Actualizado: 23/09/2020 15:36
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Sociedad civil

«La universidad es un cuartel de la Seguridad»

Entrevista con Rolando Rodríguez Lobaina, directivo del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia.

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Rolando Rodríguez Lobaina, junto a su hermano Néstor, ex preso político, fundó y lleva adelante diferentes proyectos con numerosos jóvenes cubanos. El proyecto Universitarios Sin Fronteras (USF), la lucha por la devolución de la Universidad Católica Santo Tomás de Villanueva y la presentación en noviembre pasado de más de 5.000 firmas que piden la autonomía universitaria, son algunos de sus gestos y acciones dentro de la lucha cívica no violenta.

Nos vimos en medio de las detenciones y deportaciones masivas del pasado 3 de julio, cuando un grupo de disidentes se disponía a celebrar el día de la independencia de Estados Unidos. Empezó en un arranque de jovialidad, se explayó en detalles (unos para publicar y otros no), pero finalizó llorando cuando conversamos sobre los presos políticos y sobre cómo soñaba la Cuba del día después.

¿Qué es Universitarios Sin Fronteras?

Este es un proyecto que pide libertad de reformas dentro de las universidades, libertad de asociación, académica y más. Para que no haya un control monolítico dentro de los recintos universitarios, militarización ni adoctrinamientos. Es para que las universidades sean centros libres para emitir pensamiento, sin distinción de personas ni de ideologías.

En 1996 se hizo una entrega de estas peticiones y la respuesta fue el encarcelamiento de Néstor Rodríguez Lovaina, Heriberto Rodríguez Leiva y Radamés García, en Villa Maristas, por 56 días. En 2004 se hizo una revisión, se le entregó al gobierno y se le pidió que fuese del conocimiento de todos, que se distribuyera en las universidades y se convocara a un plebiscito donde la Complutense de Madrid, la UNAM y otras fuesen observadoras.

Los días 18 y 19 de abril de 2005, el MCJD entregó el proyecto a la FEU en Santiago de Cuba, Villa Clara y La Habana. Además, personalmente, lo entregué en la dirección nacional de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria). Fue una acción conjunta, y estos planteles hicieron silencio. En el caso de Villa Clara, lo primero que hicieron fue buscar a la Seguridad del Estado. Es un mecanismo que tienen instalado, y ahora estoy haciendo denuncia de ello. La FEU no representa los intereses verdaderos de los estudiantes en las universidades.

¿Y todo se queda en el plano de los secretariados de la FEU?

Claro que no. Ahí están las protestas de septiembre de 2007, en la Universidad de Oriente, en las sedes de Quintero y Mella, donde estudiantes se manifestaron por exigencias, pidiendo mejorías. Sin embargo, lo que vivieron esos estudiantes, por testimonios que tenemos; el control que vivieron los que fueron delatados como supuestos incitadores de aquellos hechos, fue el infierno. Se paraban en las ventanas y los vigilaban, y para esto se prestaron profesores.

Se sabe que la Seguridad del Estado estableció un cuartel de operaciones dentro de la Universidad. Aplicaron el mecanismo de llegar a la médula espinal de todos los focos de rebeldía y protesta. La rectora, Zaida Valdés, fue otra cómplice, súbdita de los intereses del gobierno, radical, ultraizquierdista, engañó a los estudiantes: en un principio les dijo que no se iban a tomar medidas, pues ellos lo único que exigían era la mejora de las condiciones; pero el resultado fue la expulsión de alrededor de diez estudiantes.

Tuve la oportunidad de hablar con varios de ellos, y desde esa fecha no hemos podido contactarlos más. No se sabe el mecanismo que utilizan con ellos, si es la presión, el chantaje, utilizan a los familiares, las amenazas y todas las demás cosas para emplear el terror. Amenazaron con cerrar el plantel, y créeme, lo hicimos público en aquel momento, ahí íbamos a estar, junto con los estudiantes.

Excepto un estudiante, que fue expulsado definitivamente, los otros fueron sancionados a dos años de separación, para analizar después de ese tiempo si es que pueden regresar. Te darás cuenta que no hay libertad y que nuestra lucha está más que fundamentada. Creo que por eso estamos aquí.

