Actualizado: 20/01/2022 14:54
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Medio Oriente

Algo falla

A menos de un mes de la gira de Bush, el conflicto palestino-israelí se agudiza por la intolerancia de los sectores más extremos.

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A menos de un mes de la gira del presidente norteamericano George W. Bush por el Medio Oriente, parece cada vez más lejano que se puedan cumplir sus promesas de un acuerdo de paz sólido y estable entre palestinos e israelíes.

El pasado 8 de febrero, el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Salaam Fayad, declaró que resulta "muy poco probable" que se logre una verdadera solución al conflicto en 2008 y acusó a las autoridades israelíes de mostrar falta de voluntad en desmantelar los nuevos asentamientos en territorios ocupados.

Dos días después, la ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, fue más tajante y señaló que no se pueden mantener las conversaciones de paz mientras los extremistas de Hamás sigan lanzando cohetes desde la Franja de Gaza sobre aldeas israelíes.

El nudo gordiano de este asunto se encuentra precisamente en que Hamás no reconoce a la ANP y deja manos libres a los grupos de extremistas que continuamente lanzan incursiones o cohetes sobre territorio israelí.

Tel Aviv respondió con su clásica prepotencia, cortando la electricidad a la Franja de Gaza, donde viven 1,5 millones de palestinos, y cerrando los puestos de la frontera por donde podían recibir alimentos.

Lógicamente, la olla de presión explotó y los palestinos volaron el muro en el puesto de Rafah y durante varios días millares se trasladaron a Egipto para buscar combustible y otros suministros.

El paso masivo de palestinos ha sido motivo de la crisis fronteriza más importante entre Egipto y Gaza. También una de las mayores preocupaciones de Israel. El gobierno de Ehud Olmert está en alerta máxima ante el temor de que muchos fundamentalistas palestinos hayan cruzado la frontera para abastecerse de armas. Incluso, el camino a la inversa hace temblar a Israel, en caso de que partidarios de los Hermanos Musulmanes de Egipto (con mucha afinidad con Hamás) hayan pasado a territorio palestino desde el Sinaí.

Hamás-ANP, diálogo imposible

Poco después de cerrada la frontera, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, invitó a dialogar sobre la situación en el territorio controlado por los fundamentalistas. Hamás aceptó la invitación, pero el presidente palestino y líder de Al Fatah, Mahmud Abbas, sigue comprometido con no tener contacto con la facción rival mientras ésta no devuelva el control de Gaza a la Autoridad Palestina.

Hasta el momento, Abbas se ha mantenido aferrado a las condiciones que puso en su día a los dirigentes de Hamás tras la conquista armada de la franja en el mes de junio del pasado año, que él considera un crimen: el movimiento islamista debe devolver el control de Gaza a la Autoridad Palestina. Si no, no habrá contactos.

Sin embargo, Abbas sí ha reiterado una oferta que ya presentó estos días como vía de solución para la situación en Gaza y en la frontera con Egipto: que las fuerzas del orden bajo su mando se ocupen del control de las fronteras de Gaza, en lugar de las fuerzas de Hamás.

Una propuesta poco factible de que sea aceptada por los fundamentalistas de Hamás, respaldados política y económicamente por el régimen de Teherán. El ex ministro de Relaciones Exteriores palestino y cofundador del movimiento terrorista Hamás, Mahmud al-Zahar, declaró recientemente al semanario alemán Der Spiegel: "Yo traje una vez personalmente de Irán a la Franja de Gaza, 20 millones de dólares en una valija. No, más exactamente, lo hice dos veces, la segunda vez era una suma de 22 millones de dólares".

Todo este movimiento se produjo en junio del pasado año, cuando hubo un cambio decisivo en la historia del movimiento palestino. Hamás tomó el control de la Franja de Gaza, expulsó a sus rivales nacionalistas de Fatah, ejecutó a mucha gente por sus posturas políticas o actividades y dejó en claro su intención de transformar la Franja de Gaza en un Estado islamista, siguiendo básicamente el ejemplo de Irán.

Resulta difícil de creer que el presidente George W. Bush desconociera esta situación cuando lanzó el compromiso de solucionar el conflicto en doce meses.

Lo cierto es que el ultraconservador presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, se ha convertido en el Hugo Chávez de la región, no sólo por su intervención en el conflicto israelí-palestino, sino también en Líbano y otros países de la región. Los métodos son parecidos: maletines con millones de dólares, suministro de armas y municiones.

En el caso de Ahmadineyad, no podemos olvidar que su propósito, proclamado públicamente, es que "Israel desaparezca del mapa".

La Habana en escena

Claro que en medio de este conflicto no podía faltar la intervención de Cuba, como presidente del Movimiento No Alineados.

En un discurso ante el Consejo de Seguridad, el embajador Rodrigo Malmierca dijo hablar en representación del Movimiento de Países No Alineados y atacó a Israel por su ''bloqueo actual en la Franja de Gaza'', aseverando que el gobierno de Ehud Olmert es responsable de las dificultades y carencias que padecen los palestinos en su enclave.

Dan Gillerman, embajador de Israel ante la ONU, reaccionó ante los pronunciamientos de Malmierca y le preguntó irónicamente al cubano: "¿A quién representa el grupo ese [los No Alineados] desde que se terminó la Guerra Fría?".

La pregunta de Gillerman no tenía nada de ingenuidad, ya que hay países miembros de los No Alineados que establecen matices al condenar también los métodos terroristas utilizados por los extremistas palestinos, y no sólo las agresiones israelíes.

Este panorama muestra que hace sólo unas semanas el presidente George W. Bush tuvo su momento idílico de inspiración para resolver un conflicto que lleva décadas. Las duras realidades en el terreno muestran que una cosa es trazar un plan ideal para la creación del Estado palestino y el respeto por Israel, después de este último haber devuelto territorios ocupados, y algo bien diferente, la volátil situación del Medio Oriente, donde una chispa basta para incendiar toda la pradera.


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