Actualizado: 26/11/2021 14:39
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Medio Oriente

Caracola palestina

El apoyo indirecto de Caracas y La Habana a Hamás, vía Teherán, resulta peligroso: Al Qaeda no es ajeno a lo que ocurre en la zona.

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Con la ocupación de la franja de Gaza el pasado 14 de junio, el movimiento terrorista Hamás cumplió uno de los objetivos trazados desde Teherán y saludado por Al Qaeda: evitar que el viejo conflicto en el Medio Oriente se dirija hacia una solución negociada.

Nasser Al-Qidwa, actual consejero del presidente Mahmud Abbas y ex ministro de Asuntos Exteriores, estuvo recientemente en Lisboa y en conversación con varios periodistas extranjeros fue categórico: sin la ayuda del régimen iraní, el movimiento Hamás nunca habría conseguido controlar la franja de Gaza, en un verdadero golpe de Estado contra la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Consultada por Encuentro en la Red, la periodista portuguesa Lumena Raposo, especialista en asuntos del Medio Oriente, opinó que el régimen de Teherán "criticó públicamente la conquista de Gaza por Hamás", pero su verdadero objetivo es "dificultar cualquier solución para el conflicto árabe-israelí".

Es un secreto a voces que existen varios túneles que Hamás utiliza desde Egipto para recibir el armamento que envía el gobierno del presidente Mahmoud Ahmadineyad.

Implicación peligrosa

No es casual que el presidente venezolano, de visita en Teherán el pasado 2 de julio, cuando había finalizado la operación de Hamás, dijera: "No es coincidencia cuando hablamos de la relación profunda entre Venezuela e Irán", además de reiterar que la cooperación entre Teherán y Caracas "preocupa a Washington". "Vamos a derrotar unidos al imperialismo norteamericano. Patria o muerte", concluyó.

El 18 de septiembre de 2006, Chávez y su colega iraní Ahmadineyad sellaron en Caracas la alianza de "dos pueblos con objetivos y posturas en común". En su intervención ante la prensa en esa ocasión, antes de partir de Caracas con destino a Nueva York, Ahmanideyad dijo que Venezuela y su país estaban dispuestos a "desarrollar relaciones en todas las áreas" y ser "dos pueblos líderes de libertad" ante "las opresiones de la hegemonía mundial".

Para Chávez y Castro, resulta peligroso involucrarse en el conflicto del Medio Oriente, aunque no sea a través de un apoyo explícito y directo al movimiento Hamás. El tiempo ha demostrado que el movimiento Al Qaeda no está ajeno a lo que ocurre en esta zona.

El pasado 24 de junio, la rama de Al Qaeda en Egipto pidió en un comunicado colgado en internet que sus simpatizantes en ese país apoyen al movimiento de la Resistencia Islámica Hamás, y ataquen a los "sionistas y los cruzados". Según las televisiones árabes Al Yazira y Al Arabía, la llamada "Organización de Al Qaeda en la Tierra de Al Kenana (Egipto)" solicitó también que sus seguidores "erradiquen la presencia de los sionistas en Egipto".

"Estáis invitados hoy a mostrar vuestro apoyo a vuestros hermanos en Palestina", añade la nota, firmada por Mohamad Jalil al Hakaima, ex miembro del grupo "Yama Islamia" (Asamblea Islámica), activa en Egipto en los años noventa.

Sin duda alguna, apoyar al régimen de Teherán en sus andanzas por el Medio Oriente compromete a los gobiernos de Venezuela y Cuba. Parece que obnubilados por el objetivo de "la lucha contra Washington", no miden las consecuencias que traen estas malas compañías.


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