Es un riesgo que corren…

Sí, se me ha secuestrado, se me ha encerrado sin que lo sepa mi familia, y la más sonada y alarmante fue cuando presentamos las firmas. Junto a otros dos miembros, fuimos deportados de La Habana hacia el oriente del país.

Concretamente, ¿cuáles han sido las acciones represivas contra ustedes?

Tienes que fijarte que dentro de todo el entramado de la sociedad civil emergente, nosotros hemos llevado el papel exclusivo del sector universitario, a diferencia de otros grupos, partidos e iniciativas alternativas. Hemos tenido esa distinción, que el gobierno no ha pasado por alto, y los cuerpos represivos se han ocupado de esto, por la importancia que tiene este sector, no ya solamente en Cuba sino en cualquier país.

Lo han demostrado los momentos de transición en los regímenes de fuerza: han sido los universitarios los que han llevado el clarín hacia la libertad y la democracia. El MCJD se ha identificado con esta lucha y este sector, y es por ello que ha sido mirado con furia. Lo demuestran los encarcelamientos, el descabezamiento de sus líderes a través de los años. Este 16 de julio hemos cumplido 17 años. Incluso los órganos de contrainteligencia han dicho a algunos activistas que pueden pertenecer a otros grupos de la oposición, menos a éste. De manera que ha habido una intención, una particularidad.

¿En qué fase de trabajo se encuentran? ¿Qué hacen hoy?

Hay que hacer primero una pequeña retrospectiva del MCJD. Han sido distintas etapas de trabajo. Surgió al principio como un movimiento alternativo a la oficialista UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) y traíamos el sueño al calor de los cambios en el bloque comunista en Europa del Este. Eso daba que el movimiento tenía más inclinación hacia la desobediencia civil, muchas actividades, acciones en las calles, etcétera. Luego, en 1996, surge el proyecto Universitarios Sin Fronteras y nos volcamos hacia los centros universitarios del país, haciendo fuerza en los tres tradicionalmente más conocidos: la Universidad de La Habana, la Universidad Central de Las Villas y la Universidad de Oriente.

Después vinieron encarcelamientos sucesivos a Néstor, que fueron muy letales para el desarrollo del Movimiento. Ahora ha habido una maduración y estamos un poco menos en la desobediencia civil, porque se hizo una nueva revisión del proyecto en 2004, con una nueva panorámica, donde se proyectan los objetivos hacia los centros de estudios superiores.

Resultado de ello fue la entrega de las 5.000 firmas a la Asamblea Nacional, en noviembre pasado, y el resultado fue el ataque del gobierno, con encarcelamientos temporales y deportaciones hacia oriente, y el ataque en el periódico Granma. Porque ellos ven Universitarios Sin Fronteras como algo a lo que hay que atacar, desacreditar, minimizar. Pero ya tenemos una visibilidad mayor, estamos en una etapa de más madurez, con un prestigio incluso a nivel internacional, con la creación y el trabajo sostenido del Comité Internacional de Jóvenes por la Democracia, que ha sido muy solidario, consciente y atento a todo cuanto pasa en la vida cubana.

¿En qué consiste el Centro de Estudios Alternativos?

Soy el actual director, pero fue fundado por Heriberto Rodríguez Leyva. En este centro de estudios se ha estudiado el comportamiento de los jóvenes, la historia de Cuba, pero también la de los diferentes procesos de cambio de países del antiguo bloque europeo; de regímenes, aunque hayan sido de derechas. Estudiamos el comportamiento de las luchas estudiantiles en todas partes del mundo, lo que fue Jean Palaw, la trascendencia de los momentos convulsos de 1968 en Checoslovaquia, Francia y otros.

Nos hemos centrado en cómo enfocar y trasladar estas experiencias a la Isla, porque se conoce que ha habido mucha apatía, desinterés por el estado de frustración que se vive, que ha establecido el régimen con su política y que los jóvenes han sido los que más lo han sufrido. Estudiamos esto con enfoques económicos, políticos y culturales. Han aumentado las publicaciones independientes desde la década de los años noventa. Así surgió Los Pinos Nuevos, que fue la primera intención de acercar el pensamiento alternativo a los jóvenes.

No son una fuerza política ni una alternativa de poder. ¿Cómo piensan entrarle de frente al estudiantado, primero, y al pueblo en general, después?

