales, parece haber sido de bastante interés.

Es decir, lo que interesa es acercarse en primer lugar a la vida cotidiana de Cuba a través de los que están en Cuba (de ahí el gran éxito del blog Generación Y). En segundo lugar, interesa el acercamiento a la cultura cubana y a cuestiones como la comparación con el sistema chino, desde una aproximación más o menos personal.

¿Cómo se definiría Cubacounterpoints, al no ser una publicación hecha por exiliados o descendientes de exiliados cubanos?

AHR: Como una publicación abierta, que persigue la calidad en los argumentos, la diversidad de puntos de vista siempre bien argumentados (no tenemos interés en diatribas de ninguna índole). Como una publicación que aspira a hacer pensar, con suerte sin aburrir. Estamos empezando y poco a poco iremos encontrando el balance ideal. No es fácil para los académicos expresarse como lo saben hacer los periodistas, pero no es imposible.

Para Cubacounterpoints, ¿lo que ocurre en la Isla se limita a un objeto de estudio, tan interesante como puede ser lo que ocurre en Rusia o Ucrania, pero que no va más allá de tratar el tema cubano como materia académica?

AHR: Creo que es diferente para los que son de origen cubano. Para los que no, también es difícil separar el objeto de estudio del sujeto que estudia. Siempre hay una conexión más o menos emotiva con aquello a lo que uno dedica gran parte de su vida. Pero es posible que seamos más desapasionados que los productores y escritores de medios digitales como CUBAENCUENTRO o los mencionados anteriormente. Partimos de la curiosidad —partimos en pasado. Nuestro punto de partida, en el caso de los colegas no cubanos, fue la curiosidad, y en el caso de los cubanos, pudo ser una necesidad de distanciamiento, porque al estudiar algo uno se acerca al tiempo que se distancia. Pase lo que pase en Cuba, nos va a resultar interesante. Todos nosotros participamos en un grupo académico, EthnoCuba, en el que hay unos 550 académicos del mundo entero, y ha habido debates a los que en ocasiones se han asomado otras personas a las que les ha resultado difícil observar el nivel de desapasionamiento nacional. Nuestra agenda no es el nacionalismo, ni es un fin político, aunque cada persona que participa en este proyecto pueda tener sus aspiraciones políticas, como supongo que tenga unos principios morales, etc.

Pero la publicación no la integran solamente aquellos que escriben, sino un equipo de apoyo mayor, que incluye tanto a académicos como a no académicos, y a entidades variadas.

Por poner dos ejemplos: El logo, por ejemplo, ha sido realizado —y donado— por un brillante diseñador publicitario cubano que vive en Miami, Alejandro Barreras [http://www.alejandrobarreras.com]. Sin el apoyo inicial de Norlarnet (la red de Latinoamericanistas Noruegos) tampoco hubiéramos podido lanzarnos. Finalmente, sin lectores no seremos nada. Acabamos de comenzar y nuestro mayor objetivo es trascender los muros de la academia y lograr que cualquier persona pueda encontrar algo de interés en nuestra revista.

En el sentido de la pregunta anterior, ¿la publicación tiene como objetivo el análisis de la realidad cubana dentro del ámbito universitario, pero sin pretender convertirse en un grupo de estudio que pueda influir en quienes elaboran la política sobre Cuba, tanto en Cuba como en el exterior, fundamentalmente Estados Unidos?

AHR: Al contrario. Pretende “influir” pero no como un grupo de lobby, porque no se trata de influir para convencer de un dogma ideológico. Este es un proyecto racionalista. Se trata de presentar análisis razonados para quienes tenga interés en ampliar no necesariamente sus conocimientos, pero sí su manera de ver las cosas; para aquellos que quieran abrirse a las múltiples cuestiones y posibilidades que presenta cualquier acontecimiento o proceso político, económico, artístico, etc. Se trata de cuestionar y de presentar alternativas. Este es un proyecto anti-dogmático, fundamentalmente crítico.

En una escala estadística, ¿cuánto espacio de la publicación se dedica a temas culturales y cuánto a temas de análisis político?

AHR: A mí personalmente me gustaría que se dedicara más espacio a análisis políticos y económicos, al menos en un 25 %. Me temo que son los culturólogos los más dispuestos a escribir, y por tanto dominen ellos. Pero desde aquí invito a los amigos economistas, politólogos y sociólogos —e incluso científicos, gente preocupada por el medio ambiente, etc.— a que nos hagan llegar sus propuestas, aun en español, y haremos lo posible por traducirlos si se ajustan al tipo de texto que buscamos. Hay personas que nos han hecho ya llegar textos que son extremadamente académicos. No queremos textos académicos. Queremos ensayos que conecten temas de actualidad con análisis originales, que expliquen el por qué de las cosa, que las contextualicen, y que lo hagan en un lenguaje dinámico y ameno.

¿Se trata de una publicación independiente o depende de algunas instituciones, tanto desde el punto de vista de financiamiento como de apoyo institucional, para su funcionamiento?

AHR: Es una publicación independiente que tiene apoyo de diversas instituciones para diferentes parcelas de su producción. Por ejemplo, la webmaster, el editor de textos, algunas de las traducciones, costos técnicos, etc., están siendo financiados por diferentes entidades: cada quien aporta un poquito para lo que deciden que quieren aportar. Tenemos una gran tarea ante nosotros para conseguir financiamiento estable que permita también obtener infraestructura, pagar servicios, aspiramos a pagar un día a los articulistas, etc. En fin, no es un misterio: se sabe cuanto cuesta mantener una publicación por muy digital que sea.

¿Cuáles son las posibilidades de que la publicación encuentre no solo reconocimiento sino lectores en Cuba, más allá de la barrera del idioma?

AHR: Eso un reto por muchos motivos: el lingüístico y la falta de acceso a Internet de banda ancha los principales. Sin embargo, tenemos colaboradores desde Cuba y aspiramos a tener bastantes más. Nos han preguntado si no pensamos traducir la revista al español. No tenemos recursos para hacerlo. Ahora nuestra prioridad es el inglés. Si hubiera recursos estaríamos encantados de que todo se publicara en ambos idiomas.

Por ahora, en estas 72 horas de existencia, ha habido bastantes entradas a la pagina desde Cuba y con suerte habrá más. Cada dos meses tenemos planeado producir una versión en PDF para descargar, sobre todo pensando en esas personas que no pueden conectarse a menudo o que les resulta caro el tiempo de conexión y prefieren no tener que leer en línea. Esa versión PDF podría traducirse al español. Algún día...

Para visitar esta nueva publicación, haga clic aquí: Cubacounterpoints.


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