Actualizado: 20/05/2022 11:41
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Rusia, Ucrania, Putin

Adolescencia imperialista

Rusia debe a aprender a comportarse en las nuevas circunstancias

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“El viceministro de Exteriores ruso Serguéi Riabkov no descartó la posibilidad que Rusia despliegue su infraestructura militar en Cuba y Venezuela, pero de momento tampoco lo confirmó”. Esta noticia de principios de enero, alarmó, escandalizó, pero también hizo sonreír al considerarse una fanfarronada.

Los imperios son como los humanos, organismos vivos. Nacen, se desarrollan, y mueren. Paul Kennedy lo narra en su Auge y caída de los grandes imperios. Tal interpretación nos lleva a compararlos con otros momentos humanos…, como la adolescencia.

La adolescencia es principalmente una época de cambios. Marca un proceso de agudo de transformación en adulto. Un período de transición con características peculiares. En los Estados, pudiera definirse como el momento donde se adquieren nuevas responsabilidades en el sistema mundial.

Llamaría Estados adolescentes, a aquellos jóvenes, que le son investidas responsabilidades para los cuales no están preparados, y es que se encuentran en una etapa de descubrimientos. Algunos de ellos se ven ricos en materias primas, en población, en tierras fértiles, vastas extensiones. Mientras otros, solo ven arena o nieve. Qué hacer con una cosa, o la otra, es la que define su rol en el escenario global.

Es el caso de la mayoría de los Estados africanos, casi siempre dominados por una tribu o etnia, o dictadorzuelos criminales. Asesinos terriblemente ricos, en países miserablemente pobres. Con ninguna alusión internacional, más allá de ser receptores de ayuda, o verse involucrado en terribles masacres, en palabras del historiador Leonardo Calvo Cárdenas.

La adolescencia es un camino hacia la mayoría de edad. Puede estar lleno de obstáculos de los más diversos, y se relaciona con el escenario en desarrollo. Polonia, rodeada en su momento de hasta cuatro imperios y a mitad del siglo XX, por dos imperialismos totalitarios, echó mano a la fe religiosa (católica), para enfrentar a protestantes (alemanes) y ortodoxos (rusos), para sostenerse como nación.

En su antípoda está el Imperio español. Grande, siglos atrás. A finales del siglo XIX, tras la batalla naval de Santiago de Cuba, “perdió güiro calabaza y miel”. Y es que, cuan más grande y poderoso es un imperio, importantes serán sus responsabilidades en el orden internacional, y madurez exigida, en el proceso de toma de decisiones y respeto a las normas. Es lo mismo para las potencias regionales (o subpotencias), quienes no pueden ir rompiendo las normas por “pequeñas ambicioncillas femeniles”, como diría José Martí, o convertirse en “Estados revolucionarios”, en palabras de Henry Kissinger.

Un ejemplo es el BRICS. Un grupo de subpotencias regionales emergentes compuestos por Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica. Se planteaban dar espacio a nuevos “Miembros Permanentes” al Consejo de Seguridad de la ONU. Y algunos de ellos eran opciones viables (Brasil, Suráfrica e India). Sin embargo, el comportamiento inmaduro de la mayoría de ellos, además de la impronta rusa y china, llevo a la cuasi desaparición actual del grupo, en el escenario internacional.

Un modelo interesante de inmadurez regional, es Argentina, quien desde principios del siglo veinte, se convirtió en potencia emergente. Sin embargo, con la llegada del peronismo perdió el rumbo estratégico, y en la década del 60 comenzaron sus pretensiones sobre las Islas Falkland. Este tonto conflicto, tuvo un en la Batalla del Atlántico Sur (1982), de donde salió derrotada y desmolarizada, en medio del desinterés británico por las islas, antes de la puñetera guerra.

Una aptitud más madura como Estado, habría llevado a Buenos Aires, a establecerse como el país amigo más cercano a las Falkland, creando y poniendo a su disposición infraestructura marítima y aérea. Tal inversión habría fortalecido la dependencia de las islas de los suramericanos. Quizás en paralelo, viajes de turismo, instalación de Bancos de Créditos en cooperación con Londres, y otras minucias de ese tipo, hubieran arriado más temprano que tarde la “Unión Jack”, en Port Stanley, e izado la albiceleste, en Puerto Argentino.

Otro ejemplo de Estados adolescentes es la España, post franquista. En 1975, el gobierno de transición, devolvió al Palacio de la Zarzuela a Europa y al Siglo XX. Entre Felipe Gonzales y José María Aznar, le dieron un nuevo esplendor a La Moncloa. Lo ubicaron entre los decisores de la política mundial, aliados de primer nivel de Estados Unidos e Inglaterra, interlocutor privilegiado entre Europa y Latinoamérica, decisor en la Unión Europea, sede de los más importantes eventos internacionales de ese momento. Pero… llegó un cambio de gobierno, que violentó lo pactado y sembrado durante 20 años.

Hoy vemos a España, como un país del tercer mundo ubicado en Europa, con una política exterior incierta, cuando no trasnochada.

De estado tapón[1], a punta de lanza

Según Kissinger, las islas tienen una ventaja defensiva sobre las fronteras terrestres. Y diciendo esto reafirmaba la excepcionalidad estratégica y las potencialidades defensivas de Estados Unidos en el siglo XIX y XX. Para invadirlo se debería cruzar dos océanos. Por eso los japoneses se debieron conformar con Pearl Harbor en 1941.

Otra es la circunstancia de Rusia, un estado multiétnico, colonial e imperialista, rodeado de Estados débiles y conflictivos. Ella aplica el Estado tapón desde hace siglos. En Europa, Moscú utilizó a Minsk, Varsovia, Viena, a los países del Pacto de Varsovia, y ahora a Kiev. En Asia, la lista incluye a: Ulán Bator, Hsingkin, Kabul, y Chitá entre otros.

Entonces ¿a que se refieren las estrafalarias declaraciones de Serguei Riabkov, cuando ubica tropas rusas en Cuba y Venezuela? Según sus palabras, además de violentar la soberanía de esos Estados, y la discreción de ese tipo de declaraciones convierte a estos países en puntas de lanza de una agresión militar rusa a Estados Unidos, y como tal en objeto de represalias.

Coda

El establecer un “Estado tapón”, pudo ser una estrategia previa a 1945. Quedó atrás luego de la construcción del disuasivo nuclear, y el desarrollo de la aviación y los misiles. Rusia, debe a aprender a comportarse en las nuevas circunstancias. Dos veces, Occidente y Ucrania, fueron condescendientes con ella. Washington fue el soporte para incluirla tras la disolución soviética en los organismos internacionales, y además envío generosa ayuda. Kiev, por su parte, razonablemente entregó sus armas nucleares a Moscú, a condición del respeto a su soberanía.

El “loquito del Kremlin”, debe entender que la tercera puede no ocurrir, y esa sería una señal clara, para el chinito que manda en la “Ciudad Púrpura Prohibida” y pretensiones amenazantes hacia sus vecinos.


[1] El Estado tapón es un término geopolítico para designar un país ubicado entre dos potencias rivales. Su propia existencia prevé el conflicto. Es a veces un área mutuamente acordada, desmilitarizada, al no albergar fuerzas armadas de las potencias (aunque normalmente tendrá sus propias fuerzas). La invasión a un estado tapón por parte de las hostiles resulta en guerra entre las potencias.


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