Actualizado: 12/08/2022 22:46
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El 'martillo' de Miami

Tormenta política en Washington: ¿Influirá la crisis de Tom DeLay en el rumbo de la política hacia La Habana?

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Vaquero en Venezuela

DeLay, que tiene 58 años, es un vaquero y está orgulloso de ello. Pero aprendió a hacer un lazo y a guiar el ganado no en las praderas norteamericanas, sino en los campos venezolanos. Su padre —petrolero, ganadero y alcohólico— lo llevó a vivir a Venezuela cuando el futuro legislador tenía nueve años. Cuenta que allí aprendió lo que era una revolución, cuando los "revolucionarios" arrasaron las haciendas de sus amigos, los "caballeros", sembrando el "caos total y la destrucción completa", según cita Jim Lobe en un artículo distribuido por la Inter Press Service.

De esa época es también su primer encuentro con la revolución cubana, a principios de 1959. Tenía doce años y el avión en que él y su familia viajaban de Venezuela a Texas tuvo que hacer una escala en La Habana, para abastecerse de combustible. "Nos cogieron a mi madre, mi hermana, mi hermano y a mí y nos bajaron de la nave. Nos hicieron recorrer la terminal aérea rodeados de soldados apestosos con armas largas y perros pastores alemanes. Nos encerraron en una habitación durante tres horas", contó a un programa de televisión, según aparece citado en el mismo artículo.

"No lo he olvidado", agregó al narrar su experiencia. Cabe preguntarse por la fidelidad de esos recuerdos infantiles, donde los perros pastores alemanes parecen salidos de una película sobre los nazis y la Segunda Guerra Mundial.

El derecho a viajar

En julio de este año se presentaron en el Congreso norteamericano tres enmiendas destinadas a disminuir los límites existentes en los envíos y viajes a Cuba. La primera tenía como objetivo suavizar las restricciones a los artículos de regalo que pueden mandarse. Fue presentada por el representante republicano Jeff Flake. Otra —del representante demócrata Jim Davis— buscaba relajar las normas sobre los viajes familiares. La última —de la representante demócrata Barbara Lee— tenía como objetivo un cambio en la política que autoriza los viajes de los estudiantes a la Isla. Las tres fueron derrotadas.

DeLay ejerció una influencia decisiva en lograr que las propuestas no fueran aprobadas. Incluso logró que las votaciones fueran más desfavorables que en años anteriores. Su estrategia estuvo marcada por conquistar a los nuevos congresistas para que votaran en contra. En el caso del proyecto de Flake, los cinco nuevos miembros republicanos de la Cámara procedentes de Texas votaron en contra.

Hay que añadir que DeLay no estuvo sólo en el empeño. Otros congresistas que desempeñaron una labor destacada en esta victoria fueron los representantes por la Florida Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Lincoln y Mario Díaz-Balart. El grupo del exilio US-Cuba Democracy PAC ayudó al triunfo, al conseguir que 19 legisladores cambiaran de opinión, luego que la organización les ofreciera contribuciones de campaña.

Lo anterior es un ejemplo del papel desempeñado por el legislador en favor del mantenimiento y aumento del embargo y las limitaciones en los viajes a la Isla. Su salida temporal del liderazgo cameral no significa un cambio de 180 grados en las expectativas de una mayor flexibilidad en un futuro cercano. Pero sí es un golpe hacia los aliados de una "política de línea dura" frente al gobierno cubano.

A DeLay se le atribuye en gran parte el mantener la unidad republicana como un bloque a prueba de fisuras, el mantener un frente unido de apoyo a las políticas de la Casa Blanca por encima de las diversas tendencias dentro del Partido Republicano. Este carácter monolítico, que ha caracterizado al gobierno del presidente Bush, comienza a resquebrajarse —los factores son múltiples— y en lo adelante se verán señales de que cada legislador comenzará a actuar según sus intereses y de cara a los comicios del próximo año.

Y precisamente en las normas que deben guiar la relación entre EE UU y Cuba, hay puntos de vista variados desde hace años entre los republicanos, sobre todo en lo que respecta a los viajes, el embargo y los nexos comerciales.