Actualizado: 18/08/2022 7:35
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Disidencia

«Los cubanos viven en un sistema de apartheid»

Entrevista con el doctor Darsi Ferrer, director del Centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas.

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Darsi Ferrer es un joven médico que nació viendo cómo requisaban su casa y cómo el gobierno odiaba a su padre, un opositor de los primeros tiempos. Pese a esta situación, se graduó de médico y más tarde fundó el Centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas.

En esta entrevista con ENCUENTRO EN LA RED, Ferrer revela las razones que lo llevaron a crear esta entidad, en qué consiste su actividad y qué opina acerca del apartheid de los ciudadanos en la Isla. Quiere que Cuba cambie, por eso marcha cada 10 de diciembre, Día Internacional de Derechos Humanos. Este año lo hará de nuevo, con una marcha pacífica y en silencio el próximo lunes. Pretende "que el mundo y Cuba no sigan virando la cara y vean la parte sufrida" de la gente.

Usted ha sido un fuerte y consecuente crítico del sistema de salud cubano. ¿A qué se debe la depauperación en la prevención y asistencia?

Hay un abandono total de ambas cosas. El sistema de salud no está siquiera enfocado en la prevención, porque los tópicos más importantes para prevenir son, por ejemplo, un abastecimiento regular, tratamiento adecuado del agua potable, mantener limpio el país a través de la recogida de desechos sólidos y líquidos, alcantarillados adecuados, etcétera. En Cuba todo eso está en un gran abandono, genera una cantidad enorme de enfermedades, o sea, de rareza visible y alta frecuencia. Se generan muchas epidemias, como el dengue, que ya se ha hecho endémico, la leptospirosis, producida muchas veces por la mala calidad del agua (se puede ver a los extranjeros con sus botellas de agua purificada, porque no se atreven a tomar la que les toca a los cubanos).

El sistema de salud está prácticamente en el colapso, ni siquiera se puede decir que esté enfocado en la acción preventiva. Es un gran mito, como los logros de la salud alcanzados por el gobierno. Asimismo sucede con la asistencia curativa: la mayoría de los hospitales están destruidos, no hay medicamentos ni equipos para tratar a los cubanos, escasean los profesionales y, aunque rondan cerca de 75.000 los médicos, las impuestas misiones médicas humanitarias han enviado a cerca de 30.000 a Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros países. Mientras el pueblo ve aumentar cada día más sus limitaciones.

No sólo exportan médicos para que impongan su ideología marxista, sino hospitales de campaña, y los desvían para asegurar los votos de dictadores como el señor Chávez. Esos hospitales tienen equipos modernísimos que no tienen los cubanos, que viven hoy sin el derecho más preciado de un humano: la salud. El cáncer de mama, por ejemplo, que trae tan terribles y nefastas consecuencias, no sólo para el enfermo sino para la familia, ¿desde cuándo no se hace una mamografía masiva? Se ha desarticulado el sistema de atención primaria, entre otras cosas, porque la mayoría de los consultorios han sido cerrados. ¿De qué asistencia curativa hablamos?

¿Considera esta situación una intención marcada o se trata de una avalancha imparable?

Sí, es la misma del sistema de educación y la vida en general. Es un sistema que llegó a su fin. Ahí está el ejemplo de Europa del Este: millones de personas se quitaron aquello sin un solo disparo, por centrarse en intereses políticos que nada tenían que ver con lo que la gente quería. Esto responde a la enfermedad de poder de una persona que ha llegado a su fin, incapacitado físico y mentalmente. Hemos heredado un sistema incapacitado, por inoperante. El gran problema es que ningún médico se siente satisfecho con su trabajo. Qué interés puede tener un médico en mejorar el sistema, si lleva años de hambre y miseria, sin carro, con la casa cayéndosele, sin ropa para sus hijos.

Llega el momento en que se desmotiva. Así está la mayoría de los trabajadores de la salud. Es además un sistema altamente burocrático, todo viene ordenado "desde arriba", el nivel central, planificado sin tener en cuenta la situación concreta de cada lugar. No funcionará jamás ese tipo de modelo, como tampoco la economía.

Por la propaganda gubernamental, parece que en 1959 se instauró el sistema de atención primaria…

El sistema de salud cubano era muy bueno antes de esa fecha. Con profesionales excelentes, y era bastante asequible para la mayoría de la población. Tenía sus dificultades, como la poca cantidad de médicos, concentrados principalmente en las urbes, y pocas instalaciones sanitarias. Pero existía ya un sistema de atención primaria. Los médicos eran ranqueados internacionalmente, conocidos por sus aportes, como el doctor Finlay y otros. Ese sistema se empezó a desmoronar a partir de 1959 hasta ahora, que está en terribles condiciones. Hay personas que prefieren tomar una infusión de hierbas, antes de ir al consultorio, cerrado porque no hay médicos. Si los hay, no tienen modelos para las recetas, y si la consiguen, no encuentran el medicamento en la farmacia.

Igual cuando va a la clínica y está roto el aparato de rayos X, o el electro, por no hablar de una resonancia magnética, tomografía axial, privilegios exclusivos de extranjeros y miembros de la cúpula del poder. Hay un apartheid turístico, además del resto de las esferas que privilegian a una minoría y margina a la mayoría.

Es reconocida la labor del Centro de Salud y Derechos Humanos Juan Bruno Zayas. ¿Cuáles son sus objetivos?

Tiene una misión bien concreta: contribuir a que se cumplan las regulaciones tanto nacionales como internacionales que garantizan a los cubanos el derecho a la salud. Aquí se proyecta el trabajo a través de varias iniciativas. Una es la salud en la comunidad, donde los profesionales que son miembros del Centro ofrecen servicios gratuitos a los vecinos y enfermos, con los recursos que nos envían personas sensibilizadas con las necesidades del pueblo. También tratamos de dar apoyo a quienes no encuentran solución a sus dificultades.

Otra iniciativa es la de "No a la exclusión", que consiste en ofrecer servicios médicos en las villas miseria, los lamentables albergues estatales donde las condiciones son infrahumanas, llamados "llega y pon". Damos charlas preventivas sobre educación y llevamos alguna ropa, alimentos, medicamentes, libros para niños. Por lo general, ha sido bueno el intercambio. Somos los intermediarios para solucionar algunos males de estos marginados. Trabajamos también con enfermos de sida, denunciando las irregularidades que sufren, intentando ayudarlos con medicinas, solidaridad…


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El doctor Darsi Ferrer y su esposa, durante un proyecto de la iniciativa 'No a la exclusión social'.Foto

El doctor Darsi Ferrer y su esposa, durante un proyecto de la iniciativa 'No a la exclusión social'.