Actualizado: 29/05/2020 12:36
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Chile-Cuba

Ceguera ideológica

La lógica pinochetista en la defensa de la dictadura de Fidel Castro.

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Mientras en la tarde del 10 de diciembre de 2006 moría en Santiago de Chile el dictador Augusto Pinochet, en La Habana seguía internado con diagnóstico secreto el dictador cubano Fidel Castro. Ambos, además de tener en común la violación a los derechos humanos, comparten entre sus seguidores la idea de que el fin justifica los medios.

En los dos casos se desprecian las libertades democráticas fundamentales, cuya represión representa para sus defensores un "detalle menor" ante algo mucho más importante como "combatir al comunismo y garantizar las libertades económicas", en el caso de Pinochet, o "combatir al imperialismo y asegurar los derechos sociales", en el caso de Castro. Así, los extremos se tocan y utilizando la misma lógica los termina uniendo su desprecio por los derechos fundamentales.

El caso de la lógica pinochetista

Además de ser una de las tantas dictaduras militares de América Latina que llegó al poder a través de un golpe de Estado para "evitar el comunismo", el caso del pinochetismo es el ejemplo emblemático de la implementación de reformas económicas de mercado bajo la supresión de libertades civiles y políticas, y por tal motivo se lo ha calificado de "fascismo de mercado".

Por eso, el pinochetismo es más que una dictadura y representa el atajo de la derecha antidemocrática para promover políticas de mercado. Así, el pragmatismo del pinochetismo puede verse actualmente en China o Singapur, por lo cual algunos referentes del "fascismo de mercado" llegan a sentenciar que "en China hay más libertad que en Francia", pues para ellos la libertad se circunscribe a lo económico.

También el pinochetismo encierra la teoría de que las reformas de mercado requieren de mano dura, o sea, de una dictadura, pues su implementación es dificultosa en una democracia donde los grupos afectados ejercen una presión muy grande para mantener sus privilegios y evitar así privatizaciones o desregulaciones de su sector.

Curiosamente, la lógica pinochetista es también aplicada en la actualidad por los gobiernos "progresistas" de América Latina en su política exterior con China. Efectivamente, los gobiernos de la Concertación chilena, de Kirchner en Argentina y de Lula en Brasil, priorizan el intercambio comercial con la dictadura china sin mostrar ningún tipo de consideración por la violación de los derechos humanos en el gigante asiático.

Pinochet a la cubana

Aunque nadie se atrevería a justificar las atrocidades del nacionalsocialismo de Hitler en Alemania, ya sea argumentando que la construcción de autopistas garantizó el "pleno empleo" o que sus diabólicos experimentos produjeron en algunos casos avances en la medicina, en el caso de la defensa de la revolución cubana de Fidel Castro se utiliza una lógica similar a la del pinochetismo.

Para los defensores del castrismo, la supresión de las libertades civiles y políticas, más las económicas y sindicales, son cuestiones secundarias que se justifican por algo más importante para el Estado como garantizar los derechos sociales y —como toda dictadura— agregarle el componente orwelliano de la amenaza externa. Este es el lugar común en la defensa o justificación de la larga dictadura de los hermanos Castro, a la cual apelan desde los fanáticos castristas; pasando por los periodistas, artistas y deportistas frívolos; y las personas más desinformadas que simplemente repiten desde su comodidad las frases hechas de la propaganda cubana.

Lo cierto es que muchos de quienes viven en Cuba apelan a cualquier recurso para salir de su país, arriesgando incluso sus vidas, lo cual evidencia que prefieren la libertad y la incertidumbre económica de las democracias en lugar de la represión y los "logros de la revolución". Igualmente, está claro que quienes desde América Latina emigran buscando un destino en el cual tengan una mejor calidad de vida, no es precisamente a Cuba adonde se van a radicar. En ambos casos, el "voto con los pies" es un dato, por demás elocuente, frente a los resultados de la revolución cubana.


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