Actualizado: 26/11/2021 14:39
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Cumbre de Unasur

Bravata y desacuerdo

A pesar de las presiones de Chávez y Correa, la Unión de Naciones Sudamericanas no condenó la negociación para que EE UU utilice bases militares en Colombia.

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Después de la gira relámpago que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, realizó por siete países, poco margen dejó para que la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) llegara a consenso en Quito. La reunión ordinaria de la organización se vio marcada por el acuerdo que negocian Washington y Bogotá, mediante el cual Estados Unidos podrá utilizar siete bases militares en territorio colombiano.

Uribe ha dicho que el acuerdo tendrá el fin de combatir el narcotráfico y a la narcoguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero este argumento no ha sido suficiente para todos.

Los resultados de su gira mostraron la división existente en la zona. Los gobiernos populistas de Hugo Chávez y Rafael Correa —no visitados por el mandatario colombiano— y el de Evo Morales condenaron la utilización de las bases por parte de Estados Unidos. Como era de esperar, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, se alineó con Chávez y se refirió a la "alta conflictividad" del pacto Bogotá-Washington.

Sin embargo, Paraguay, Perú, Chile, Uruguay y Brasil enseñaron una faz distinta de Unasur, pues partieron del respeto a la soberanía colombiana para firmar los tratados que estime conveniente. Al parecer, estos mandatarios se pusieron en el lugar de Uribe. ¿Cuál sería su actitud si sus países fueran teatro de una guerra civil como la colombiana, que dura ya más de cuatro décadas y ha dejado decenas de miles de muertos?

Más allá de lo que pueda argumentar el mandatario colombiano, la verdad geoestratégica en la zona indica que Colombia está prácticamente aplastada entre una Venezuela que se rearma —y con múltiples acusaciones de apoyar a la narcoguerrilla de las FARC— y el Ecuador de Correa.

Los gobierno de ambos países han amenazado a Bogotá —y no una sola vez— con un enfrentamiento bélico, sobre todo tras el ataque que en marzo de 2008 llevó a cabo el Ejército colombiano en territorio ecuatoriano contra un campamento de las FARC.

Respeto a la autodeterminación

Si el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, antepuso el respeto a la autodeterminación, también pidió —durante la gira de Uribe— transparencia sobre lo que sucederá en el territorio colombiano, con el que Brasil comparte una extensa frontera.

Luego de que el peruano Alan García se convirtiera en el único que llamó "amigo" a Uribe, el canciller chileno, Mariano Fernández, sostuvo que La Moneda respeta la soberanía y "el interés nacional" colombiano.

Al menos así, Chile recordó la difícil situación que enfrenta Uribe en su país. Sacar frutos al ideologismo antiyanqui es lo único que parece interesar a los populistas.

Si ciertamente Chile apoya el tratado de libre comercio que Bogotá quiere que apruebe el Congreso de Estados Unidos, el canciller del país austral no soslayó casi nada.

"Diversos países tienen distintos acuerdos con otros países sobre temas estratégicos y militares, y nos parece que no se puede individualizar un caso sin examinar el conjunto, y somos partidarios de respetar todos estos acuerdos", dijo Fernández.

Abarcadora, sin dudas, su expresión, pues sin demasiado esfuerzo aquí cabrían también los más de 4.000 millones que Caracas ha invertido en armamento en los últimos años y el pacto que Venezuela firmó con Bolivia en 2006, que incluye la instalación de bases cercanas a Chile y Paraguay, lo que desde luego "generó inquietud" en estos y otros países fronterizos, como señaló entonces el diario El Mercurio.

Entre la amenaza y la cordura

El pasado lunes, en Quito, poco después que Michelle Bachelet traspasara la presidencia pro témpore de Unasur a Correa, volvieron a aflorar las divergencias intestinas de la organización. Chávez —en un discurso no previsto en la agenda— señaló que "vientos de guerra soplan en la región" y que, de sufrir Venezuela algún tipo de agresión, su gobierno responderá de forma "militar y contundente".

Entre otros periodistas, Fernando Paulsen, de ADN Radio, criticó la tradicional "belicosidad verbal" de Hugo Chávez, quien un día —"tanto va el cántaro a la fuente"— en vez de respuestas tendrá "balas".

Felizmente, por esta vez no será, pues Lula puso una nota de cordura y, ante la falta de consenso, propuso "una reunión de urgencia" sobre la utilización de las bases colombianas, con Estados Unidos como uno de los invitados. Uribe, quien no asistió a la cumbre de traspaso de Unasur, estará presente.

Vale recordar que la vicecanciller colombiana, Clemencia Forero, dijo que también es importante que los países estén preparados para discutir otros asuntos sobre seguridad en la región, como el tráfico ilegal de armas. De tal tráfico se abastecen las FARC, como han difundido medios de prensa en Colombia.

Antes de la reunión propuesta por Lula, se efectuará el 24 de agosto, en Buenos Aires, un encuentro de cancilleres y ministros de Defensa para discutir la presencia de Estados Unidos en Colombia; algo que, según ha aclarado el mismo Barack Obama en la Casa Blanca, es "un acuerdo de seguridad" que ha existido "durante muchos años" y se ha "actualizado".

Venezuela fracasa. Correa desequilibra

En las reuniones técnicas previas a la Cumbre de Unasur, Venezuela intentó incluir un párrafo en la declaración del cónclave sobre lo que llamó "responsabilidad ética" de los medios de comunicación.

Sin embargo, de acuerdo con el diario brasileño O Estado de Sao Paulo, la propuesta obtuvo negativas "vehementes" de Uruguay y Chile.

Una vez más, el régimen chavista intentaba poner el parche antes de que saliera el grano, a causa del cierre masivo de medios de la oposición que tiene lugar en Venezuela, acción criticada por muchos periodistas y gremios de la profesión en la zona.

Un amigo de Chávez como Rafael Correa en la presidencia de Unasur, no ayudará al equilibrio de la organización, sino que casi seguramente incrementará su imagen fragmentada. A pesar de sus golpes de pecho con respecto a la integración regional, fue precisamente Correa quien cortó las relaciones diplomáticas con Bogotá a raíz del ataque contra las FARC en su territorio. El mandatario ecuatoriano es, además, uno de los enemigos declarados de Uribe.

El analista Raúl Sohr se preguntó "si Ecuador va a ser capaz de sostener la objetividad que mostró Chile" al frente de Unasur, y trajo a colación que Quito encargó a la Interpol la captura del ex ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, candidato presidencial cuyo triunfo no se descarta.


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Los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva (izq.), y de ecuador, Rafael Correa. Cumbre de Unasur. Quito, Ecuador, 10 de agosto de 2009. (AP) Foto

Los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva (izq.), y de ecuador, Rafael Correa. Cumbre de Unasur. Quito, Ecuador, 10 de agosto de 2009. (AP)