Actualizado: 31/10/2020 1:43
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Música, Cuba, EEUU

Orquesta Hermanos Castro: un libro contra el olvido

María Matienzo y los anales de la famosa orquesta

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UnosOtrosEdiciones ha puesto a disposición de los lectores el título Orquesta Hermanos Castro, La Escuelita, un libro de María de los Ángeles Matienzo Puerto. La última respuesta de la autora encabeza nuestra entrevista: “La historia de la Orquesta es la historia del olvido, la historia de una familia cubana con una banda sonora detrás. Es una invitación a conocer algo de una Cuba que nos han contado a medias”.

Después de un “había una vez”, implícito en la sencillez seductora que nos acompañará durante un centenar de páginas, el libro comienza así:

El puerto de La Habana, en 1907, seguía siendo un buen destino para los emigrantes españoles. El sueño americano estaba en el Caribe. La idea de amasar una fortuna con el arribo a estas costas del mundo era frecuente, sobre todo entre los que en la Península no tenían nada que perder. Por eso, apenas José Castro se licenció del ejército español y se casó con Rosario Hidalgo, él y su esposa zarparon en el vapor Marqués de Comillas, desde el puerto de Cádiz, rumbo al éxito.

Al final de una lectura sin aliento, fluye un diálogo con María:

¿Por qué publicar en Miami una historia cubana?

Investigué, escribí, intenté publicarla en Cuba y me pedían que cambiara la historia porque no querían fabulaciones, como si me hubiera inventado lo que está en el libro… Pasaron más de 10 años, guardé el libro hasta encontrarme en las redes con Ramón Fernández Larrea en el que confié y no me arrepiento hasta hoy. Ramón se lo dio a leer a Armando Nuviola y se editó el libro desde la sensibilidad en que está escrito. Pero valió la pena, ha salido un libro hermoso.”

¿Hablas de “la escuelita” como una alumna privilegiada de Manolo Castro, el director de la orquesta?

Siempre digo que Manolo Castro me usó. Fui su instrumento para regresar a la gran escena. Llegué un día a su casa y se aseguró que no saliera hasta que tuviera contada su historia completa. El libro se fue volviendo algo personal. Me fue enamorando como hace el espíritu de la orquesta con todo lo que toca. Empezó siendo una curiosidad y a golpes de sueños y revelaciones se convirtió en algo íntimo.

Son los anales de una larga época, casi entera la república borrada con fusiles, discursos y algunos plumazos, sin embargo, la ideología no logró atraparte. ¿Por qué?

En la música no hay ideologías y en las historias de vida, creo que menos. Esa manía de ideologizarlo todo es demasiado moderna y nos hace olvidar muy a menudo que la vida también es evolución y que la gente puede empezar con una postura e ir transitando hacia otras.

Hablando de revelaciones, en la historia de la música cubana pocos se atreven a destacar la gran influencia de la cultura estadounidense. ¿Ahora que hablas fuera del texto, qué opinas?

Puede que sea una cuestión mística o geográfica, pero la historia de la música de Cuba no se puede divorciar de la historia de la música estadounidense ni por un segundo. La relación creo que es de fluidez, no de imposición ni de colonización. Al menos yo no lo veo así. Y no hablo de pagos o de contratos. Hablo de ritmos y de reencuentros culturales, espirituales, y en esas cuestiones intangibles no hay premeditación, sucede y listo. Lo disfrutamos.

De la mano de María Matienzo Puerto, los anales de la jazz band número uno de Cuba cuentan momentos extraordinarios cuyos detalles no debería perderse el lector:

Olga Guillot, obtuvo el primer disco de oro de su carrera y el primero también otorgado, por altas ventas discográficas en Cuba. La popularidad de los Hermanos Castro, quienes ejecutaron las notas orquestadas de aquel «Miénteme» con gran maestría, subió como la espuma, permeando, la isla entera.

Pero entre las más gratas satisfacciones de Manolo, estaría la recibida en una de tantas reuniones a las que fuera invitado, el cocktail party en honor al músico Tommy Dorsey, en una residencia del Vedado. Había sido una oportunidad sin par de intercambiar sobre música con el resto de la banda del norteamericano que tanto había influido a la interpretación de la canción en Cuba.

Adrede, como para que el libro no tenga un final, María nos regala varios testimonios de personalidades que abordan tabúes escasamente tratados de nuestro devenir cultural.

¿Racismo? ¿Vulgaridad Versus Refinamiento? ¿Sonido macho contra sonido hembra? La entrevistada, orgullosa hija de Ochún, no elude una respuesta

Traté de no contaminar la historia con mis juicios morales porque a fin de cuentas qué es vulgar, marginal o culto y refinado.

Hacer cualquier acotación sobre, no solo el tema del racismo si no el de género, hubiese sido descontextualizar mi perspectiva del siglo XXI y reducir una época donde sé que las mujeres ganaban terreno sin que un estado macho saliera a defenderlas o donde la orientación sexual de las personas no definía una relación de amistad íntima o cómo explico la relación tan profunda entre Manolo Castro y Ernesto Lecuona y el poeta Galarraga.

Volvamos a Manolo Castro y su Big Band. Bastaría conocer de la estrecha relación con los maestros Lecuona y Guanche, sabiendo que esta historia surgió en Guanabacoa, para justificar la calificación de Escuelita. ¿Algo más?

La escuelita ofrecía una serie de garantías como la dirección de Manolo Castro, la disciplina y la profesionalidad que exigía; la percusión de Miguelito Valdés, la sabrosura criolla; la maestría al piano de Juan Castro y Anselmo Sacasas, un sello único; y las voces de René Cabell y Walfredo de los Reyes, la elegancia también distintiva de las bandas americanas.

¿Te atreves a sintetizar cuál ha sido la principal enseñanza de este libro para ti?

En Cuba había una vanguardia, gente con mente abierta, gente de su época jalando para el futuro. Después de esta investigación me quedé con la idea de que nos han engañado. La Habana era más grande de lo que nos han hecho pensar que era.


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