Muchos de los integrantes de esta organización, un día dijeron: 'voy a dar el paso y luchar', pensando en que la nación cubana está lastimada y tenían que ayudar de alguna forma. Hay quienes se lanzan a formar un grupo de lucha, por ver a una Cuba con una plataforma democrática, pero hemos notado que les faltan instrumentos y métodos.

La integración con otras organizaciones ha sido un método para llegar a más jóvenes. Ha sido muy importante trabajar y formar parte de la Alianza Democrática Oriental, y no se puede pasar por alto esta labor de confraternidad, que ha sido experiencia y oportunidad para poder intercambiar con líderes y organizaciones, y tener el sueño de ver a todas las fuerzas prodemocráticas unidas. Sembrar la semilla de la libertad, perfeccionar la herramienta para despertar a los demás, esa es la lucha. Queremos que Cuba pueda competir en una transición imprevista que pueda surgir, pero también en el contexto del mundo civilizado.

¿Cuánto los ayuda el hecho de trabajar con personas que aún no se han declarado abiertamente en contra del gobierno?

Te respondo con una historia. Un día tuvimos la oportunidad de compartir con unos estudiantes de Periodismo, y uno de nosotros les hizo la pregunta de qué creían de la libertad de expresión. Y aquellos muchachos prefirieron no responder. Entonces te das cuenta que es una verdadera batalla por controlar sus mentes, esas capacidades que están floreciendo y que están en la mejor etapa de sus vidas, donde empiezan a interpretar los fenómenos que están ocurriendo a su alrededor.

Es una lucha del pensamiento alternativo contra la expresión oficializada, eso fue en Guantánamo. Pero también tuvimos la experiencia de Cienfuegos, envidiable. Llegamos y plantamos, pusimos los mecanismos de conversación y, sin embargo, te das cuenta de que hay inquietudes, pero hay miedo. Y están aquellos que, más bien por ese temor, por comprometimiento, dicen: 'bueno, me voy a graduar, obtener un título y después veo qué haré'.

Estamos viviendo la etapa de la llamada "universalización de la enseñanza superior", con una enorme desproporción, sin tener en cuenta el daño que se le está haciendo a la infraestructura de lo que siempre fue la universidad en Cuba, en cuanto a la calidad de la docencia. Hay personas con un altísimo nivel, dispuestas a lanzar al país a primeros planos en la arena internacional, en varias ramas. Hay dos opciones para los jóvenes profesionales: esperan que pase este letargo o se van del país. Estas dos opciones son las que van lacerando a Cuba como nación.

Es un trabajo en silencio y tal vez lento, pero nuestra lucha está bien definida: dejar caer la semilla de la libertad entre los jóvenes. Esa experiencia, esos contactos informales, nos han demostrado que la juventud cubana no quiere a un régimen que les impide ver la mejor y más variada televisión, la internet, viajar, etcétera.

Yo me gradué en la CUJAE como ingeniero informático, y de mi año, todos están fuera del país. Incluso aquellos que eran comunistas e intolerantes ante cualquier debate o pensamiento. Muy silenciosamente han emigrado, pero muy silenciosamente regresan. Eso refleja la mentira en que se vive en esta isla.

¿Cómo ve Rolando Rodríguez Lobaina la Cuba futura?

A pesar de todo lo que hemos pasado, el cubano siempre fue un ser solidario, y eso va a marcarnos para siempre. Cuba puede reconciliarse. Sueño en una Cuba para todos, que los cubanos de afuera puedan regresar, que todos unidos levanten las manos y alcen a Cuba por encima de las diferencias. Pienso que como mismo hubo una revolución de terciopelo habrá una revolución de las palmas.

Están dadas esas condiciones. Dentro del laberinto de pensamientos, creo que un día despertaremos, miraremos dentro de nuestros hogares y veremos a nuestros hijos sonreír en paz. Sueño con el día en que regresemos del trabajo y saludemos a la familia sin la incertidumbre de hoy. Sueño con que no haya más presos políticos…


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Rolando Rodríguez Lobaina, directivo del Movimiento Cubano de Jóvenes por la DemocraciaFoto

Rolando Rodríguez Lobaina, directivo del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia. (LFR)

Proyecto 'Universitarios Sin Fronteras'

Reporte del Directorio Democrático Cubano.

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